Argentina: Cientos de miles de mujeres pararon y marcharon contra el patriarcado y el gobierno de Macri

Otra vez, como en la anterior manifestación de “Ni una menos”, el único calificativo que se nos ocurre para hablar de esta movilización y paro de mujeres en Buenos Aires, es: impresionante. Mujeres de todas las edades y condición social, desde niñas, adolescentes, adultas y ancianas, todas de la mano, con bronca por lo que toda la vida nos hizo el patriarcado, que es como el fascismo pero con mayor antiguedad, ganamos la calle y generamos un revulsivo social del que nadie puede argumentar que no se enteró.

Todas nuestras reivindicaciones no caben en las numerosas cuadras de recorrido que tuvo la marcha a paso lento, pero no importa: en los carteles hechos a mano, en las pancartas de tela de grandes dimensiones, y en nuestros propios cuerpos pintados con lapiz labial o con marcador, fueron expuestas cada una de ellas. Así se podían leer la exigencia de aborto libre y gratuito para que no nos sigan matando a las más humildes en lugares clandestinos, o peor aún, que no nos terminemos suicidando por el miedo a enfrentar a la maldita moralina de una sociedad hipócrita. O que se termine la sangría del feminicidio, lo que en cifras habla de una mujer asesinada cada 18 horas. O los malos tratos, acoso, manoseos, piropos libidinosos y masturbantes, gestos machistas en la casa, en el transporte, en el trabajo, en el cine, en las discotecas, en todas partes. De eso saben nuestras hermanas, hijas, madres y hasta nuestras abuelas. Pero también lo saben los jueces, fiscales y policías que amparan a cada uno de estos fanáticos del patriarcado que en el día a día se sienten con derecho a juzgarnos.
Ni qué decir de nuestras compañeras de la diversidad sexual en todas sus variantes que son apaleadas o asesinadas por el solo hecho de existir y optar por un camino que no es el que marcan las Iglesias y los sacerdotes de la muerte.
Hoy paramos y marchamos contentas por ser muchas, con la alegría que sale de nuestros corazones y con la potencia de reivindicar nuestros ovarios para nosotras mismas y no para lo que nos quieren imponer “las buenas costumbres”. Marchamos libres como los ríos y el viento,  y en muchos casos lo hicimos con nuestros compañeros, hijos varones, hermanos, o militantes con los que semana a semana soñamos con construir otra Argentina distinta a la de Macri y las multinacionales. Cantamos consignas referentes al patriarcado pero no nos olvidamos de este gobierno machista, racista, fascista y neoliberal. O sea, todas las lacras que se encierran en un solo nombre: capitalismo. También muchas de nosotras gritamos o lo escribimos en un cartón una referencia a lo ocurrido con los burócratas sindicales: “Nos sobran los ovarios que no tienen la dirección de la CGT”.
Y así, en ese clima, es que por fin llegamos a la Plaza de todos nuestros combates, y frente a la Catedral volvimos a reiterar que no nos van a hacer retroceder con sus monsergas, podemos ser cristianas o no, pero estamos erguidas para terminar con siglos de opresión. La misma receta que sufren nuestras hermanas de los pueblos originarios que también hoy, con sus rostros ajados por el sol y sus vestimentas, se hicieron presentes para gritar basta, ni una menos. De esa Catedral que en otras épocas no muy lejanas albergó las misas de marinos, militares y aviadores de la dictadura oligárquica, salieron un grupo de fanáticos armados de extintores de fuego y con la excusa de apagar una pequeña fogata rociaron de espuma y líquido toxico a nuestras compañeras. No nos extraña, como tampoco la detención el día lunes de otras hermanas que por el solo hecho de pintar nuestras consignas fueron detenidas e insultadas al grito de “Viva Cristo Rey”. La inquisición sigue vigente, a no perderla de vista.
Somos pueblo-mujer o matria subversiva, somos las brujas que no consiguieron hacer arder, las insurgentas que no lograron asesinar, las desaparecidas que viven en nuestros corazones y puños, las ravolucionarias que recogemos el legado de Rosa, de Clara, de Eva, de Berta, de Teresa y de tantas otras que como nosotras se pusieron de pie y un día marcharon. Y solo la muerte artera pudo detenerlas. Pero hoy también recogimos su legado victorioso.
 
Lo dicho: paramos, marchamos aquí y en todo el mundo y como habíamos anticipado: hicimos temblar la tierra.
* Resumen Latinoamericano, FM Riachuelo, Revista Venceremos
fotos RESISTIR Y LUCHAR
 
   
 
 
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“Cuando las mujeres del mundo nos organizamos la tierra tiembla”
8 marzo 2017.- Una multitud marchó por el Día de la Mujer desde Congreso a Plaza de Mayo bajo las consignas “Ni una menos” y “Vivas nos queremos”. En la plaza se leyó un documento que denunció que en la Argentina hay un femicidio cada 18 horas. “Salimos a las calles en defensa de nuestras vidas y por nuestros derechos como mujeres y como trabajadoras”, expresaron y remarcaron: “El paro a Macri se lo hicimos las mujeres”.

 

“Toda lucha feminista es la que nos tiene a las mujeres organizadas contra el patriarcado en las calles, en las plazas, en las casas y en las camas”, resumió el documento final de la marcha por el Día de la Mujer, leído en el escenario montado en la Plaza de Mayo. Antes hubo un paro de mujeres desde el mediodía y luego una multitudinaria marcha desde el Congreso. Las movilizaciones se replicaron en otros 51 países del mundo.


DyN


El texto consensuado por el colectivo Ni Una Menos denunció que en 2017 en nuestro país una mujer es asesinada cada 18 horas, ante lo que exigieron “una Justicia que no ampare el poder patriarcal”. “Basta de femicidios: el machismo, la misoginia y el odio hacia lesbianas mujeres bisexuales y trans, nos matan”, remarcaron. Rechazaron el desmantelamiento de la Maternidad Estela de Carlotto y la disminución del presupuesto del Consejo Nacional de Mujeres. “Salimos a las calles en defensa de nuestras vidas y por nuestros derechos como mujeres y como trabajadoras”, remarcó el documento leído por la locutora y periodista Liliana Daunes. “Paramos las ocupadas y desocupadas, las asalariadas y las que cobramos subsidios, las cuentapropistas y las que realizamos tareas domésticas y de cuidado”, se leyó desde el escenario. Hubo expresiones de rechazo al ajuste encarado por el gobierno de Mauricio Macri y al endurecimiento de la Ley de Migraciones, además de un reclamo por la apertura de paritarias sin techo y el apoyo a la huelga de los y las docentes.


Télam


Entre los puntos reclamados estuvieron el acceso de mujeres, lesbianas, travestis y trans a todas las categorías laborales en igualdad de condiciones con los hombres; el fin de la brecha salarial; el reconocimiento del “trabajo doméstico y reproductivo” de las mujeres en su aporte como valor económico; el acceso a licencias y asignaciones por violencia de género; licencias más amplias por paternidad y maternidad; paridad en la representación gremial, y la implementación de la ley de cupo laboral para personas trans.

El documento final de la marcha también pidió por el aborto legal, seguro y gratuito y recordó que en 2016 fue presentado por sexta vez en el Congreso el proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. “El aborto clandestino es la principal causa de muerte de mujeres gestantes”, denunciaron y agregaron que “el aborto ilegal es femicidio en manos del Estado”. En esa línea, apuntaron contra “los estados femicidas de El Salvador, Honduras, Nicaragua, República Dominicana, Haíti y Surinam”, los únicos 6 países latinoamericanos con prohibición absoluta del aborto.


Télam


Además, en el acto se exigió la libertad de Milagro Sala y de las otras cuatro integrantes de la Tupac Amaru detenidas en Jujuy: Gladys Díaz, Mirta Guerrero, Mirta Aizama y Graciela López. También se reclamó el sobreseimiento de las seis activistas detenidas y liberadas ayer acusadas de “daños”, la absolución para Belén –la joven tucumana condenada por haber llegado al hospital con un aborto espontáneo– y la libertad para Higui –procesada por homicidio después de defenderse de una patota que pretendió violarla-.

Otro apartado del documento final rechazó la “la violencia simbólica que ejercen los medios de comunicación”, incluidas “la cristalización de los estereotipos de género” y la “invisibilización” de las luchas feministas. También se declamó contra la Iglesia Católica y las iglesias evangelistas: “Repudiamos su ofensiva en toda América Latina contra lo que llama ‘ideología de género’, mientras protege a los curas abusadores”.


Télam


“Por un movimiento internacional feminista que revolucione nuestro lugar en el mundo”, cerró el documento, que retomó palabras de la filósofa y activista estadounidense Angela Davis al llamar a “un feminismo inclusivo y de intersección que nos invite a todas, a todos, a todes a unirnos a la resistencia al racismo, a la islamofobia, al anti-semitismo, a la misoginia, a la explotación capitalista”. “¡Ni una menos! ¡Vivas nos queremos!”, gritaron las cientos de miles de mujeres presentes en la Plaza de Mayo para cerrar el masivo acto.

 

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