Libardo García Gallego

La mala educación y el analfabetismo político

Los hechos bochornosos que hemos presenciado en este mes de campaña electoral por la Presidencia y el Congreso de Colombia nos colocan en un nivel paupérrimo de educación y formación política. Los derechos humanos proclamados por la ONU hace 70 años, introducidos en la Constitución colombiana hace 27, para nada han servido. Aquí lo que predomina es el fanatismo religioso, de todas las iglesias, y unas ideas anacrónicas de hace varios siglos. Vivimos como en la época colonial.

El gobierno ante los asesinatos políticos

Desde la firma del Acuerdo Gobierno-Farc en el Teatro Colón hasta la fecha se calcula en unos 250 la cifra de asesinados entre policías. militares, guerrilleros, ex guerrilleros y familiares de éstos, líderes sociales y defensores de derechos humanos. De ellos ni siquiera el 10% estaba al servicio del Estado. Los días 3 y 4 de febrero fueron homenajeados los 5 policías asesinados en el ataque terrorista de Barranquilla, a quienes los medios y las autoridades calificaron de héroes.

Puntos programáticos de un candidato de izquierda al congreso de colombia (III)

Desde la izquierda vemos la sociedad del futuro organizada en una democracia total, igualitaria, pacífica, donde reina el bienestar general y la armonía entre clases amigas, solidarias, no antagónicas; es decir, una sociedad comunista: sin armas, sólo herramientas de trabajo, sin homicidios intencionales, sin corruptos, sin ladrones, donde las riquezas no están en poder de unos pocos individuos sino en poder de la sociedad y manejadas por la entidad que ésta determine, donde se garantiza racionalmente el disfrute de todos los derechos humanos.

La ética contra la ciencia

En el terremoto de 1999 muchas edificaciones se derrumbaron en Armenia; se comentaba entonces que la mayoría de ellas habían sido construidas por el reconocido arquitecto Jesús Antonio Niño Díaz, a quien la malicia popular le llamaba Niño “Arenas”, dizque porque el concreto que ordenaba tenía demasiada arena y poco cemento. Quizás también la varilla de hierro también era inferior a la requerida.

Puntos programáticos de un candidato de izquierda al congreso colombiano

Sin preámbulos ni justificación previa, sabedores de cómo se piensa el país desde la izquierda, ahí van estas ideas:

1. El punto fundamental es la defensa de lo acordado entre el Gobierno y las FARC, después de seis años de negociaciones y de habérsele introducido algunas modificaciones solicitadas por los ganadores del NO en el 2015. Es decir, la tarea central es la pronta implementación de los Acuerdos.

Otros puntos programáticos de un candidato de izquierda al congreso colombiano

Suele exigirse un diagnóstico específico de la situación concreta acerca de un asunto objeto de estudio en un espacio determinado como requisito indispensable para poder aplicar los correctivos adecuados en ese momento. Así es el funcionalismo, el mismo que no llega a analizar las causas últimas de los problemas sino que se limita, como la medicina alopática, a tratar de sanar pero no a curar los males desde su raíz.

A probar nuestra cultura electoral

En la Constitución colombiana han sido consagrados todos los derechos humanos y hasta los politicastros se precian de una democracia participativa en un Estado social de derecho. Pero “Del dicho al hecho hay mucho trecho”. Cuando hay tantas necesidades básicas insatisfechas, tantos promeseros incumplidos, tanta influencia religiosa en medio de tanta ignorancia acumulada, las prácticas tradicionales antidemocráticas permanecen intactas.

A probar nuestra cultura electoral

En la Constitución colombiana han sido consagrados todos los derechos humanos y hasta los politicastros se precian de una democracia participativa en un Estado social de derecho. Pero “Del dicho al hecho hay mucho trecho”. Cuando hay tantas necesidades básicas insatisfechas, tantos promeseros incumplidos, tanta influencia religiosa en medio de tanta ignorancia acumulada, las prácticas tradicionales antidemocráticas permanecen intactas.

Colombia esclavizada, ignorante y masoquista

Con razón, al pie del cadalso, la heroína Policarpa increpaba a los santafereños: “!Pueblo indolente, Cuán diversa sería vuestra suerte si conocieseis el precio de la libertad!”, palabras vigentes hoy para todos los colombianos cuando, después de dos siglos de independencia, la mayoría del pueblo vive en la pobreza y la miseria, física y mentalmente, felices de ser gobernados por gamonales impositivos, gritones, pisoteadores de las más elementales normas de convivencia humana, corruptos, mentirosos, sometidos a la voluntad de las metrópolis y las multinacionales; felices de ser manejados p

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