Ilka Oliva Corado

Sin pedigrí

Crecí entre lodazales, polvaredas y láminas oxidadas. Mi infancia fue un poema herido e increíblemente hermoso.  Crecí en el corazón de una  alcantarilla marginada que tenía un idilio con la aldea y el zacatal. Rodé entre barrancos y trepé árboles frutales, corrí entre surcos de milpa y hortalizas y también caminé en el largo bulevar de mi gran amor, tantísimos amaneceres.

 

Latinoamérica, tierra de feminicidas

La violencia emocional y física que vivimos las mujeres es  el pan nuestro de todos los días en Latinoamérica. Todos los días nos acosan, nos  insultan, nos golpean, sufrimos violaciones sexuales, nos torturan, nos desmiembran   y nos dejan tiradas en cunetas y campos baldíos, como desperdicios en  bolsas de basura. Nos desaparecen en fosas clandestinas. Todos los días las mujeres latinoamericanas enfrentamos el miedo y tenemos que vencerlo para salir de nuestras casas e ir a estudiar y  trabajar.

Y así me enamoré de la Violeta Parra

A la Violeta me la presentó otro de mis grandes amores, la Mercedes Sosa, a La Negra la conocí por casualidad. Quisiera decir con cierta presunción y por romanticismo que a la gran Mercedes la conocí en mis tiempos de universitaria, o que fueron los Guaraguao los que en alguna declaratoria de Huelga de Dolores en la Universidad de mis amores me presentaron a la Violeta Parra con “Me gustan los estudiantes.”
 
 

Hillary Clinton y Trump: la misma vaina

No hay mucho de dónde escoger, por un lado los demócratas con su doble moral y por el otro los republicanos con su fervor al fascismo y al Ku klux klan.  Los estadounidenses se verán obligados a votar por cualquiera de los dos personajes catastróficos tanto para la política interna como externa del país.  Un paso adelante lleva Hillary Clinton cuando toca el tema del sexismo y los derechos de las mujeres; y es ahí cuando el feminismo caucásico y burgués se enciende y la vitorea, también uno que otro liberal que la ve como la irreverencia al patrón patriarcal. 

 

Jimmy Morales, remedo de dictador

Le faltaba entre sus personajes ponerse el saco de dictador, pero en esta ocasión al Moralejo se le olvidó que no estaba en sus interpretaciones faranduleras de arribista fingiendo ser actor. Se le pasó por alto un pequeño detalle; que aunque le queda grande la   poltrona, es el presidente de Guatemala (no por mucho tiempo si las masas lograran  despertar de a de veras ) y no está en su set de grabación para hacer lo que se le ronque la gana. Es un empleado de gobierno como cualquier hijo de vecina. Y eso él lo debe tener muy claro, pero nosotros más. 

 

La deuda del feminismo latinoamericano con Cristina y Dilma

He buscado hasta por debajo de las piedras, algún comunicado expresamente feminista y burgués, donde se manifieste el rechazo al Golpe a Dilma y la persecución política que sufre  Cristina ( y con ella Las Abuelas y Madres de la Plaza de Mayo y Milagro Sala, entre tantos otros) pero,  o yo no he buscado bien o no existen. Feministas manifestándose individualmente sí he visto, pero ése es otro paisaje. Hablo del conglomerado que para otros trámites firma inmediatamente.

 

Chile en nuestro corazón latinoamericano

Para que no se repita no se tiene que olvidar, la Memoria Histórica habita en nuestra dignidad.
 
Para honrar a los caídos no podemos olvidar, la Memoria Histórica habita en nuestra identidad.
 
Hay una parte de la historia que olvidaron relatar, nos ocultaron la verdad, nos quieren dominar.
 
Para que no se repita nos tenemos que informar, Chile fue traicionado y no por la clase popular. No por las anarquías ni por la originalidad. No por su pueblo honrado, sí por los tiranos que prefirieron desertar.

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