Salamanca Antinuclear denuncia el proyecto "Berkeley" para la instalación de una planta de tratamiento de uranio y cementerio nuclear

17/07/2017

Salamanca Antinuclear estará el miércoles apoyando a Jesús Cruz en este difícil momento para exigir que se respete la libertad de expresión y dejen de intentar amordazar a todo aquel que rechaza su proyecto de vaciar el campo charro de encinas y uranio para llevarse los millones y dejarnos un ecosistema irrecuperable.

Comunicado Salamanca Antinuclear

El único delito que ha cometido Jesús Cruz es amar su pueblo y su comarca. Este es un delito grave porque va contra los intereses destructivos de BERKELEY Minera España.

Jesús Cruz no es la primera vez que se enfrenta a los intentos de silenciarle de la minera australiana que pretende el cierre del blog del compañero para silenciar uno de los pocos altavoces independientes que provocan que salgan a la luz pública las falsas promesas y los incumplimientos legales. Pero Jesús, a pesar de las presiones e intimidaciones, no ha dejado de escribir y denunciar esos incumplimientos, lo que provoca desconfianza en los inversores en la city de Londres.

Corren malos tiempo para vivir en el campo charro.

Primero fue la soga al concejal, que esperamos y exigimos que se encuentre a quien lo hizo y que se esclarezcan los hechos; ahora una mordaza a Jesús. Los dos tienen un único culpable: BERKELEY.

Esta empresa solo se ha dedicado a dividir a una comarca trabajadora que siempre mantuvo unas excelentes relaciones entre sus vecinos. Les promete el oro donde sólo hay piedras.

Detrás se su excelente marketing sólo hay una verdad: que no tienen permisos, que están investigados por la Comisión Europea y que su sospechoso divorcio con Areva si se investigara seguro que a alguno se le quitaban las ganas de tratar con esta empresa.

Salamanca Antinuclear estará el miércoles apoyando a Jesús Cruz en este difícil momento para exigir que se respete la libertad de expresión y dejen de intentar amordazar a todo aquel que rechaza su proyecto de vaciar el campo charro de encinas y uranio para llevarse los millones y dejarnos un ecosistema irrecuperable.

También dejarles claro que silenciando a Jesús no acallan la lucha contra su cementerio nuclear, su planta de uranio y su mina a cielo abierto, porque somos muchos los que cogeremos sus voz para seguir clamando contra este despropósito.

No pararemos hasta echarles del campo charro con sus máquinas por delante.
 

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