Tribunal militar israelí prolonga cárcel sin juicio para la joven activista palestina Ahed Tamimi

El tribunal militar israelí que juzga a la joven activista palestina Ahed Tamimi, decidió ayer, domingo, interrogar a la joven de diecisiete años a puerta cerrada para evitar la presencia del público y de la prensa internacional, y determinó, también con el máximo hermetismo, volver a aplazar el juicio, por séptima vez consecutiva, hasta el próximo 21 de marzo.

Ahed Tamimi, quien acaba de ser galardonada por el Intergrupo del Congreso español (formado por varios partidos políticos) con el Premio a la lucha por la liberación de Palestina, fue detenida en el patio de su casa, ubicada en la aldea de Nabi Saleh (Cisjordania ocupada), el pasado 19 de diciembre.

Se la imputan doce delitos, incluidos el de agresión, (con puños y pies) a los soldados israelíes. En el caso de ser hallada culpable por el tribunal castrense podría ser condenada a una pena que va del año y medio a los diez años de prisión.

La muchacha fue filmada encarándose a dos militares israelíes el día 15 de diciembre, instantes después de que otro soldado disparase a bocajarro a un primo suyo de 15 años, Mohamed Tamimi, que quedó en estado de coma durante 72 horas a consecuencia del impacto de bala, que le dejó, tras ser intervenido quirúrgicamente, una deformación craneal.

A juicio de Gaby Lasky, de 51 años, la abogada judía mexicana que defiende a Ahed Tamimi, el tribunal militar está “buscando pruebas convincentes” para poder dictar contra la activista una sentencia ejemplar.

Gaby Lasky, que habla español con fluidez (nació en México, y a los quince años se mudó a Israel) fue secretaria general de Peace Now, una organización israelí que trabaja por la paz, el compromiso y la reconciliación con el pueblo palestino.

La letrada ha declarado repetidas veces que “el pueblo judío tiene derecho a un Estado, pero no a privar a otros (a los palestinos) del suyo”.

De los diez millones de palestinos que hay en el mundo, al menos seis millones se han visto obligados a dejar su patria a causa del apartheid y la limpieza étnica que practica Israel contra sus vecinos.

Desde que Donal Trump reconoció Jerusalén como la capital de Israel el pasado 6 de diciembre, las protestas contra esa decisión se han saldado con la muerte de al menos veinte palestinos y el arresto de unos 400 niños y niñas palestinas en cárceles o centros de detención israelíes.

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