Gaza: No hay evidencia de que un sólo manifestante palestino asesinado por Israel estuviera armado

Unas 25 organizaciones no gubernamentales palestinas e internacionales han solicitado a la Corte Penal Internacional que “de manera urgente” abra una investigación sobre presuntos crímenes de guerra israelíes.

Grupos de derechos humanos indican que no han documentado ningún caso de manifestantes que hayan representado una amenaza letal para los soldados israelíes cuando fueron asesinados durante las masivas manifestaciones en la Franja de Gaza. Mohammed Zaanoun ActiveStills

Ninguno de los más de 140 manifestantes, periodistas o médicos palestinos muertos durante las masivas protestas a lo largo de la frontera oriental de Gaza desde el 30 de marzo estuvo armado cuando fueron atacados por las fuerzas de ocupación israelíes.

Ese punto fue subrayado por Al Mezan, grupo de derechos humanos con sede en Gaza, durante una reunión del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra este lunes.

Mientras tanto, Human Rights Watch le señaló al consejo que “no ha documentado casos en los que los manifestantes representaran una amenaza inminente para la vida”.

Israel ha validado su ilegal conducta “después de presentar una gran distorsión del derecho internacional” a su tribunal superior, declaró Nils Mollema, representante de Al Mezan. Se espera que la “investigación de su ejército sobre algunas de las muertes durante las manifestaciones resuelva que ninguno de los incidentes involucró violaciones de órdenes de fuego abierto”.

En otras palabras, esas investigaciones internas simplemente limitan los crímenes de guerra de Israel.

“Por lo tanto, la conducta ilegal se ordena desde la parte superior de los niveles militares y políticos y luego es protegida por el sistema de justicia”, explicó Mollema.

Poniendo fin a la impunidad israelí

Los grupos de derechos humanos y los representantes estatales que hablaron en el Consejo de Derechos Humanos en la ONU este lunes enfatizaron la necesidad de una rendición de cuentas, particularmente en la Corte Penal Internacional, para poner fin a la impunidad israelí.

En mayo, el organismo de la ONU votó abrumadoramente a favor de establecer una comisión de investigación independiente sobre el asesinato de manifestantes desarmados en Gaza.

La comisión dio una actualización oral al consejo durante la reunión del lunes, solo cuatro días después de que un nuevo presidente, Santiago Canton, fuera nombrado luego de la renuncia de su predecesor David Crane el mes pasado debido a una “circunstancia personal” no especificada.

Cantón, un argentino asistente político del presidente estadounidense Jimmy Carter, junto con Sara Hossain de Bangladesh y Kaari Betty Murungi de Kenia, tiene el mandato de investigar presuntas violaciones del derecho internacional y formular recomendaciones “con miras a evitar y poner fin a la impunidad y asegurando la responsabilidad legal”.

Israel, que no participó en la reunión del lunes, se opuso al establecimiento de la comisión, al igual que Estados Unidos, que votó en contra y se retiró del Consejo de Derechos Humanos en junio.

Canton señaló que la comisión ha solicitado que Israel permita que los investigadores entren en la Franja de Gaza, Cisjordania e Israel.

Israel ha negado previamente a los investigadores de la ONU y otros defensores de los derechos humanos la entrada al territorio que controla en un esfuerzo por impedir su trabajo.

“Es importante para nosotros ver con nuestros propios ojos los sitios de estas presuntas violaciones y abusos y hablar directamente con las personas afectadas y con las autoridades”, indicó Canton.

La comisión ya recibió una gran cantidad de material y “lanzará una amplia red para incluir una diversidad de fuentes”. Haremos pleno uso de la tecnología moderna, incluida la verificación de la información recibida, a través de fuentes abiertas y otros canales “, señaló Canton.

Hossain indicó que incluso si la comisión no puede reunirse personalmente con las víctimas y los testigos, los investigadores tienen la intención de comunicarse directamente con ellos.

“Situación grave y mortal”

Sin embargo, otro manifestante, Muhammad Fayiz Abu al-Sadiq, de 21 años, fue asesinado por las fuerzas de ocupación israelíes el día en que los miembros de la comisión hablaron en el Consejo de Derechos Humanos.

Varios palestinos más fueron asesinados en el perímetro este de Gaza la semana anterior.

“Observamos con profunda preocupación que los eventos que provocaron que este consejo tenga una comisión de investigación no han terminado”, comentó Canton.

“Las protestas continúan ocurriendo. … Nos queda claro que hay una situación grave y mortal en curso que requiere atención urgente.

Durante la reunión, un representante del grupo de derechos humanos Al-Haq informó que más de 20.000 palestinos resultaron heridos durante las protestas de la Gran Marcha del Retorno, muchos de ellos con disparos en las piernas.

Israel parece estar usando “un tipo de munición explosiva que destroza los huesos y aumenta el riesgo de amputación al tiempo que garantiza la hospitalización a largo plazo”, afirmó la investigadora jurídica, Nada Kiswanson.

“Se deben tomar medidas concretas para garantizar la rendición de cuentas”, enfatizó, y agregó que “los mecanismos israelíes han fallado repetidamente en hacer justicia a los palestinos”.

Kiswanson señaló que la comisión debe abordar las causas fundamentales de las protestas: el asedio ilegal en Gaza y el derecho de los refugiados palestinos a regresar a sus tierras y propiedades en lo que hoy se llama Israel.

Organizaciones exigen una investigación de la CPI

Organizaciones no gubernamentales palestinas e internacionales han solicitado a la Corte Penal Internacional que “de manera urgente” abra una investigación sobre presuntos crímenes de guerra israelíes.

“La Corte Penal Internacional es el único organismo judicial independiente viable y  capaz de poner fin a la impunidad de los crímenes cometidos en el territorio palestino ocupado y disuadir efectivamente la comisión de futuros crímenes”, declararon 25 grupos en una carta al fiscal este mes.

La ocupación de Israel, que ha durado más de 50 años, “se ha caracterizado por una completa impunidad”, indicaron, a pesar de ser una de las situaciones mejor documentadas “con una larga lista de eminentes expertos, investigaciones y misiones de las Naciones Unidas que han emitido largos informes alegando que se han cometido crímenes internacionales y que se han producido violaciones del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos”.

La Asociación Internacional de Abogados Demócratas está solicitando a la Corte Penal Internacional que “avance de inmediato para investigar y remitir al enjuiciamiento” las violaciones del derecho internacional “cometidas por personas que actúan o pretenden actuar en nombre del Estado de Israel, que han ocurrido y continúan ocurrir dentro de la jurisdicción del tribunal”.

El grupo declara que su intervención está “inspirada en nuestra acción internacional anterior que comenzó en la década de 1980 y que hace un llamamiento a los abogados para que apoyen la campaña para liberar a Nelson Mandela”.

A principios de este mes, el asesor de seguridad nacional del presidente Donald Trump, John Bolton, informó que Estados Unidos sancionaría a los funcionarios judiciales y buscaría su enjuiciamiento si investigan presuntos crímenes de guerra estadounidenses en Afganistán o los presuntamente cometidos por Israel.

Durante su discurso en la Asamblea General de la ONU el martes, Trump señaló que Estados Unidos “no volvería al Consejo de Derechos Humanos hasta que se promulgue una reforma real” y no brindaría ningún apoyo a la Corte Penal Internacional.

Trump describió a la corte como “sin jurisdicción, sin legitimidad y sin autoridad”.

La situación en Palestina ha sido objeto de un examen preliminar por parte de la fiscalía desde 2015 y, a principios de este año, el fiscal advirtió que los líderes israelíes podrían ser juzgados por los homicidios de manifestantes desarmados en la Franja de Gaza.

En una señal de que la Corte Penal Internacional puede estar avanzando hacia un desafío sin precedentes a la impunidad israelí, un panel de jueces ordenó a los funcionarios judiciales en julio pasado que comenzaran a acercarse a las víctimas de crímenes de guerra en Palestina.

Acerca del autor: Maureen Clare Murphy es editora ejecutiva de The Electronic Intifada y vive en Chicago.

Fuente: No evidence a single Gaza protester killed by Israel was armed

Copyleft: Toda reproducción de este artículo debe contar con el enlace al original inglés y a la traducción de Palestinalibre.org

Fuente: Maureen Clare Murphy, The Electronic Intifada / Traducción: Palestinalibre.org


Líder Laborista del Reino Unido: ‘Reconoceremos a Palestina como Estado cuando gobernemos’

El líder del Partido Laborista del Reino Unido, Jeremy Corbyn, ha declarado que su fuerza política reconocerá al Estado palestino cuando llegue al poder.

Los delegados sostienen pancartas en apoyo de Palestina durante la conferencia del Partido Laborista en Liverpool, Gran Bretaña, el 25 de septiembre de 2018. REUTERS / Hannah McKay

El líder del Partido Laborista del Reino Unido, Jeremy Corbyn, ha declarado que su fuerza política reconocerá al Estado palestino cuando llegue al poder.

Ante un aplauso generalizado, Corbyn señaló que el partido reconocería un Estado Palestino para implementar la solución de dos estados mediada por la ONU.

“Un cuarto de siglo después de los Acuerdos de Oslo, no estamos más cerca de la justicia o la paz y la tragedia palestina continúa, mientras el mundo exterior se mantiene”, dijo Corbyn.

“Como dijo mi gran amigo israelí Uri Avnery, que murió este año:” ¿Cuál es la alternativa a la paz? Una catástrofe para ambos pueblos”.

“Y para ayudar a que ese acuerdo bilateral sea una realidad, reconoceremos un Estado Palestino tan pronto como asumamos el cargo”.

El líder laborista también condenó el asesinato de manifestantes palestinos desarmados en gran parte de Gaza durante la Gran Marcha del Retorno a manos de los soldados de las fuerzas israelíes desde que comenzaron la manifestación el 30 de marzo.

Jeremy Corbyn, líder del Partido Laborista del Reino Unido. (Fuente: Getty)

Al apuntar a la “continua denegación de justicia y derechos al pueblo palestino”, expresó: “Nuestro Partido se une a la condena a los tiroteos a cientos de manifestantes desarmados en Gaza por las fuerzas israelíes y la aprobación de la ley discriminatoria del Estado nación de Israel”.

Las tensiones se han intensificado entre Israel y los Territorios Ocupados de Palestina después de que el presidente estadounidense Donald Trump reconociera efectivamente a Jerusalén como la capital de Israel. La decisión fue ampliamente condenada en Palestina y en el extranjero.

El gobierno del Reino Unido está comprometido con una solución de dos estados.

La primera ministra Theresa May señaló que no estaba de acuerdo con la controvertida decisión de Trump de trasladar la embajada de Estados Unidos y dijo que el Reino Unido no tenía intención de seguir su ejemplo.

Gran Bretaña fue uno de los 128 países que votaron a favor de una resolución de la ONU que condena la decisión de Trump.

Fuente: Labour will recognize Palestinian state if we win General Election – Corbyn (VIDEO)

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Fuente: RT Actualidad / Traducción: Palestinalibre.org


Camp David creó Oslo y acabó con la lucha palestina

Después de Camp David y Oslo, los palestinos se quedan con una élite política que ya no representa su lucha.

El presidente egipcio, Anwar al-Sadat, estrecha la mano del primer ministro israelí Menachem Begin en Camp David, Maryland, en septiembre de 1978 [AP]

Nuestro único enemigo es el régimen racista de Israel y tenemos que luchar contra él hasta alcanzar nuestro “momento sudafricano”, cuando todo el pueblo de Palestina esté dentro de un solo Estado y goce de igualdad, justicia y dignidad.

Durante las negociaciones secretas de Oslo entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP ), el gobierno israelí envió al abogado israelí Joel Singer para formular cien preguntas a los negociadores palestinos. Una de las preguntas que les hizo fue si estarían de acuerdo con que los colonos israelíes permanecieran en sus tierras. La respuesta fue “sí”. “No me extrañó que contestaran a mis cien preguntas. Lo que me sorprendió es que no me hicieran ni una sola a mi”, dicen que dijo Sinder. Cuando acabó su interrogatorio a los funcionarios palestinos, Singer le dijo al entonces ministro de Exteriores israelí, Shimon Peres: “Señor ministro de Asuntos Exteriores, si no hacemos un trato inmediato con esta gente, es que somos idiotas”.

Esta breve anécdota ilustra bien lo que realmente significaban los Acuerdos de Oslo firmados en el césped de la Casa Blanca el 13 de septiembre de 1993. Fue un acuerdo alcanzado entre adversarios desiguales en el que uno se aprovechó de la debilidad del otro para imponer sus exigencias.

La eficacia de los Acuerdos de Oslo estuvo en poner fin a la lucha de la OLP por la liberación de Palestina y en facilitar la ocupación haciéndola menos costosa para el Estado israelí. El establecimiento de la Autoridad Palestina (AP) eximió a Israel de tener que hacerse cargo de las necesidades del pueblo palestino. Asimismo comportó la creación de fuerzas de seguridad palestinas dirigidas por palestinos para vigilar a los propios palestinos y hacerle más fácil a Israel la tarea de controlarlos y reprimir su lucha popular. El estatuto de Jerusalén y el derecho al retorno de los refugiados palestinos quedaron fuera de las negociaciones, lo que permitió a Israel intensificar su control sobre las tierras palestinas ocupadas ilegalmente.

No obstante, el terreno para el desastre de los Acuerdos de Oslo se preparó 15 años antes cuando el presidente egipcio Anwar al Sadat firmó el acuerdo de Camp David con el presidente de la ocupación israelí Menachem Begin el 17 de septiembre de 1978.

Esa fecha marca el comienzo del largo proceso de normalización de relaciones entre Israel y los Estados árabes. Fue entonces cuando los líderes árabes abandonaron las ideas revolucionarias y el tabú de las negociaciones con los israelíes, y optaron por el pragmatismo y el interés propio.

A la OLP no le quedó otra opción que seguir el mismo camino. En este sentido, Oslo nació en Camp David y fueron Estados árabes como Egipto los que lo hicieron fructificar y los que lo mantuvieron vivo una vez firmado. En mayo de 1994, el primer ministro israelí Yitzhak Rabin y el presidente de la OLP, Yaser Arafat, se reunieron en El Cairo para negociar un Acuerdo sobre Gaza y Jericó como parte del proceso de Oslo. Cuentan que cuando Arafat trató de resistirse en la ceremonia de la firma, el sucesor de Sadat, el presidente egipcio Hosni Mubarak , se inclinó y le gritó a la cara “¡Firma, perro!”.

Esta es la actitud que varios Estados árabes han mantenido hacia los palestinos y sus dirigentes en las últimas décadas. Revisando las negociaciones de Oslo y de Camp David, uno se da cuenta de que se cumplieron todas las exigencias de Israel y de que sigue siendo el único beneficiado de ambas iniciativas de “paz”.

Hoy, el Estado de Israel sigue en constante normalización de relaciones con varios Estados árabes a la vez que consolida su control sobre los territorios palestinos. Sigue afianzando su ocupación al coste más bajo posible con la ayuda de una AP que persiste en su cooperación de seguridad con las autoridades israelíes y estadounidenses.

Israel puede asimismo seguir ampliando con impunidad sus asentamientos en tierras palestinas. El número de colonos en Cisjordania ocupada el año pasado era de 400 mil y sus asentamientos ocupaban el 42% del territorio cisjordano; a principios de la década de 1990 eran alrededor de 100 mil.

A la vez, el gobierno israelí sigue aprobando leyes que discriminan a los no judíos, la última la Ley del Estado-Nación que efectivamente ha proclamado que el Estado de Israel es un Estado judío.

Sin embargo, el peor impacto de Camp David y de los Acuerdos de Oslo ha sido la división y la desesperación que sembraron entre los palestinos. Hoy, el pueblo palestino parece haber perdido su brújula nacional: la relación con los ocupantes ya no es una lucha política por la libertad y la autodeterminación. Se ha instalado también una brecha creciente entre la gente y su dirección política. La elite política palestina ya no puede hablar en nombre de la lucha ni del Estado palestino. Ahora solo le mueve el interés propio y el enriquecimiento personal, y se empecina en preservar el status quo para garantizar su supervivencia política.

Y mientras la elite política palestina se ocupa en sus disputas internas por el poder, Israel sigue creando nuevas realidades sobre el terreno. La reciente demolición del pueblo palestino beduino de Jan al Ahmar ha cristalizado su plan de desconectar por completo Cisjordania de Jerusalén.

Desvanecida la esperanza de un Estado palestino independiente dentro de las fronteras de 1967, ha llegado el momento de que los palestinos aceptemos la realidad de que solo puede haber un Estado entre el río Jordán y el mar Mediterráneo. Hace falta un nuevo enfoque: una lucha pacífica que se centre en los derechos, tal y como ocurrió en la lucha contra el apartheid en Sudáfrica.

En Gaza ya se intentó extender la lucha popular y no violenta a escazla nacional a través de la Gran Marcha por el Retorno desde marzo, pero las divisiones políticas dentro de la élite política palestina la han perjudicado. La hostilidad entre la AP y Hamas ha impedido que los palestinos extendieran la marcha hacia Cisjordania. Ramala no ha garantizado cobertura política a esta iniciativa pacífica en los foros internacionales ni ha usado su posición internacional para reclamar justicia por los asesinatos de civiles a manos de soldados israelíes. Por el contrario, la AP ha endurecido sus sanciones contra la Franja de Gaza, lo que ha empeorado aún más la situación humanitaria.

La Gran Marcha del Retorno era una oportunidad para establecer un nuevo programa de lucha nacional capaz de inspirar a la población palestina para resistir las consecuencias de los Acuerdos de Oslo. Han sido las divisiones políticas internas las que han truncado esa oportunidad y la han transformado en otro punto de desacuerdo político.

Es hora de dejar de lado las diferencias y centrarse en la lucha que está por venir. Nuestro único enemigo es el régimen racista de Israel y tenemos que luchar contra él hasta alcanzar nuestro “momento sudafricano”, cuando todo el pueblo de Palestina esté dentro de un solo Estado y goce de igualdad, justicia y dignidad.

Ahmed Abu Artema, palestino, es periodista y activista.

Fuente: Camp David created Oslo, which killed the Palestinian struggle

Fuente: Ahmed Abu Artema, Al Jazeera / Rebelión (Traducción para Rebelión de Loles Oliván Hijós.)


Demoliendo Khan al-Ahmar

El ejército israelí se prepara para expulsar a 10.000 residentes beduinos para dar paso a una serie de nuevas unidades residenciales solo para judíos.

Khan al-Ahmar está situada a pocos kilómetros de Jerusalén entre dos importantes asentamientos ilegales israelíes, Maale Adumim y Kfar Adumim, que el gobierno israelí quiere expandir.

Las autoridades israelíes pretenden expulsar a 10.000 residentes beduinos de la zona E1, un terreno de 15 kilómetros cuadrados dentro de Jerusalén Este , para dar paso a una serie de nuevas unidades residenciales exclusivamente judías que unirán Jerusalén con los asentamientos ilegales, cortando así Cisjordania en dos.

Las autoridades israelíes dieron luz verde para que los militares demuelan Khan al-Ahmar y desalojen a sus 180 residentes.

Desde el 14 de septiembre, el ejército israelí cerró todos los caminos que llevan a Khan al-Ahmar.

Todas las peticiones para revertir la orden de demolición han sido rechazadas por el tribunal superior de Israel, afirmando las declaraciones de las autoridades israelíes de que la aldea fue construida sin permisos.

Los palestinos explican que los permisos de construcción requeridos son imposibles de obtener.

Los aldeanos son miembros de la tribu beduina Jahalin que fue expulsada de sus tierras en el desierto de Naqab (Negev) por el ejército israelí en la década de 1950. Fueron desplazados dos veces más antes de establecerse en Khan al-Ahmar, mucho antes de que existieran los asentamientos ilegales a su alrededor.

La pequeña comunidad de 40 familias vive en tiendas de campaña y chozas en lo que se clasifica en los Acuerdos de Oslo de 1993 como el Área C, que representa el 60 por ciento de Cisjordania y se encuentra bajo control total administrativo y de seguridad israelí.

Fuente: Palestine: Demolishing Khan al-Ahmar

Copyleft: Toda reproducción de este artículo debe contar con el enlace al original inglés y a la traducción de Palestinalibre.org

Fuente: Alia Chughtai , Linah Alsaafin / Al Jazeera (Traducción: Palestinalibre.org


Militares israelíes son arrestados por ‘desnudar y acosar sexualmente’ a mujeres palestinas

Un tribunal militar ha extendido la detención de dos soldados israelíes acusados ​​de desnudar y acosar sexualmente a mujeres palestinas y de robar dinero en un puesto de control en Cisjordania.

 Checkpoint de Qalandiyah אמיל סלמן

Un soldado de combate y un observador de seguridad de la Unidad de Cruces Fronterizos de la Policía Militar son acusados ​​de violar órdenes y acosar sexualmente a mujeres durante sus registros en el puesto de control de Qalandiya al lado de Ramallah.

Según las acusaciones, la pareja tocó partes privadas de mujeres palestinas durante su cacheo y, a veces las obligó a desnudarse. Los dos militares de las FDI también supuestamente robaron dinero de los palestinos en el puesto de control.

Luego de ser aprehendido la semana pasada y luego de la investigación inicial de la unidad de la policía militar, el Tribunal Militar de Jaffa extendió sus detenciones hasta el próximo viernes. Su mala conducta, la corte cree, entre otras ofensas, podría constituir racismo.

«Las acusaciones relatan el robo cometido por un servidor público, el saqueo y el abuso de poder basado en motivos racistas además de los delitos sexuales», señaló el juez Ihsan Halabi, extendiendo la custodia del dúo, informa Ynet.

Mientras uno de los soldados niega los cargos que se le imputan, la Capitán General de Guerra, Capitán Ariella Segal, señaló que aún existen «serias sospechas» en el caso, que requieren investigaciones «adicionales». «Los soldados llevaron a cabo actos sin autoridad y, contrariamente al procedimiento correcto, al desnudar a varias mujeres», enfatizó.

Uno de los principales cruces en Cisjordania, el puesto de control de Qalandiya a menudo se ve como el foco de tensión entre las FDI y los palestinos. Quienes usan el puesto de control a menudo se quejan de ser duramente interrogados mientras cruzan el cruce.

Las tensiones entre los vecinos han alcanzado un máximo histórico, después de la decisión de Donald Trump de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel en diciembre. Los enfrentamientos cerca del puesto de control de Qalandiya han estado en los titulares durante meses, desde que los palestinos organizaron sus protestas de la Gran Marcha del Retorno, pidiendo el fin del bloqueo israelí de Gaza por 12 años. Más de 180 palestinos han sido asesinados y miles de heridos desde el estallido de las protestas en la frontera de Gaza el 30 de marzo, que exigen el derecho al retorno de los refugiados.

Fuente: Israeli border guards arrested for ‘stripping & sexually harassing’ Palestinian women

Fuente: News-front.info


Gaza: Una juventud truncada por el bloqueo

Israel mantiene un bloqueo por tierra, mar y aire sobre la franja de Gaza desde hace once años. Conseguir un permiso para entrar en territorio israelí es casi imposible y la mayor parte de los jóvenes gazatíes creen que no hay futuro para su generación.

Mohamad, de 25 años, es uno de los miles de jóvenes de Gaza que emprendió sus estudios universitarios con ilusión. Ana Alba / Campo de refugiados de Al Shati, Franja de Gaza.

“Me gustaría que me dieran una oportunidad, que me valoraran. Sería lo justo después de haber estudiado y haber gastado tanto dinero para obtener el diploma. Tener un trabajo a cambio del esfuerzo sería lo normal. No he estudiado para quedarme en casa sentado”, afirma con tristeza Mohamad al Siam en una de las tres modestas habitaciones en las que vive con sus padres y hermanos, en un edificio lúgubre del campo de refugiados de Al Shati, en Gaza.

La familia Al Siam procede de Al Jura, un pueblo arrasado por las fuerzas israelíes en 1948, en la guerra entre israelíes y una coalición de países árabes que siguió a la creación del Estado de Israel. Sus tierras se encuentran en el municipio israelí de Ashkelon, a unos pocos kilómetros de Gaza, un lugar que nunca han podido visitar.

Como Mohamad, unos 274.000 gazatíes tienen título o diploma universitario -el 49,7% son mujeres-, según datos de la Oficina de Estadísticas de este pequeño territorio palestino.

Cada vez son más los chicos y chicas que deciden estudiar una carrera universitaria, aunque saben que tienen muy pocas posibilidades de encontrar empleo cuando acaben sus estudios. El paro en Gaza es del 48% y entre los gazatíes de 18 a 29 años, que son el 23,5% de la población, es del 72,4%.

Mohamad, de 25 años, es uno de los miles de jóvenes que emprendió sus estudios universitarios con ilusión. Conseguir su diploma de ingeniero de mantenimiento informático le llevó siete años porque su familia no tenía suficiente dinero para pagarle la carrera y tuvo que cursarla lentamente.

Los pocos recursos económicos de los Siam se invirtieron en los estudios de Mohamad, el mayor de cinco hermanos. El segundo, Mohannad, ya no pudo acceder a la universidad.

“Me gradué en 2017 con la esperanza de encontrar trabajo, pero no lo conseguí, ni en el sector de mi profesión, ni en ningún otro”, explica.

Cae la tarde, la habitación ensombrece y no se puede evitar encendiendo la lámpara porque no hay electricidad. La familia no dispone de generador, no podría pagar el combustible para alimentarlo.

El c ampo de Al Shati, la playa, en árabe, es el lugar con mayor densidad de población de Gaza (55.000 habitantes por km2). En la franja viven actualmente casi dos millones de palestinos en una superficie de 365 km2.

“Tenemos solo cuatro horas de electricidad. El agua viene cada tres días. Nunca llegan juntas”, lamenta Mohamad. Los Siam reciben alimentos de la Agencia de la ONU para los Refugiados de Palestina (UNRWA) porque no les alcanza el dinero para comer. Sin esta ayuda no sobrevivirían.

En los paquetes de UNRWA hay lentejas, garbanzos, harina, aceite, azúcar, latas de sardinas y leche en polvo. Esta familia apenas prueba la carne, cada dos semanas, come alas de pollo que la madre, Jitam, compra congeladas “porque es lo más barato que hay”, explica. Y cada diez días, un vecino les regala verdura por valor de 30 shekels (unos 7 euros).

No podemos procurarnos ni lo básico para subsistir. Los jóvenes graduados no tenemos trabajo en Gaza, no tenemos nada”, dice Mohamad. Entre sus amigos, solo dos afortunados tienen empleo. Uno, que ya es padre de familia, trabaja en una ONG por 200 dólares al mes. Otro es contable en el despacho de su tío.

A Mohamad le gustaría formar una familia, pero asegura que su precariedad se lo impide. “Casarse en Gaza, hoy en día, es muy difícil. Yo ahora no puedo porque no tengo dinero ni lugar para vivir, ni siquiera podría pagar la boda”, lamenta.

Casarse siguiendo la tradición cuesta una fortuna que muchos jóvenes en Gaza no pueden permitirse. Algunas ONG palestinas ayudan a parejas para que puedan llevar a cabo sus planes. Organizan bodas colectivas con los costes cubiertos y entregan a los novios una pequeña suma de dinero, algún electrodoméstico y unos cuantos muebles.

11 años de bloqueo israelí

Mohamad se siente frustrado, afirma que en Gaza no hay futuro para su generación y piensa cada vez más en abandonarla. Pero salir de esta prisión es muy difícil. Israel mantiene un bloqueo por tierra, mar y aire sobre la franja desde hace once años. Conseguir un permiso para entrar en territorio israelí es casi imposible.

Marcharse por la frontera con Egipto también es complicado. Después de mantenerla cerrada casi de forma permanente durante unos años, en 2018 el paso de Rafah se ha abierto con mucha más frecuencia, pero hay largas listas de espera para cruzarlo. Tienen prioridad los que estudian en el extranjero o necesitan tratamiento médico y consiguen pasar los que pueden pagar cantidades que son fortunas para la mayoría de familias.

En los años en que 1.200 túneles clandestinos comunicaban Gaza con Egipto, centenares de gazatíes entraban y salían de la franja. Algunos la abandonaron para siempre por estos pasadizos subterráneos que las fuerzas egipcias destruyeron posteriormente. Entre ellos hubo personas que se dejaron la vida en el Mediterráneo intentando llegar a Europa.

“Si pudiera salir lo haría, si consigo dinero para irme, me gustaría viajar a Europa, pero no arriesgando mi vida, no cruzando el mar en una barca repleta de gente”, recalca Mohamad. “Algunos salen por Rafah y se van a Turquía, a Grecia o a Chipre y luego a otros países de Europa como Bélgica”, indica.

Mohamad explica que su hermano Mohannad, de 22 años, también quiere dejar Gaza para intentar instalarse en algún Estado europeo. “Conseguir el dinero para irnos los dos será muy difícil. Si logramos tenerlo nos iremos juntos, si no, se irá él, tiene prioridad. No acabó la secundaria porque sabía que no podía entrar en la universidad, mi padre solo podía pagar los estudios de un hijo y el afortunado fui yo porque soy el mayor”, cuenta Mohamad.

Sonríe tímidamente y afirma: “a pesar de todo, aún guardo un poco de esperanza”.

 * UNRWA es la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Medio. Desde hace 68 años trabajamos para proporcionar asistencia, protección y defensa a más de 5 millones de refugiados y refugiadas de Palestina, que representan más de la quinta parte de los refugiados del mundo y que actualmente viven en campamentos de refugiados en Jordania, Líbano, Siria y el territorio Palestino ocupado (la franja de Gaza y Cisjordania), a la espera de una solución pacífica y duradera a su difícil situación.

 

Fuente: Ana Alba, UNRWA / El Diario – España


La kufiya, el símbolo palestino

Viajamos a Hebrón con Mikel Ayestaran para conocer la última fábrica del pañuelo tradicional palestino, la kufiya, ya que ‘la inmensa mayoría de pañuelos se fabrica en China’.

Imagen del taller de la familia Hirbawi en Hebrón. Foto: Mikel Ayestaran

En Hebrón se encuentra la fábrica de la familia Hirbawi, el último taller que queda en Palestina que elabora la kufiya, en la que utilizan ‘máquinas que importaron desde Japón en 1960’ y algodón traído de India y Egipto para elaborar unos ‘300 pañuelos al día’.

Tal y como nos comenta Mikel Ayestarán en ‘Boulevard’m incluso en ‘la ciudad vieja de Jerusalem cuesta encontrar una kufiya de Hirbawi. Casi todo lo que se encuentra es chino’.

En la fábrica tiene asegurado el relevo generacional de este ‘símbolo nacional’ y ‘uno de los nietos va a seguir con la producción’, y además, es posible comprar estos pañuelos mediante una página web.

Abdelazim Hirbawi explica que las kufiyas ‘de colorines son para los turistas. El blanco y el negro son para los palestinos y el rojo y el blanco para los jordanos’. Estos pañuelos lo utilizan ‘la gente más anciana y sobre todo en invierno’ pero se convirtió en un símbolo hace 25 años, cuando se celebraban los acuerdo de Oslo y Yasser Arafat lució esta prenda. Hoy en día ‘aquí no hay ni estado palestino, ni autoridad palestina, ni nada y la ocupación es cada vez más importante’ y además ‘Israel prohibió la bandera palestina y lo que usan para reivindicarse como nación es este pañuelo’ señala Ayestaran.

La joven Ahed Tamini, que ha estado más de medio año en la cárcel por abofetear a un soldado, ‘es un símbolo de la resistencia palestina y se puso su kufiya nada más salir de la cárcel’.

Escuchar la entrevista aquí

Fuente: EiTB Radio Televisión Pública Vasca