Alvaeno

Es hora de desaparecer

Buscamos desesperadamente el reconocimiento del otro, de los otros, por la necesidad de sentir que existimos, que somos, pero no nos damos cuenta de que nos han hecho desaparecer, sí, hemos  sido desaparecidos para ser ubicados en ese laberinto tan bien diseñado para nosotros, el laberinto de las redes sociales, en las que buscamos un “me gusta” cada mañana como si éste fuera el pan nuestro de cada día, ese pan nuestro que ha matado en nombre de un dios “misericordioso” millones de seres, sí, y ahora con la necesidad intrínseca en nosotros de transcender buscamos a través de las redes la t

Luces y sombras

Todos los años por estas fechas, intento hacer una reflexión sobre ellas, puede que me repita, una y otra vez porque no cambia nada de un año para otro al respecto de la parafernalia que se pone en marcha para obnubilar a los ingenuos humanos que como ingenuos peces muerden el anzuelo, claro que los segundos muerden el anzuelo por otras razones que no vamos a esgrimir aquí, de momento nos quedaremos con los ingenuos humanos, por no llamarlos “estúpidos humanos”, que eso creo que ya lo dijo alguien en el pasado, puede que no dijera exactamente “estúpidos humanos”, más bien dijo que la estup

Por si las moscas…

Cómo cada mañana, ella se despertó sin necesitar el despertador como lo había hecho desde que tenía uso de razón, aquella que la venía asistiendo desde tan temprana edad, aunque esto no le había válido de mucho en el mundo en que vivía en el que la razón, entre otras, había emigrado con toda seguridad a otro planeta.

En el lecho, en el lado derecho todavía existía el aroma que él había dejado, al menos ella lo podía oler como si aquel dulce olor del cuerpo del hombre con el que había dormido tantos años fuera a no escapar nunca como lo hizo él, pero esto es otra historia.

Del individualismo a la crueldad

De la jauría el lado más salvaje, eso que parece no existir, o que no se ve, como el puto dinero, ese que todos guardan (los que lo poseen) a buen recaudo, escondido muy oculto, tanto que solo sale a la luz cuando necesitan presumir pagando las cosas materiales y superfluas que los hacen ser, existir, sé que me repito, una y otra vez como un loro que repite su cantinela, una y otra vez, sin percatarse de la razón por la que repite esas palabras que su estúpido dueño le ha enseñado a decir para presumir ante sus amigos, ¿amigos?, he dicho, mejor dicho, he escrito, amigos, ¿amigos?, que gran

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