Despliegue de fuerzas navales en una nueva escalada de tensión entre Estados Unidos y Rusia en el Mediterráneo

La amenaza de una acción militar por parte de la flota norteamericana en Siria ha motivado el despliegue de dos fragatas rusas, trasladadas desde su flota en el Mar Negro. El ministerio de defensa ruso denuncia una maniobra de los estadounidenses y sus aliados islamistas para protagonizar una nueva operación de bombardeo.

La fragata rusa Admirante Grigorovich partiendo del puerto de Sebastopol / Reuters

El portavoz de la Flota de la Armada rusa, Alexéi Ruliov, confirmó el sábado que los dos buques de guerra zarparon del puerto de Sebastopol​ en la península de Crimea rumbo al mar Mediterráneo.

Las fragatas, que recientemente habían concluido misiones de entrenamiento en la zona, pasaron por los estrechos del Bósforo y los Dardanelos, están equipadas con misiles de crucero Kalibr y cuentan con sistemas de misiles tierra-aire Shtil-1 de rango medio.

“Está previsto que ya hoy (sábado) los buques se incorporen a la escuadra de la Armada”, apostilló el funcionario ruso, según los medios locales.

Un día antes, el fotógrafo y observador del Bósforo Yörük Işık informó de que la fragata BSF Krivak Class Pytlivy y dos buques de desembarco, del tipo Tapir, Orsk y Nikolay Filchenkov, habían cruzado el estrecho hacia la base naval siria de Tartus, en el oeste de Siria.

Las autoridades rusas advirtieron ayer sábado de un posible ataque de Estados Unidos, Francia y el Reino Unido a Siria. A su juicio, Washington desplegó en el Golfo Pérsico el destructor The Sullivans y el bombardero estratégico B-1B para llevar a cabo esta misión.

La Flota de la Armada de Rusia se encuentra de manera permanente en la zona desde hace cinco años. Moscú ha reforzado su contingente luego de decidir ayudar al Gobierno sirio en la lucha contra los grupos terroristas, bombardeados desde naves rusas que navegaban en el Mediterráneo.

Hace poco, el presidente ruso, Vladimir Putin, enfatizó que los buques de guerra del país euroasiático permanecerán en el Mediterráneo mientras exista el peligro del terrorismo.

Rusia envía sus naves a la zona en momentos en que ha escalado la tensión entre Moscú y Washington sobre Siria, a raíz de amenazas del Pentágono (Departamento de Defensa estadounidense) de atacar con misiles las posiciones del Ejército sirio en Damasco (la capital de Siria), so pretexto del uso de armas químicas contra los civiles por parte de Damasco, aún sin presentar pruebas.