ACNUR aprecia la resolución sobre el Aquarius, pero insiste en un enfoque predecible sobre desembarcos

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, aplaude la decisión tomada ayer por el Gobierno de Malta de permitir el desembarco de 141 solicitantes de asilo e inmigrantes rescatados en el Mediterráneo Central por el barco de una ONG, el Aquarius.

El barco Aquarius en el puerto de Valencia en junio / ACNUR/UNHCR/Markel Redondo

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados elogia “a aquellos países europeos que han dado un paso adelante ofreciendo plazas para reubicar a los pasajeros rescatados, tras su desembarco”. Según afirma, todo ello demuestra los beneficios que pueden cosecharse de un enfoque colaborativo.

Sin embargo, la situación del Aquarius, y en particular el punto muerto de los últimos días, ha puesto de relieve la necesidad de un acuerdo regional en el Mediterráneo que proporcione claridad y predictibilidad sobre dónde pueden atracar los barcos que lleven pasajeros rescatados. Es esencial si quieren evitarse más situaciones como esta.

“ACNUR aprecia el fin del estancamiento en torno al Aquarius y el hecho de que 141 menores, mujeres y hombres no se encuentren ya varados en el mar”, afirmó el Alto Comisionado para los Refugiados Filippo Grandi. “Pero la situación no debería haber llegado jamás a este punto. Es incorrecto, peligroso e inmoral dejar a los barcos de rescate vagando por el Mediterráneo mientras los Gobiernos compiten por tomar la menor responsabilidad”.

ACNUR ha llamado repetidamente a impulsar un enfoque regional sobre rescates y desembarcos en el Mediterráneo, y ha formulado para ello diversas propuestas en una nota conceptual conjunta con la Agencia de la ONU para las Migraciones, la OIM.

“Existe una necesidad urgente de romper la dinámica actual de estancamientos y enfoques específicos para cada barco sobre dónde se puede desembarcar a las personas rescatadas”, dijo Grandi. “Si pueden identificarse con claridad los puertos seguros, los capitanes tendrán la confianza de que podrán desembarcar rápidamente a  los pasajeros tras atender una llamada de socorro, y de que no serán el objeto de prolongadas negociaciones”.

Mientras tanto, ACNUR pide a los capitanes de barco que continúen sus esfuerzos de rescate en el mar. Si no se observa esta disposición fundamental de la legislación marítima, se perderán vidas.

Aunque el número de personas que cruza el Mediterráneo es hoy mucho menor que en los últimos años, la tasa de mortalidad sigue siendo elevada. En lo que va de año, han muerto o desaparecido 1.500 personas.

La tasa de mortalidad se ha multiplicado por tres en 2018 en el Mediterráneo central -con una muerte por cada 17 personas que intentan el cruce- comparada a la proporción de un fallecido por cada 43 personas que se dio el año pasado en el mismo periodo.