La respuesta de cientos de médicos estadounidenses a la impertinencia -"metéos en vuestros asuntos"- de la Asociación Nacional del Rifle

  • El miércoles pasado, la Asociación Nacional del Rifle (ANR) escribió en Twitter: "Alguien debería decirles a los médicos antiarmas que se enfoquen en sus propios asuntos", y los médicos respondieron con fotos escalofriantes para probar que el suyo era el mismo debate sobre las armas.
  • El mensaje se refería a un artículo del Colegio Estadounidense de Médicos que indica que los doctores tienen la "responsabilidad especial" de advertir sobre las lesiones relacionadas con armas de fuego y que deben apoyar la "regulación apropiada de la compra legal de armas de fuego".
  • Horas después de la publicación en Twitter, un hombre armado mató a 12 personas en el bar Borderline de Thousand Oaks, California.
via Hakan Dahlstrom/Flickr

En 1966, los centros para el control y la prevención de enfermedades (CDC) de Estados Unidos publicaron un estudio histórico donde se afirmaba que un arma en el hogar no lo convierte en más seguro para todos los que ahí viven.

Este estudio contradijo uno de los principales argumentos de la Asociación Nacional del Rifle (ANR), lo que llevó a esta organización a presionar con éxito para prohibir al CDC investigar sobre los efectos de la violencia armada en la salud pública. La prohibición sigue vigente hasta día de hoy.

El 30 de octubre, los Anales de la Medicina Interna publicaron un informe de los miembros del Colegio Americano de médicos, quienes afirmaban: "la violencia de las armas de fuego aún supone una crisis para la salud pública en los Estados Unidos que requiere la atención inmediata de la nación".

La ANR respondió al informe con un Tweet que rebatía a un grupo tan fuerte de médicos de 154.000 miembros, diciéndoles que "permanezciesen en su carril" o se "preocuparan de sus asuntos".

Los trabajadores de salud respondieron con innumerables tweets de salas de emergencias y heridas de bala bajo #stayinmylane y #thisismylane demostrando que no sólo están cualificados para hablar de violencia armada, sino que están en la primera línea de esta epidemia.