Irlanda aprueba la despenalización del aborto tras un referéndum histórico

La victoria del Sí con un contundente 66% de los votos concluye con una batalla de 35 años por los derechos reproductivos de las mujeres. Desde la adopción de la Ley del aborto en 1983 las mujeres irlandesas tenían que salir del país para interrumpir el embarazo.

Un grupo de manifestantes celebra los primeros resultados del referendum ayer en Dublin Castle / AP

Tras un triunfo aplastante en el referéndum celebrado este viernes, Irlanda ha decidido la legalización efectiva del aborto al suprimir los artículos de la Constitución que equiparaban los derechos de las mujeres gestantes con los fetos no natos. Dicha cláusula había sido descrita por las Naciones Unidas como una violación efectiva de los derechos de las mujeres.

Concretamente, 1.429.981 personas votaron a favor de la supresión de la octava enmienda constitucional frente a 723.632 personas que sostuvieron su mantenimiento. Dicha enmienda, establecida en 1983 suponía una prohibición efectiva de cualquier tipo de aborto, conduciendo a miles de mujeres irlandesas a viajar a otros países, como el Reino Unido durante 35 años.

El Taoiseach (primer ministro irlandés) Leo Varadkar ha declarado que el resultado del referéndum supone “la culminación de una revolución silenciosa”. En sus declaraciones posteriores a los resultados oficiales entregados ayer por la tarde, Varadkar ha declarado que el éxito de la campaña se debe a un gran número de “mujeres valientes que expusieron sus historias y sus experiencias” sobre como “una ley dura ha creado muchos situaciones muy duras”.

La posición de los partidos políticos

Una de las claves del resultado del referéndum fue el posicionamiento de las distintas fuerzas políticas del arco parlamentario irlandés. Tradicionalmente influidas por la moral y la presión de la iglesia católica, las fuerzas políticas habían sostenido desde hacía décadas las legislaciones restrictivas en la materia. Sin embargo, la presión popular, las movilizaciones y la evidencia del funcionamiento anormal de las restricciones han conducido a las fuerzas políticas a asumir posiciones más laxas.

Así, el democristiano Fine Gael y el conservador Fianna Fáil, históricos soportes de la prohibición del aborto, concedieron “voto de conciencia” a sus miembros y partidarios, apelando a su ética individual pero si hacer campaña partidista por una posición u otra.

Más contundente aún fue el desplazamiento de la posición del Sinn Fein, que durante la campaña se posicionó, junto a Laboristas, Socialdemócratas, Partido Verde y la formación de izquierda Solidaridad, a favor del Sí.

Frente a ellos, la posición del No fue defendida por la Conferencia Episcopal de Irlanda, representantes religiosos de otras confesiones como la Iglesia Presbiteriana de Irlanda y el Centro Cultural Islámico. Los únicos partidos políticos que sostuvieron la campaña fueron el Renua (una reciente escisión de Fianna Fáil con una posición marcadamente derechista) y el Partido Nacional Irlandés, una fuerza de extrema derecha con escasa implantación.

El caso de Savita y la condena internacional

El referéndum del 25 de mayo llegó tras un gran número de escándalos, siendo la muerte de Savita Halappanavar el más mediático y destacado. Savita, una dentista de origen indio, perdió la vida en el año 2012 a los 31 años en el Hospital de Galway por una complicación infecciosa. Embarazada de 17 semanas, Savita había solicitado la interrupción del embarazo cuando su situación médica comenzó a dar indicios de poner en peligro su vida, siendo fatalmente ignorada su petición por la interpretación de la severa ley constitucional del país.

El caso de Savita reavivó el movimiento pro derecho a decidir en todo el país, conduciendo al establecimiento de una legislación que permitía la actuación médica en casos en los cuales la vida de la mujer peligra.

En el año 2016 el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas declaró que la prohibición del aborto en Irlanda suponía una violación de los derechos fundamentales de las mujeres irlandesas. Según la declaración del Comité, la legislación conducía al “sufrimiento y la discriminación de las mujeres”, obligándoles a decidir entre continuar con un embarazo no viable o viajar al extranjero para someterse a un aborto.

A medida que la presión social y las movilizaciones continuaban, el gobierno se vio obligado a reabrir el debate político, conduciendo la celebración de este referéndum. Con este resultado, se introduce una clausula en la Constitución que permitirá a los legisladores irlandeses establecer una nueva legislación sobre el tema. Se espera que a lo largo de este año se establezca una ley que concrete las características y marco de la interrupción de embarazo legal en el país.

El ministro de Sanidad, Simon Harris, que realizó campaña activa por el Sí, ha afirmado sentirse orgulloso de ser irlandés, tras el aplastante resultado. En declaraciones a la emisora pública RTE Radio 1 el ministro ha afirmado que el resultado supone un día histórico para los derechos de las mujeres en Irlanda. “Antes, el estado les ofrecía a la mujeres la alternativa de tomar un avión o un barco para marcharse al extranjero”, declaraba en sus emisiones a la radio. “A partir de ahora les ofrecerá su mano y su apoyo”, añadía, en ese estilo literario acostumbrado en la política nacional irlandesa.

Los padres de Savita Halappanavar han solicitado que la nueva ley lleve el nombre de su hija. En una entrevista con el diario Irish Times desde su casa en Belgaum en la provincia india de Karnataka, declaraban “Estamos real, realmente felices. Tenemos una última petición para el pueblo irlandés. Que la nueva ley sea llamada “ley Savita”, esa ley debe llevar su nombre”.