“Gallegos dejó una profunda huella de amistad en Galicia”

“Rómulo Gallegos fue un hombre de alta estatura moral. El mejor novelista venezolano del siglo veinte y ejerció una de las presidencias más notorias de la historia del continente americano”. Así lo planteó el historiador y periodista gallego, Lois Pérez Leira, quien socializó con trabajadores de la Fundación Celarg, invitados y medios de comunicación, su investigación a cerca de “Gallegos y su exilio en Galicia”.

La actividad titulada “Rómulo Gallegos era Gallego”, tuvo lugar en la sala C, piso 6 de la Casa Rómulo Gallegos, ubicada en la ciudad de Caracas, iniciando con palabras del presidente de Fundación Celarg, Roberto Hernández Montoya, quién presentó al invitado internacional.

Un vez iniciada la ponencia, Perez Leira, ofreció con detalles esta faceta en la vida del escritor venezolano y su esposa Teotiste de Gallegos en España, su cercanía con los artistas e intelectuales de ese país, quienes durante su corta estadía en Madrid, lo sedujeron a pasar unas largas vacaciones en la hermosa ciudad de Beluso, Galicia, donde sus hermosas playas y la tranquilidad del lugar, sirvieron de inspiración para culminar tres de sus más importantes obras: Canaima, Cantaclaro y Pobre negro.

Cabe destacar, la amistad que Rómulo Gallegos tenía con Fernández Mezquita. Tan fuerte era su lazo de hermandad que cuando Gallegos regresa a Venezuela, Mezquita se convierte en su asistente personal durante su corta presidencia, y ayuda a varios exiliados gallegos a radicarse en Venezuela, como parte de la emigración resultante de la Guerra Civil española, lo cual abrió paso a nuevas corrientes migratorias.

Esta inmigración creó las condiciones para la fundación del primer centro de la colectividad, el Lar Gallego de Caracas, en abril de 1946, que hoy se conoce como la Hermandad Gallega.

Para culminar su ponencia, exhortó a la autoridades competentes tanto venezolanas como españolas, a reivindicar el paso del novelista por esta ciudad, y propone trasladar un busto de Rómulo Gallegos para las playas de Beluso, colocar una placa en la antigua casa de piedras donde residió, nombrar una calle con su nombre y realizar un documental y largometraje con esta historia.

 

Perez Leira agradeció la maravillosa oportunidad de poder compartir su investigación, en la residencia de Gallegos, y la presencia del ciudadano Bernabé Aguilar, Consejero Cultural de la Embajada de España en Venezuela.

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