Uruguay- Homenaje al Che: Presentación de periódico “La llamarada”

Conmemorando su segundo año de existencia, el periódico “La llamarada” realizó una presentación pública en el marco del 51 aniversario de la caída en combate de Ernesto Che Guevara.

onmemorando su segundo año de existencia, el periódico “La llamarada” realizó una presentación pública en el marco del 51 aniversario de la caída en combate de Ernesto Che Guevara.

La actividad tuvo lugar en el barrio La Teja, en el Club Artigas y contó con la presencia de artistas y músicos que animaron la velada.

Además de la exposición y entrega de los ejemplares de La llamarada, impresos durante sus dos años de edición, se proyectaron fotografías del Che  en la revolución cubana junto al Comandante Fidel Castro, y también los momentos posteriores en los que dedicó sus mayores esfuerzos a las tareas internacionalistas, hasta la caída en Bolivia.

“La llamarada” además rindió un especial homenaje a Jorge Salerno, Alfredo Cultelli y Ricardo Zabalza, los tres tupamaros que cayeron el 8 de Octubre de 1969 en el copamieto de Pando.

L@s convocantes recalcaron que pese a los enormes esfuerzos por matar al Che, él sigue viviendo y que no basta la inversión multimillonaria de los medios hegemónicos que promueven la incomunicación, para acallar las esperanzas y el clamor de construir otra sociedad.

El actor Héctor Spinelli recita  de Juan Gelman

Texto leído en la actividad

ERNESTO CHE GUEVARA DE LA SERNA Y NOSOTROS, 51 AÑOS DESPUÉS
 
A medio siglo del fusilamiento de La Higuera y de la derrota de la guerrilla guevarista, la metralla imperial sigue disparando sobre el Ché como si quisieran desintegrar su nombre y sus apellidos y hasta su apodo rioplatense. Todas las armas del sistema apuntan hacia todo aquello que permita seguir reconociendo en Ernesto Ché Guevara la imagen combativa del oprimido capaz de desafiar la brutalidad y la pretendida omnipotencia de la clase dominante. No paran de ejecutar al revolucionario que demostró que hay una fuerza capaz de palpitar aun sin armas y bajo el más brutal sometimiento: la voluntad de los de abajo, la voluntad de los desposeídos, la materia prima humana del poder popular.
Han querido masificar la idea y el sentimiento de que nada hay capaz de resistir al capitalismo; la creencia de que la fuerza de la voluntad es vana ilusión de quienes terminan fusilados en cualquier escuelita rural del mundo. El 8 de Octubre de 1969, en el copamieto tupamaro de Pando, los compañeros Jorge Salerno, Alfredo Cultelli y Ricardo Zabalza, fueron fusilados ya indefensos y capturados.
Los imperialistas multiplicaban así su siembra de terror amedrentador. Seis años después, la aplastante y vergonzante derrota yanqui en Vietnam, hizo al imperialismo todavía más cobardemente terrorista. Sus fusilamientos del presente, son los ataques a objetivos imposibilitados de defensa o resistencia alguna; es decir, el genocidio liso y llano, la evidencia definitiva de la naturaleza anti-humana y cada vez más criminal del capitalismo. Desde el fracaso de EE.UU. en Vietnam, la cobardía organizada nos ha declarado la guerra total. El bombardeo es también ideológico-mediático y busca la destrucción de las más elementales convicciones y sentimientos de justicia e igualdad. Erosionar la voluntad popular colectiva mediante la alienación del pueblo trabajador, es su principal tarea. Instalar la incomunicación social cotidiana es clave para los intereses de la casta imperial empecinada en irradiar derrotismo y desmoralización. El terrorismo de Estado ha tenido en las nuevas tecnologías escapistas, su principal aliado cultural. Junto a la prédica masiva de la resignación que se empeña en “demostrar” la invencibilidad del capitalismo, la parafernalia electrónica-digital que ha inundado al planeta, se nos presenta como panacea mágica de la existencia humana.
La misma tecnología que reduce magníficamente los costos de producción del capital y aumenta sus descomunales ganancias, colabora en estimular el sueño burgués de una civilización de súper individualismo, sumisa y estupidizada. El mundo está cada vez más cercano a cada uno de nosotros. Pero todos somos espectadores pasivos prisioneros de un celular o una pantalla plana que exhiben el tenebroso espectáculo de la humanidad sujeta a la voluntad despótica del capital. Con suerte, tenemos “comunidades virtuales” y “redes sociales”, que, sin embargo, no pueden sustituir la comunicación social real en la que se va gestando y materializando la multiplicación de las voluntades individuales. Ninguna de las facilidades digitales reemplaza el acercamiento humano verdadero, el contacto directo, la con-vivencia verdadera, la comunicación verdaderamente social. Esta es hoy la situación dejada por más de medio siglo de brutal hegemonía ofensiva del sistema desde la masacre de La Higuera.
Son muchos los factores que contribuyen a la incomunicación de y entre los pueblos en todo el mundo. Y los uruguayos no somos la excepción… No podríamos homenajear al Ché, a los caídos en Pando y en ellos a todas y todos quienes dieron la vida por la liberación y el socialismo, ignorando o restándole importancia a nuestra situación de dispersión y escasa proximidad humana y social. Un “programa mínimo” de intención revolucionaria debe plantearse como cuestión urgente e insoslayable, romper el cerco burgués de la incomunicación social. Son necesarias todas las iniciativas que apunten a neutralizar y derrotar la aspiración imperial de una clase trabajadora sin vínculos propios y sin vínculos con el resto del pueblo y del mundo. Salvar nuestra condición de seres sociales hermanados por la misma brutalidad burguesa y por un postergado horizonte común de justicia y libertad, pasa por restablecer la voluntad multiplicadora de voluntades dispuestas a la lucha. Cada círculo de vecinos, de compañeros de trabajo o de estudios; cada encuentro de gente necesitada de otra gente aunque más no sea para conversar o compartir sinsabores y esperanzas; ca-da núcleo humano atrás de alternativas laborales o educativas autónomas; cada acercamiento humano por pequeño que sea, es la manera de sumar voluntades y experimentar formas de comunicación social que están en el listado del poder imperialista, para neutralizarlas y querer desarrollar en cada cual y en todos la idea de que la voluntad es nada más que una ilusión al cuete.
José Martí, hace un siglo, nos llamaba a preservar y enriquecer la comunicación popular donde fuera, y lo hacía diciéndonos: “JUNTARSE ES LA PALABRA DEL MUNDO!!!”. Unas décadas después, el Ché formulaba el mismo llamado diciéndonos: “SI FUÉRAMOS CAPACES DE UNIRNOS, QUÉ HERMOSO Y CERCANO SERÍA EL FUTURO”. “La llamarada” cree que este es el rumbo y que para que todos y cada uno podamos romper el cerco imperialista de oscurantismo e individualismo, hace falta eso: JUNTARSE, UNIRSE, aunque más no sea partiendo del pequeño encuentro fraternal y esperanzado atrás del proyecto de vida social más humilde imaginable… Hoy, el proyecto más humilde es también el principal: no vegetar atrapados por los espejitos digitales de colores que parecen querer colonizar y domesticar también nuestras consciencias y hasta nuestras propias voluntades. No volver a las cavernas. No ser es-clavos del miedo al otro o al “monstruo invencible” que no es ni el capitalismo ni su imperialismo, ése que en Vietnam ha-lló la horma de su zapato castigado ejemplarmente por la organización popular revolucionaria y una energía y reservas morales que jamás conocerá la bur-guesía en ningún rincón del planeta… ¡Viva el Ché!!! ¡Viva la pelea multiplicadora de los de abajo por una sociedad sin explotados ni explotadores y una paz fundada en la justicia social y la libertad!!!. ¡El Ché vive en nosotros!!!