Francisco González Tejera

Carta abierta a Augusto Hidalgo, alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, sobre la fosa común del cementerio de Vegueta

Recordamos Augusto, cuando fuiste elegido a finales de 2014 como candidato a alcalde de esta ciudad por el PSOE, como nos escribiste un comentario en Facebook a las familias de algunos de los fusilados y enterrados en la fosa común del cementerio de Las Palmas, exponiendo tu compromiso explicito a la exhumación si salías elegido máximo regidor de este Ayuntamiento canario.
 

Nebulosa de ternura

El perro bardino se quedó junto a la vereda de los ciruelos cuando se llevaban a Juan Beltrán, las manos atadas a la espalda con la soga de pitera, rodeado por los falanges y guardias civiles, el animal no entendía que trataran así a quien lo había rescatado cuando el hijo del cacique inglés mataba a sus hermanos, a su madre, a su viejo padre con la pequeña pistola de mango de oro.
 

Diego y la luna de sangre

Dentro de la caja de tomates el niño Diego González no había empezado a caminar con cinco años, su madre Lola García le daba los plátanos maduros que tiraban a la basura en la hacienda de los Molina, tenía esperanza de que pudiera andar, de que no se quedara pequeño, que alcanzara una altura al menos parecida a los demás chiquillos de Tamaraceite. Temía que cuando empezará a salir a la calle se burlaran de su discapacidad, de no ser como los demás.
 

Fosa común cementerio de Las Palmas: Razones para una huelga de hambre

Tantos años de espera para poder abrazar los huesos de nuestros queridos muertos que ya parece que no queda esperanza, décadas enteras desde que aquel triste 29 de marzo de 1937, cuando balas fascistas asesinaros en el campo de tiro de La Isleta a mi abuelo Francisco González Santana, al alcalde comunista de San Lorenzo, Juan Santana Vega y al resto de camaradas y compañeros.
 

Fosa común cementerio de Las Palmas: Razones para una huelga de hambre

Ese día mi familia comenzó una lucha sin cuartel por dignificar su heroica memoria, para intentar recuperar unos restos arrojados como basura a la fosa común del cementerio de Las Palmas junto a cientos de republicanos fusilados, otros ejecutados a pie de fosa de un tiro en la nuca por falangistas y otros criminales vinculados al sanguinario golpe de estado del General Franco.
 

Las primas noches, fragancia de Gamla Stan

Elvira Bordón y Manuel Espino se abrazaron con la calefacción a tope en el viejo barrio de Gamla Stan de Estocolmo, las mantas de lana refugiaban sus cuerpos desnudos, así les gustaba meterse entre sabanas huyendo de la nieve, de las calles blancas, de la noche imperecedera de aquel exilio interior, desde cuando huyeron de la ansiada tierra prometida, allá en entre los riscos de Guayadeque, cerca de Aguimes, donde reposaban en los pozos los restos de sus camaradas asesinados.
 

La canción del niño Braulio: Crónica de un asesinato fascista

La hicieron pasar por loca cuando enterraron al niño Braulio en el cementerio de San Lorenzo, Lola García se pasaba el día llorando en la vieja casa de la Carretera General de Tamaraceite, no había tregua en sus llantos desde que vio que la “Brigada del amanecer” sacaba a su bebé de cuatro meses de la cuna y lo arrojaba violentamente contra la pared. Su cabecita destrozada, el manantial de sangre que bramaba entre los gritos, casi alaridos de sus hermanitos Lorenzo, Paco y Diego.
 

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