José Haro Hernández

Censura al régimen

Afeaba Pedro Sánchez a algunas de las fuerzas políticas que el pasado 1 de Junio le convirtieron en Presidente del Gobierno el hecho de que se refirieran al sistema político español como el ‘Régimen del 78’. Sostenía el candidato socialista que nuestra democracia era  homologable a las de los países de nuestro entorno. Quizá el flamante aspirante del PSOE a suceder a Rajoy no conocía una serie de hechos que ocurrieron precisamente el 30 de Mayo, un día antes del debate de la moción de censura.

1080 euros

No pudo contenerse Carmen Martínez de Castro, Secretaria de estado de Comunicación, y ante un grupo de pensionistas que dedicaba una sonora pitada a Rajoy en Alicante el pasado 5 de Mayo, susurró un despectivo ‘os jodéis’, que rememoraba aquel ‘que se jodan’ que la diputada popular Andrea Fabra destinó a los parados hace ya algunos años. Obsérvese que el tiempo verbal que emplea denota que los pensionistas están jodidos en presente, como cuando a alguien a quien no apreciamos demasiado y sufre un contratiempo, le espetamos un ‘te jodes’.

República

En relación a la cuestión de la República, dentro de lo que podríamos denominar el  movimiento progresista español, existen tres ideas dominantes. La primera de ellas viene a decir que aquella forma de gobierno se residencia en las convicciones, aunque se apoya sin ambages la actual monarquía borbónica, renunciando expresamente al proyecto republicano. Es decir, se acaricia la bandera tricolor en la intimidad, como hacía Aznar con la lengua catalana. Se trata de una actitud no exenta de cinismo e incoherencia.

Robando

Desde la habitación de un hospital en el que está ingresada mi hermana, oía, a finales del año 2017, a un Rajoy exultante hablar de los logros de una economía, la española, que marcha a velocidad de crucero, con cuatro años seguidos de crecimiento. Y no pude contener mi indignación. Me explico. Resulta que mi hermana ingresó durante el puente de la Constitución, después de casi 12 horas esperando en urgencias, aquejada de una lesión pulmonar de apariencia grave, a tenor de las primeras radiografías que se le practican.

Salarios: el problema de fondo

Pongamos que se llama Ana. Hace unas semanas, fue a pedir trabajo a una subcontrata de una conocida empresa energética del IBEX 35, de ésas que saquean nuestros bolsillos merced a las tarifas que nos imponen con la complicidad del bipartidismo beneficiario de las puertas giratorias. Le ofrecieron un contrato en prácticas de una categoría inferior al que Ana ya tenía realizado. Desde el propio SEF le indicaron a la empresa que ello, aunque legal, era muy poco ético; vamos, que era una inmoralidad.

De lo que va todo esto

Algún día, el paso del tiempo y el enfriamiento de las pasiones nacionalistas(ambas, catalana y española) ofrecerán una perspectiva suficiente como para encarar racionalmente lo que está pasando en este país. De hecho, ya se empieza a desbrozar la maraña que envuelve la realidad cuando oímos a los dirigentes independentistas afirmar que la DUI fue algo simbólico, un simple papel sin valor jurídico, una mera declaración política.

La patria de Juan

Son las seis de la mañana y Juan se dispone a acudir a su trabajo en un bar de la costa murciana. Está feliz porque-piensa-por fin el gobierno se ha decidido, abandonando sus titubeos iniciales, a meter mano a quienes amenazan la unidad de España. A él nunca le había interesado la política, hasta que vio amenazada esa unidad; y desde ese momento se movilizó exigiendo mano dura contra Cataluña. En su viaje al trabajo, dos o tres cuestiones se cruzan como nubes en su mente, que empañan sólo ligeramente la alegría que siente.

Vergüenza

No sé a ustedes, pero a mí, todo lo que se produjo en torno a la comparecencia de Rajoy ante la Audiencia Nacional por la financiación irregular del Partido Popular, es decir, el acto en sí y sus circunstancias concatenantes, me generó un fuerte sentimiento de frustración. Y ello por el hecho de asistir, con una absoluta sensación de impotencia, al espectáculo de un régimen en descomposición que, en un alarde de, mitad estulticia, mitad cinismo, no tiene ningún empacho en mostrar su putrefacción a la vez que se ríe de todos nosotros.

Explotadas, explotados

Circulan por las redes sociales sendos testimonios verdaderamente sobrecogedores expuestos por dos trabajadoras. Ambas, una teleoperadora y una empleada de almacén de una conocida distribuidora de material deportivo, describen detalladamente sus condiciones laborales y, por extensión, de vida. Presión psicológica insufrible, coacciones patronales abiertas o subrepticias, jornadas interminables con horas extras no pagadas, sueldos de miseria y absoluta inestabilidad laboral.

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