López acusa a la UE de “estar condicionada por las presiones de la industria”, tras ampliarse el uso de glifosatos otros cinco años

Cree que con la renovación de los permisos se deja la puerta abierta a que el herbicida no se elimine por completo en 2022, tal y como pidió el Parlamento Europeo el pasado mes de octubre.

Bruselas, 28 de noviembre de 2017.

La eurodiputada de Izquierda Unida Paloma López ha criticado este martes la decisión de ampliar el plazo para el uso de glifosatos otros cinco años más y ha acusado a la Comisión Europea de estar condicionada por las presiones de la industria. La parlamentaria considera “intolerable” que los informes en los que se ha basado la institución comunitaria para apoyar la utilización de estos herbicidas sean secretos.

“El apoyo a que se sigan utilizando glifosatos en el campo es otro ejemplo más de cómo la industria condiciona las decisiones de la Comisión Europea hasta el punto de que los informes científicos en los que se ha basado están ocultos o bajo secreto comercial”, ha señalado.

La ampliación del plazo para el uso de este herbicida contrasta con la posición del Parlamento Europeo, que el pasado mes de octubre votó a favor de la retirada de forma progresiva del herbicida de aquí a 2022, cuando su uso debería estar ya erradicado. Esta decisión se tomó después de un profundo debate en Bruselas, a raíz de un informe de la Organización Mundial de la Salud que señalaba al glifosato como un producto probablemente carcinógeno.

Ayer, sin embargo, la Comisión Europea anunciaba la renovación de los permisos otros cinco años, ante la inminente caducidad de los mismos y con el apoyo de Estados miembros como el español. López ha defendido que, “teniendo en cuenta cómo ha trabajado la Comisión Europea” y la “gran influencia de los lobbies de la agroindustria en este asunto”, la renovación puede implicar que “no se cumplan los acuerdos de la Eurocámara”. “No es lo mismo la eliminación progresiva de aquí a cinco años que la renovación de los permisos”, ha avisado.

En su opinión, la UE tiene ante sí la oportunidad para introducir cambios importantes en su forma de producir, defendiendo un modelo industrial sostenible y respetuoso con el medioambiente y con la salud de los consumidores. Por ello, cree que “mientras no abandonemos el uso de los glifosatos dentro de un cambio de nuestro modelo industrial, los campos seguirán muriendo y acabaremos con el uso de la tierra”.

Además, cree que la medida adoptada ayer tiene que ver también con la “orientación de mercado que le da la UE a la Política Agraria Común”, una concepción de las ayudas “que pervierte el objetivo de un desarrollo sostenible del campo y de la soberanía alimentaria de los europeos”.

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