De la falsa saturación del cine sobre la guerra civil al "y tú más" como mecanismos de refuerzo de la impunidad

Leo un interesante artículo de Javier Zurro en El Español, titulado: “Adiós al tópico cuñado: el cine español casi no habla de la Guerra Civil”. En él explica que a raíz del anuncio de que Alejandro Amenábar va a dirigir una película sobre la guerra civil y de la dura reacción en las redes sociales como si existiera una saturación de películas del tema se puso a investigar y descubrió que “desde 2010 se han estrenado 1.249 películas españolas, de las que sólo 13 son largometrajes de ficción, un 1%. Se acaba la leyenda urbana”.

Esa es la realidad de las producciones cinematográficas. Pero alguien, en algún rincón de nuestra vida cultural ha construido la falsa certeza de que nuestro cine está saturado de esa temática. Se trata de una imposición hegemónica nada inocente. A ningún director de comedias se le ha preguntado nunca en una rueda de prensa por qué otra comedia de jóvenes que no trabajan y viven en maravillosos áticos y sólo se preocupan de problemas amorosos.
 
Quienes han escrito o dirigido películas de la guerra lo conocen perfectamente. Ahí está el libro de Isaac Rosa titulado “Otra maldita novela de la guerra civil”, que ironizaba precisamente con la muletilla mediática que ante un libro o una película sobre el tema no habla de si es buena o mala sino que acude directamente a la supuesta saturación.
 
Cuando en septiembre de 2011 el director Benito Zamabrano presentó en el festival de San Sebastián su película "La voz dormida", el productor que le acompañaba en la rueda de prensa se había preparado para responder al ¿otra película de la guerra civil? Meses después, cuando Santiago Segura presentaba la gala de los Premios Goya, le hizo un giño que regresaba cargado del mismo chas carrillo, esta vez convertido en un chiste. "Benito, impresionante La voz dormida, me ha encantado la película; además, estoy tan contento de que por una vez se valore y se nomine en la Academia una película sobre la Guerra Civil (carcajadas del público). Entonces, sólo puedo felicitarte, termina Santiago Segura (minuto 3.40 del vídeo). 
 
 
Y ahí se esconde otra de las trampas ideológica, llevar toda la temática que tiene que ver con la represión de la dictadura al género "guerra civil". La película La voz dormida, basada en la novela de Dulce Chacón, no habla de la guerra civil, cuenta la dura represión que sufrieron en una dictadura las personas que se resistían a obedecer al dictador y luchaban por el regreso de las libertades. Llamar "guerra civil" a la represión franquista es otro truco ideológico que intenta contextualizar la violencia ejercida por el fascismo español como enmarcada en el contexto de una guerra.
 
 
Ocurrió lo mismo con la película "La buena nueva", de la directora Helena Taberna. Las críticas de algunos medios la tacharon de "españolada", como si fuera una entrega más de una tradición en el cine patrio. Pero yo nunca he visto que se refleje como ocurre en ese largometraje la realidad de la participación de la iglesia católica en la represión franquista o imágenes en las que se ven sacerdotes católicos haciendo instrucción militar, pistola en mano, para colaborar con los golpistas. Ta,poco vi jamás en el cine la historia real de un sacerdote católico disidente de la cruzada franquista, que ayudó a las víctimas de los falangistas y requetés y acabó exiliado fuera de España. 
El rechazo a que la literatura y el cine cuenten cosas sobre la guerra de 1936 y la represión franquista está construido precisamente por quienes no quieren que se sepa, que se conozca, que la represión de la dictadura deje de ser el crimen perfecto porque poca gente lo conoce. Y entonces, cuando llega un nuevo libro o un nuevo largometraje la reacción inmediata es de rechazo. 
La demostración es que nadie ha criticado nunca el hecho de que nuestro Ministerio de Cultura haya subvencionado con mucho millones películas cómicas, que se consumen y evaporan en sí mismas, que no tienen ninguna trascendencia para la historia del cine pero que responden a la distracción y cuando alguien pretende distraernos debemos preguntarnos de qué.
A la construcción social de la falsa saturación de cine de la guerra de 1936 se corresponden otras formas sociales que se automatizan y se convierten en dogmas sociales y mediáticos incuestionables. El mayor logro político del periodista Francisco Maruhenda ha sido la consolidación del rechazo al "y tú más". Si alguien en un debate político le hecha en cara a un partido sus casos de corrupción, entonces se responde "no empieces con el "y tú más". La frase encierra varios significados por lo que dice y lo que no. Por un lado, argumenta implicitamente que quien está haciendo las acusaciones también es corrupto aunque "y tú menos". Por otro, sirve para el objetivo con el que sin duda Maruhenda la ha convertido en un dogma de fe; para detener en los medios de comunicación, en los parlamentos o en los plenos municipales la enumeración de casos de corrupción del PP. Es decir, sacar en un debate el "y tú más" supone frenar las enumeraciones de casos de corrupción, con lo que a quien protege esa muletilla/dogma es a los corruptos. 
 
 
La supuesta saturación de filmografía sobre la guerra franquista de 1936 o la ilegitimidad para enumerar en un debate los casos de corrupción de un partido corresponden a la misma estrategia y son mecanismo de protección de quienes cometieron miles de terribles violaciones de derechos humanos o quienes han robado millones de euros de dinero público y han causado con ellos un terrible sufrimiento social. La curioso es como sin reflexión, esos burladeros para criminales y delincuentes se propagan socialmente con tanta facilidad y ayudan a construir y reforzar la impunidad. 
 
FIN
 
El artículo mencionado al principio: 
En este enlace pueden encontrarse buenas referencias sobre el cine y la guerra de 1936:
 

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