Cuidado con Facebook: protejamos nuestros datos

12/06/2017

Vamos dejando rastros allí por donde pasamos. Lo malo es que en nuestro rastro incluimos a familiares y amigos, poniendo nuestros datos y los suyos a disposición de quienes pretenden tener en su mano de hierro a toda la población. Facebook, las tarjetas Visa y Mastercard, la llamada "Ley de Protección de Datos", entre otros, son unos instrumentos muy valiosos para los poderes policíacos. No les facilitemos la labor.

 “De ahora en adelante, si quieres viajar a Estados Unidos te podrán pedir tu nombre de usuario en Facebook junto a tu solicitud de visado.

El gobierno de Donald Trump ha aprobado una nueva medida que afectará a cualquier persona de cualquier país del mundo que quiera entrar en el país y que permitirá a las autoridades comprobar la actividad en las redes sociales de los solicitantes.” http://www.bbc.com/mundo/noticias-40161271

¿No es significativo que ahora para obtener un visado para entrar a EE.UU. tengas que dar tu información de facebook y otras redes sociales?

La piden para rastrearnos.

Tiene fácil explicación. Gran parte de los usuarios de  Facebook cuentan su vida, nos informan de sus contactos, sus salidas, sus viajes, su militancia, sus amores y desamores, exhiben sus fotos y las de sus amigos, sus parejas, sus hijos, nos muestran sus casas, sus lugares de veraneo, los coches que usan, los muebles que compran o venden,  hasta las fotos de sus comidas y bebidas.  Y, lo que es peor, nos informan también sin reparo alguno sobre vidas ajenas.

Incluso, aunque no se cuente directamente, es fácil por fb –a través de los like- conocer las amistades, devociones y aficiones de cada cual.

Fb es una de las mayores herramientas de información para el control de la población que se conocen.  “¿Qué estás pensando?” “¿Dónde estudiaste?” “¿En qué Escuela Secundaria?” “¿En qué Universidad?” “¿Qué te hace feliz?”…Forma parte del gran entramado de control de la población, junto con google (que pregunten a ese gran periodista que es Carlos Aznarez)   Hace un momento que en mi muro se ha abierto una ventana, con una bombilla iluminada y este texto:    “… Estamos aquí para ayudarte a proteger tu cuenta. Una forma de hacerlo es elegir entre 3 y 5 amigos de confianza (que debes de indicarnos) para que te ayuden a recuperar el acceso a Facebook si alguna vez lo necesitas. — El equipo de ayuda de Facebook”.  Un descaro.

Otro instrumento, no menos útil para quienes controlan los movimientos de la población, es el uso de las tarjetas bancarias  (VISA, Mastercard),  que tendríamos que ir dejando de lado y pagar en metálico. Los datos de los pagos van directamente a Estados Unidos,   en donde están informados del dentista que visitamos, dónde y qué compramos, qué farmacia frecuentamos, con qué medicamento nos tratamos,  en qué hotel nos alojamos, dónde estuvimos, qué cenamos y cuantos éramos…

Por si no fuese suficiente, prestemos un poco de atención al Real  Decreto que aprobó el Reglamento de Desarrollo de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de carácter personal.

 De “protección de datos” nada de nada. De lo que se trata es de la obtención de “tus” datos.  Es más, si pretendieran proteger tus datos no te los solicitarían.  Pero los obtienen haciéndote rellenar fichas allí por donde pasas. Esos datos van a un Registro de Protección de Datos, en donde supuestamente quedan custodiados, pero...  a disposición de la policía, la de aquí y la allí, es decir la CIA,  el Mossad, el MI6 y cualquiera que los recabe, en donde queda para siempre constancia de tu trayectoria, a dónde fuiste, qué hiciste, en dónde, en qué fecha…

Hace poco que mis correos electrónicos fueron anulados, a la par que mi muro de facebook y mi desconexión de skype. Finalmente mi ordenador también padeció un ataque externo y tuve que comprar otro. Para restaurar mi muro de fb me pidieron desde Estados Unidos los listados de mis contactos. No los  dí. Tuve que  crear una nueva dirección.

Me niego sistemáticamente a facilitar datos  míos o ajenos, a pagar con tarjetas bancarias, y a cumplimentar formularios de supuesta protección de datos. Sin quererlo ya vamos dejando suficiente rastro, que no nos aprieten más.

Recuerdo que hace muchos años Die Grünen mantuvo en Alemania una campaña contra el censo de población, en el que pedían todo tipo de datos. La gente comenzó a rebelarse contra el control del estado.  Aquí nos lo hemos ido tragando todo.

 Nos tienen fichados, controlan nuestros movimientos, nuestras amistades, nuestras aficiones, nuestras escapadas, nuestras dolencias, cada paso que damos.  ¡Ya está bien!   No les facilitemos su labor policíaca.

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