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Los cambios de dirección en el Mossad y la permanencia de su papel como agente de espionaje y represión
Percy Francisco Alvarado Godoy
Martes, 1ro de febrero de 2011

Las recientes chapuzas cometidas por el Mossad israelí o Instituto para Inteligencia y los Funcionamientos Especiales, en varios países del Oriente Medio, su criticado accionar e injerencia en varios países del mundo, particularmente en Europa y América Latina, han obligado al Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, a realizar un cambio del jefe de esta institución en una apresurada medida de marketing, destinada a mejorar la imagen de la institución ante la opinión pública internacional. El nuevo jefe del Mossad seleccionado causó sorpresa de inmediato. Tamir Pardo, es un hombre especial y con una imagen agradable, verbo pausado y amante de las tecnologías de punta en la labor de espionaje; capaz de despertar empatía en muchos por sus aires de hombre cotidiano y por sus gustos que le acercan a grandes segmentos de preferencia: ama a la música, rehúye a la publicidad, ama el deporte del motociclismo de alta velocidad y, particularmente, es un fan apasionado del equipo Barcelona del fútbol soccer. La verdad, sin embargo, es otra: es un afamado espía con un largo historial de más de treinta años en la actividad de espionaje y su seudónimo “T” es solo conocido por un estrecho círculo de miembros del Mossad. Tamir participó en múltiples operaciones encubiertas luego de abandonar las filas de la unidad de élite de Sayeret Matcal, perteneciente al ejército sionista, entonces subordinado a Yoni Netanyahu, hermano del actual primer ministro, Benjamín Netanyahu, y quien falleció en la operación de Uganda, en 1976.

Tamir Pardo fue pacientemente escalando dentro del Mossad, unas veces como ente de asuntos internos, o dedicado a tapar chapuzas de otros agentes como el fallido asesinato del dirigente del grupo islamista Hamas en Jordania, Jaled Mashal, en el 1997. En otra oportunidad fue designado responsable del departamento de Escuchas y Seguimiento, ascendiendo a segundo jefe de la institución bajo la tutela del otrora jefe del Mossad, Meir Dagan, allá por el año 2002. Allí, sin embargo, a pesar de los logros en operaciones que dirigió, como fue la destrucción de una planta nuclear siria o el asesinato del jefe militar de Hizbulá, Imad Mughniyah, se sintió sin posibilidades de continuas ascendiendo y abandonó el Mossad en el 2009. Hoy, es sacado del anonimato para mejorar la imagen del Mossad y mejorar la eficacia de la institución, precisamente cuando los cuestionamientos sobre ella alcanzan dimensiones de gran envergadura, tras los escándalos del asesinato de una turista germana a manos de un tiburón, supuestamente entrenado por el Mossad o el empleo de un ave que se dedicaba a espiar en Arabia Saudita, dotada de un GPS. Obviamente, para Tamir Pardo, queda la encrucijada de mejorar la imagen de su organización, a la par que perfeccionar los mecanismos de neutralización de los principales dirigentes de Hamas y Hisbulá, mantener el espionaje contra las naciones árabes, mantener la persecución contra los miembros de AlQaeda, entorpecer el desarrollo del programa nuclear iraní y, particularmente, mantener su cooperación con Estados Unidos en América Latina.

En el caso de Irán, Tamir Pardo tiene un reto muy particular, realizar operaciones exitosas para debilitar a la nación iraní para contrarrestar a aquellos líderes dentro de la derecha sionista y del propio ejército israelí, que apuestan por una inmediata agresión militar contra ese país. Un esfuerzo especial por parte de Israel

UN POCO DE HISTORIA SOBRE EL MOSSAD

Creado en primero de abril de 1951, fue inicialmente conocido con las denominaciones de Instituto Central para la Coordinación y el Instituto Central para Inteligencia y Seguridad, cuando Israel era dirigido por el primer ministro David Ben Gurion y se arrogó el mérito de ser el primer director del Mossad. Su misión principal son los servicios de inteligencia y contraterrorismo. Contando con ocho secciones, que agrupan a miles de individuos y cuyas misiones son secretas y llegan a interaccionar en sus actividades, tal como ocurre en Paris, donde interaccionan entre sí las secciones de espionaje, la política y la de enlace.

La labor de contra espionaje interno en Israel la desempeña el Shabak.

La sección de inteligencia exterior tiene a su cargo la actividad de inteligencia externa, empleando para ella a sus agentes en misiones diplomáticas y comerciales en otras naciones, realizando la labor de agentes indicadores en la mayoría de los casos. De allí emana una vasta información confidencial sobre las quince regiones geográficas en que han estructurado su radio de acción: EE.UU., Canadá, Europa Occidental, América Latina, la antigua Unión Soviética, China, África, el Magreb (Marruecos, Argelia, Túnez), Libia, Irak, Jordania, Siria, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos e Irán.

Otras dos secciones, la de acción política y la sección de enlace, se encargan emplean igualmente tapaderas diplomáticas, agencias representaciones comerciales, agencias de cooperación y un sinnúmero de fachadas, encargándose de coordinar acciones con otros servicios para la realización de planes operativos. Tal vez la sección más dinámica y la que le ha dado notoriedad al Mossad es la sección de servicios especiales, la Metsada, encargada de realizar el trabajo sucio como los asesinatos de personalidades, sabotaje, y materializar los proyectos de guerra paramilitares y trabajos psicológicos y mediáticos. Esta última sección cuenta con el Lohamah Psichlogit Department, cuya función principal es la fabricación de propaganda distorsionada, satanizar gobiernos y fabricar provocaciones que puedan conducir a la guerra contra otras naciones. Prueba de esta labor la evidencian los espías del Mossad Eli Cohen (capturado y ejecutado en los 60 en Siria) y, Wolfang Lotz, implicado en el robo de información militar a Egipto y en la muerte de varios científicos alemanes.

Muchos crímenes y secuestros realizaron los agentes del Mossad en su guerra sucia, entre ellos el del técnico nuclear judío Mordechai Vanunu, en 1986, quien sacó a la luz el programa nuclear israelí. Durante los años setenta, el Mossad asesinó a varios árabes relacionados con el grupo terrorista palestino Septiembre Negro. Particular trascendencia tuvo el asesinato en 1988, en Túnez, cuando el Mossad planeo asesinar al segundo jefe de la OLP, Abu Jihad.

Recientemente, en enero de 2010, el Mossad asesinó al jefe militar de Hamas, Mahmud Al Mabhuh, en un hotel del emirato de Dubai. El aparatoso asesinato contó con once agentes de la Metsada, quienes neutralizaron a su víctima y luego la ahogaron sin pudor. Lo sorprendente de todo fue que la operación, a pesar de lograrse el asesinato de Al Mabhuh, fue una chapuza por cuanto se dejaron huellas y múltiples evidencias en la escena del crimen.

Tal fue la impunidad y la imprudencia desarrolladas siempre el Mossad, que hubo sonadas chapuzas y la consiguiente tela de juicio de la opinión pública en varias oportunidades. Tales fueron los casos del erróneo asesinato del argelino Ahmad Boushiki, ocurrido el 7 enero de 1974, en Lillehammer, Noruega, al confundirlo con un terrorista nombrado Ali Ahmad Salameh. Otros hecho que provocaron el bochorno dentro del Mossad fueron el asesinato del primer ministro, Itzjak Rabin, a manos de un compatriota sionista nombrado Yigal Amir, el 15 de noviembre de 1995, sin que el Mossad conociera de antemano el plan magnicida. Otro hecho fatídico fue el asesinato en Jordania, el 24 septiembre de 1997, del dirigente político de Hamas, Khalid Meshaal, lo que llevó al apresamiento de varios agentes del Mossad. Para salir del entuerto, Israel canjeó a sus agentes detenidos por el líder de Hamas, Shaykh Ahmad Yasin.

Otra de las actividades propias del Mossad ha sido crear condiciones para fomentar la indisciplina social y climas de inestabilidad política en varias naciones del mundo, tal como en Venezuela, Túnez, Irak, Líbano, Egipto, Sudán, Yemen, entre otras y diferentes momentos, fomentando las luchas inter religiosas y étnicas, así como la realización de hechos violentos, como el reciente atentado contra una iglesia copta de Alejandría, que costó la vida a 21 personas la noche del 31 de diciembre pasado, en el que se culpó al Ejército del Islam, cuando en realidad existen serias sospechas de que fuera ejecutado por agentes del Mossad.

El gobierno de Israel ha empleado el complejo Dimona, ubicado en el desierto del Negev, no solo ha servido como base para el programa de armas nucleares de Israel, sino también para el desarrollo de nuevos planes para vulnerar el desarrollo del programa atómico pacífico de Irán. En este sentido, han desarrollado un gusano informático conocido como Stuxnet, para sabotear las computadoras iraníes empleadas en dicho proyecto. El Mossad sirvió como elemento crucial en esta confabulación.

Recientemente se destapó un escándalo que muestra la impunidad y el irrespeto del Mossad israelí hacia sus socios europeos. La colocación de micrófonos para espiar las actividades del Consejo Europeo, ubicado en el edificio Justus Lipsius, en Bruselas y que monitoreó importantes eventos políticos entre los años 1995 y 2003, así como la interceptación de las líneas telefónicas de las delegaciones de España, Alemania, Francia y Reino Unido, entre otras. El contraespionaje belga no pudo encontrar a los culpables, aunque prevaleció la sospecha sobre el Mossad, a través de una tapadera: la empresa Comverse Infosys, actual Verint, de la que el 40 % de sus acciones pertenecían al Ministerio del Interior de Israel.

¿CAMBIARAN LAS ESTRATEGIAS DEL MOSSAD EN AMERICA LATINA?

El Mossad ha hecho durante décadas su patio operativo en la región, con total impunidad. Así lo demostró con el secuestro de Adolf Eichmann en la Argentina, el 11 de mayo de 1960, cuando éste se ocultaba en ese país con la falsa identidad de Ricardo Klement, gozando de la protección de la propia Alemania y de Estados Unidos, tal como lo prueban documentos de la CIA estadounidense desclasificados en 2006.

Otro operativo del Mossad condujo a la captura de Klaus Barbie, otro criminal de guerra nazi apodado como el "carnicero de Lyon", y quien vivía en Bolivia bajo la falsa identidad de Klaus Altmann, hasta que fue capturado en 1983 y enjuiciado en Francia. También existen evidencias de que era protegido por la CIA norteamericana y por el Bundesnachrichtendienst (BND), el servicio de inteligencia de Alemania. Fallecido en 1961, Barbie sirvió como torturador y represor al gobierno de René Barrientos (1964-1969).

La actividad del Mossad en América Latina ha cobrado en las últimas décadas un notable incremento, sobre todo en la zona conocida por las “Tres fronteras”, en los límites de Paraguay, Argentina y Brasil, donde pululan un centenar de agentes de sus distintas secciones dentro de tapaderas diplomáticas y en cerca de cuatro decenas de empresas israelíes. Uno de sus soportes son las comunidades judías que le sirven de apoyo y fuente de agentura. Allí se dedican a labores de inteligencia sobre las comunidades de origen árabe, tal como lo hacen a lo largo de América Latina, así como a monitorear los acercamientos entre las naciones de la región con países árabes, fundamentalmente Irán. Uno de sus centros especiales de atención es la Isla Margarita, en Venezuela, donde tratan de descubrir inexistentes campamentos de Hezbollah.

El Mossad tampoco es ajeno a la comercialización y fabricación de armas en la región, desarrollando y apoyándose en las cúpulas militares y gubernamentales de las naciones latinoamericanas. Una muestra de esa actividad es la compañía israelí “Global CST”, radicada en Colombia y Perú, operada por altos jefes retirados del Mossad. Dentro de espectro de sus actividades está la reorganización de los servicios de inteligencia de esos países, así como de la capacitación y abastecimientos de nuevas tecnologías para el espionaje y en enfrentamiento a una supuesta lucha antiterrorista. Otro engendro del Metzada israelí es la Agencia Internacional de Seguridad” (ISA), operativo de ex miembros del Mossad que han participado tanto en el derrocamiento de Manuel Zelaya en Honduras, así como en la seguridad de Porfirio Lobo y la capacitación de los servicios de inteligencia del gobierno hondureño.

Uno de los objetivos de las diferentes secciones del Mossad que operan en América Latina lo son las naciones del ALBA y, particularmente, Venezuela. Parte de la culpa de estos gobiernos es su apoyo a la lucha del pueblo palestino y su acercamiento a las naciones árabes, principalmente con Irán.

La actividad del Mossad en Chile se ha desarrollado desde hace muchos años. Prueba de ello lo son, como señaló Carlos Basso Prieto, en La Huella, en el año 2001, varios eventos que vinculan tanto a oficiales del Mossad como a otras agencias de espionaje israelí, empleando como base de apoyo a la comunidad judía en ese país, ubicada fundamentalmente en Santiago de Chile, Concepción y Valparaíso, quienes fungen como agentes e informantes sobre la actividad de las comunidades árabes, fuentes de apoyo logístico y potenciales ejecutores de acciones de diverso tipo. La actividad del Mossad está dirigida al monitoreo de la embajadas árabes, entre ellas la iraní, así como a la detección de grupos de apoyo a Hezbolláh y a los movimientos palestinos.

El Mossad también se dedicó a entrenar, cuando campeaba por sus respetos el régimen de Pinochet, a un selecto grupo de oficiales de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA). Las técnicas de espionaje, tortura y represión fueron luego usadas contra el pueblo chileno. Estos vínculos con la DINA y la CIA, permitieron al Mossad involucrarse en el escándalo Irán-Contras, mediante altos jefes como Ari Ben Menashe y Amiram Nir.

Por su parte, en Perú, el Mossad ha gozado del apoyo de los gobiernos tradicionales en ese país, particularmente durante el mandato de Allan García, al ser aprobada, en julio de 2009, la empresa israelí Global CST, pantalla del Mossad, para fortalecer el aparato militar y los servicios de espionaje del Perú, entrenar a las FF AA en la lucha antisubversiva y en la creación de una sofisticada red de inteligencia electrónica. El costo de la operación alcanzó los 9 millones de USD al año, con el beneplácito del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas (CCFFAA) de Perú y es dirigido directamente por los generales Baruch Ziv, ex Jefe de Planes del Estado Mayor del Ejército de Israel, y por Yosi Kuperwasser, ex jefe de inteligencia militar de Israel, ambos estrechamente vinculados al Mossad. De la misma manera, Perú recibe grandes cantidades de armas procedentes de la SIBAT, la comercializadora del Ministerio de defensa de Israel (SAHAL).

Como señalé en uno de mis artículos anteriores (1), la misión de Global CST “es asesorar en materia de seguridad, análisis y diseño de sistemas de lucha anti subversiva, implantación y diseño de sistemas de inteligencia, gestión de proyectos de seguridad, formación de unidades de élite y de entrenamiento en técnicas avanzadas de combate y en respuestas antiterroristas, evaluación de amenazas y riesgos, capacitación en técnicas anti disturbios, técnicas de interrogatorio, etc.”

Para nadie es un secreto que el SAHAL y Global CST ganaron cerca de 10 millones de dólares por el trabajo que ejecutaron en Colombia, que incluyó la capacitación de las FF AA de Colombia, el abastecimiento y entrenamiento en equipos y tecnología de espionaje, la creación de infraestructuras operativas, la asesoría en operaciones especiales contra insurgentes, como la operación de rescate de rehenes conocida como operación Jaque, y el asesinato del segundo jefe de las FARC, Raúl Reyes, en Ecuador, operación típica del Mossad. También otra empresa sionista radicada en Guatemala, el Grupo Internacional de Representaciones (GIRSA), se ha dedicado a abastecer con armas a los grupos paramilitares colombianos, actividad en la que participaron agentes del Mossad como Oris Zoller, Shimon Yelinek y Amar Salmar.

La base de apoyo a la inteligencia sionista en Perú es la Asociación Judía del Perú, dirigida por Fred Reich Bohem y el rabino Guillermo Bronstein, e integrada por 3000 personas. La misma se dedica a realizar labores de espionaje, atacar a los países del ALBA, tal como ocurrió el 9 de febrero de 2009 frente a la embajada venezolana en Lima, para protestar por una falsa imputación al gobierno de Chávez de profanar la sinagoga Tiferet Israel en Caracas y que fue un montaje realizado por agentes desestabilizadores financiados por el Mossad; así como detectar posibles núcleos de Hezbolláh en la región, monitorear a las comunidades de origen árabe y descubrir posibles conexiones entre los gobiernos vecinos e Irán. En el caso de Venezuela, el Mossad se vale de la actividad contrarrevolucionaria de la Fraternidad Hebrea Venezolana y de su jefe, Sammy Eppel.

Perú, devenido cómplice de Estados Unidos y de Israel, ofreció asilo político a golpistas y contrarrevolucionarios venezolanos como el reaccionario Manuel Rosales y a tres ex ministros bolivianos acusados de genocidio, así como, de hecho, a Nixon Moreno, Didalco Bolívar y Oscar Pérez. Igualmente, Perú ha acusado a otras naciones vecinas de incrementar su capacidad militar, como ha ocurrido con los casos de Chile, Venezuela y Ecuador. Bolivia no escapa de los ataques peruanos, acusando a ésta de intentar desestabilizarlo a partir de las patrañas del ex mandatario boliviano Jorge Quiroga.

En Colombia, las manos del Mossad han estado, de cierta forma, presentes en varias operaciones de las fuerzas armadas y policíacas, como las denominadas “Amazonas”, “Imprenta”, “Halloween”, “Arauca”, “Risaralda”, “Bahía”, “Internet”, y otras, recurriendo a su típico modus operandi como sabotajes, presiones, amenazas, chantajes, guerra mediática, campañas provocadoras y desestabilizadoras, desinformación contra los grupos insurgentes y apoyo a los paramilitares.

Particularmente, el Mossad entrenó a miembros del DAS colombiano para realizar labores de búsqueda y monitoreo de colombianos en Venezuela, Ecuador, Argentina, Bolivia, Costa Rica, Honduras, Nicaragua, México, Cuba, países del Medio Oriente, también Canadá, Estados Unidos, España, Bélgica, Suiza, Austria, Suecia, Portugal, Holanda, Italia, Alemania, Francia, Dinamarca, Noruega, Inglaterra, Australia y otros, logrando penetrar a instituciones internacionales como las Oficinas del Parlamento Europeo, las del Alto comisionado para los DD.HH de la ONU y la Cruz Roja Internacional, entre otras.

En el caso específico de Venezuela, para cumplimentar la Operación Falcón, fueron enviados varios agentes del DAS, previamente entrenados por el Mossad, los que fueron detectados y reconocidos como Julio Enrique Tocora Parra, Eduardo González Muñoz (C-17.338.964), Ángel Jacinto Guanare (C-17.587.584), y Miguel Adeliz Gutiérrez, (V-2.478.956). Dos agentes de la inteligencia militar colombiana fueron muertos al oponerse a su captura en Venezuela. Ellos fueron el capitán Camilo Gonzales y el cabo Gregorio Martínez. También el 7 de agosto del año 2007 se detectó la presencia en Caracas del coronel retirado de la Policía Nacional de Colombia, y agente CIA, Mauricio Alfonso Santoyo.

Un papel especial en el caso de América Latina lo desempeñó el Mossad en Honduras. Se ha comprobado que la propia seguridad del presidente Porfirio Lobo está en manos de personal vinculado al Mossad, como es el caso de un instructor español, José Félix Ramajo, perteneciente a la Agencia Internacional de Seguridad (ISA), la que está compuesta por ex militares y oficiales del Mossad israelí. Ramajo actúa bajo las órdenes del general David Mirza y del coronel Zafrir Pazir. Le acompaña Arnón Maor, especialista en combate cuerpo a cuerpo. Pero no todo queda allí. El 25 de septiembre de 2009 se varios oficiales sionistas vinculados al Mossad, desarrollaron en Honduras programas de capacitación a las fuerzas castrenses y policiales El general Jacob Levi y el oficial Jehad Leiner, adiestraron a los represores catrachos en actividades de guerra sicológica, planes de contrainsurgencia, antiterrorismo, contrabando de armas en beneficio de Israel, así como el asesinato selectivo. El propio Mossad sugirió el empleo de la Agencia Internacional de Seguridad para proteger a Porfirio Lobo y a los jefes derechistas del Partido Nacional.

Tal como señalé en otro artículo (2), “Creada en 1992, la empresa International Security Academy (ISA) cuenta con once expertos provenientes del Mossad, así como un menor grupo de especialistas provenientes de Suiza, Croacia y España. Recientemente, la ISA se ofreció para asesorar a las autoridades de Guatemala para enfrentar la creciente criminalidad contra empleados en el transporte público, de los que han sido últimamente asesinados cerca de 166 choferes y ayudantes del transporte público. Su propio director, David Mirza, realizó dicho ofrecimiento hace apenas un mes.”

Eso no es nuevo en Guatemala. Allí operaron en los años ochenta empresas tapaderas del Mossad, como la Tadiran Israel Electronics y la Tagle Military Gear Overseas, para capacitar a las fuerzas represivas y abastecerlas de armas sofisticadas.

El Mossad está y estará presente en América Latina, como aliado de la guerra hegemónica de EE UU contra nuestros pueblos. Solo la denuncia oportuna y el descubrimiento de sus confabulaciones podrán contrarrestar su criminal actividad.

CONCLUSIONES

El cambio de imagen que necesita urgentemente el Mossad no representará jamás un cambio en las misiones para el que fue creado en 1951. Tampoco Tamir Pardo le despojará de la sórdida herencia que acumula y que le ha ganado respeto y odio, desprecio y admiración, recelo y confianza, según desde el punto de vista de quien lo juzgue. Sus métodos poco ortodoxos, su tendencia a la violencia desmedida, sus crímenes injustificados, su paciente y refinada labor de zapa para crear confusión y desestabilizar naciones, su odio ideológico rayano en un ultranacionalismo anti árabe, despiertan cuestionamientos en la actualidad, incluso dentro de las filas de sus aliados tradicionales. Sus chapuzas, empero, son imperdonables, aunque provoquen la burla hacia sus agentes y cuestionen, a veces, su eficacia.

El Mossad será siempre un peligroso enemigo de las causas justas en todo el planeta y su rostro anónimo y sigiloso dejará muerte y luto por doquier. No hay, estoy seguro, contrario tan sutil como él.

Pero el Mossad tiene un punto débil: su lucha nunca superará las ansias libertarias del pueblo palestino, ni el apoyo que el mundo profesa hacia él. Tampoco vencerá a la solidaridad de todo el planeta con la justa lucha de los pueblos árabes contra el sionismo.

(1) Alvarado Godoy, Percy Francisco: “El capítulo peruano de la injerencia israelí en América Latina.” 12 de noviembre de 2009.

(2) Alvarado Godoy, Percy Francisco: “Honduras: Porfirio Lobo es protegido por el Mossad israelí.” 12 de diciembre de 2009.