Luis Pino

Guerra a muerte a lo económico programado, no inducido

Si algo es cierto y no requiere de mucho anteojo, es el hecho de que en este momento, los ciudadanos de a pie, la mayoría de chavistas y pueblo consciente, si no liquidamos en una guerra a muerte al terrorismo económico, en todas sus formas y manifestaciones, seremos testigos y cómplices pasivos del derrocamiento y caída del gobierno revolucionario que preside Nicolás Maduro, porque si no es por la acción bélica, sí lo será por la concurrencia a las urnas electorales, en donde un grueso nada despreciable de la población, altamente politizada, pero idiotizada mediáticamente e inculta ideoló

Guerra a muerte a lo económico programado, no inducido

Si algo es cierto y no requiere de mucho anteojo, es el hecho de que en este momento, los ciudadanos de a pie, la mayoría de chavistas y pueblo consciente, si no liquidamos en una guerra a muerte al terrorismo económico, en todas sus formas y manifestaciones, seremos testigos y cómplices pasivos del derrocamiento y caída del gobierno revolucionario que preside Nicolás Maduro, porque si no es por la acción bélica, sí lo será por la concurrencia a las urnas electorales, en donde un grueso nada despreciable de la población, altamente politizada, pero idiotizada mediáticamente e inculta ideoló

El pornopuritano retroconservador o el obrero

Estamos frente a una inminente incursión armada contra los venezolanos, lo que nos obliga a estudiar, con sumo cuidado, el perfil psicosocial y patológico de quien tiene tomada la decisión de asesinar, agredir y apoderarse de la República Bolivariana de Venezuela.  En este sentido, en el argot popular, en la narrativa, la poesía y en el discurso político, se apela muchas veces, al epíteto, que cuando es utilizado como arma de insulto u ofensa personal, por irracional, pierde todo sentido, banaliza el tema y da cuenta de la degradación de parte de quien lo enuncia, victimizando al objeto de

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