El politiqueo a todo color. Sobre el nuevo gabinete Full HD de Pedro Sánchez

Hay una frase relacionada con la ética que nos dice que a las personas, sobre todo a las que en algún momento deciden adentrarse en “la política”, hay que valorarlas siempre por lo que hacen y no por lo que dicen. El refranero español también es sabio a este respecto cuando nos recuerda aquello de “del dicho al hecho hay un trecho”.

En la sociedad actual, donde la reflexión y la pausa no es para la moda imperante, en un mundo gobernado por el día a día que marcan los medios de información, que nos mantienen “entretenidos” en las redes sociales a golpe de titular, parece difícil tomar distancia de unos hechos para valorarlos en su justa medida. Pero, si no queremos ser devorados por esa vorágine, conviene coger la costumbre de hacerlo no dejándose llevar por lo facilón de la tertulia cuñada de turno.

Aunque ocurrió tan sólo la semana pasada, conviene recordar que el nuevo gobierno monocolor de Pedro Sánchez llegó tras una moción de censura en un momento donde la corrupción acorraló al gobierno de Rajoy. Es, por tanto, el resultado de una suerte de unión de demócratas con una diversidad ideológica muy dispar tanto en el eje izquierda-derecha como en el eje definido por la tensión territorial de los últimos meses. Esa unión no se dio tras un debate constructivo donde se acordaran las bases políticas del nuevo gobierno en cuestión si no que fue una unión en torno al objetivo de sacar del gobierno de España a un partido PP recién condenado por corrupción, y a un presidente que, según la sentencia, mintió en su declaración judicial. El nuevo gobierno del PSOE es tan circunstancial que, probablemente, Pedro Sánchez no pensaba en un principio que la moción de censura fuera a prosperar(1) contra un gobierno que acababa de aprobar unos Presupuestos y gozaba de cierta estabilidad.

En el debate sobre la moción de censura, el candidato socialista se dedicó, casi exclusivamente, a agradecer a quienes le prestarían más tarde sus votos para convertirse en presidente, y a confrontar con el PP y sus aliados naranjas. Dedicó poco tiempo a hablar de propuestas concretas que marcasen su gobierno, aunque si adquirió algunos compromisos sociales a los que será importante dar seguimiento(2) amén de dar su visto bueno a unos Presupuestos pactados por PP y PNV que días antes había criticado en ese mismo parlamento, y que no hacen otra cosa que dar continuidad a las políticas neoliberales de los últimos años.

Tras la alegría de echar del gobierno a un partido corrupto, llegó la semana donde se daría a conocer la composición del nuevo gabinete. Hay que reconocer que Sánchez ha sabido componer un grupo que, al incorporar muchas figuras “técnicas”, al menos le servirá para no ahondar más en las tensiones internas de su partido y que, a ojos de la gente, sin duda bien alimentada por los titulares, parece un gobierno con buena planta.

El PSOE es experto en cambios cosméticos como forma de distanciamiento de un PP con el que siempre se pone de acuerdo para las grandes decisiones (no hace falta más que mirar las votaciones conjuntas en el Parlamento Europeo). Recordemos si no uno de los gestos más famosos de Zapatero, cuando en el desfile del 12 de octubre al que acudió antes de convertirse en presidente del Gobierno, no se levantó ante el paso de la bandera estadounidense(3) como muestra de desacuerdo con la guerra criminal e inhumana de Iraq, aunque más tarde rindió pleitesía a esa misma bandera cuando entró en la guerra de Libia o se desentendió de Afganistán.

Sánchez destacaba ayer, en la presentación en Moncloa, que el hecho de que el nuevo gabinete estuviera compuesto por más mujeres que por hombres respondía al éxito del último 8 de marzo donde el movimiento feminista dio una lección multitudinaria. No lo dudo. Lo que uno ya duda más es a la hora de sumarse a la corriente de euforia desatada en las redes sociales donde se habla de “gobierno feminista”. Quizá convendría recordar que este gobierno aún no ha hecho absolutamente nada. No le ha dado tiempo. Como también conviene recordar que un gobierno compuesto en su mayoría por mujeres no tiene por qué ser, ni mucho menos, un “gobierno feminista”. ¿Lo eran los gobiernos presididos por Aguirre o Cifuentes? ¿Lo hubiera sido un gobierno de España presidido por Sáenz de Santamaría?

Esa corriente de euforia gratuita ha llevado también a alabar el hecho de que sea el primer gobierno de España con ministros que se reconocieron en su día como homosexuales. Sin duda sería un buen síntoma que en 2018 eso se aceptara de forma natural y no como noticia, aunque eso no quite que sea una gran noticia. Pero esa noticia empaña lo que hay detrás de estos ministros: por un lado, estamos hablando de un ministro de Interior (Grande-Marlaska) que fue juez instructor en varias sentencias que luego salpicaron a España en materia de Derechos Humanos por encubrir torturas, fue el juez que emitió voto particular contra varios activistas del 15-M y algún peligroso tuitero, que dijo que los CIEs no vulneran los Derechos Humanos, que archivó la causa del Yak-42 salvando al gobierno de Aznar, o que enjuició a dibujantes de El Jueves por aquella famosa portada donde los actuales reyes de España aparecían practicando sexo(4); y, por el otro lado, es curioso que el nuevo ministro de Cultura y Deportes (Màxim Huerta) sea un tipo conocido por su participación en programas de chismes de farándula y que además declaró en su día odiar el deporte(5).

Por si fuera poco, aunque tampoco uno quiere alargarse, la nueva ministra de Economía (Nadia Calviño), que ya ha sido bendecida por una gran aliada del pueblo, la presidenta del Banco Santander(6), Ana Botín, era hasta ahora la jefa de Presupuestos de la Comisión Europea, ese mismo ente que, junto con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo, forman la famosa Troika que impone a los países lo que deben hacer en materia económica (osea, los que imponen los recortes sociales, las privatizaciones, la congelación de las pensiones, etc).

Parece difícil que, con estos mimbres, se dé respuesta al reto de derogar la Ley Mordaza, se ataje la escalada de tensión entre Cataluña y España (que no tenga que manejarlo Borrell, por favor), se reviertan los recortes en Sanidad y Educación y se pongan medidas contra la precariedad, o se expanda el gasto público para atajar el paro.

Pedro Sánchez ha conseguido un cambio cosmético, poner colorines a un gobierno que da tranquilidad a los poderosos y que no parece venir a cuestionar demasiado a las cloacas del Estado. Manolo Monereo explicaba en su último artículo(7) la polarización bipartidista que puede abrir este periodo: “La figura de Pedro Sánchez como gobernante va a ser construida frente a una feroz oposición de la derecha social, mediática y política. Esta polarización define campos, construye alianzas y tiende a beneficiar a los dos grandes partidos del sistema, es decir, PSOE y PP.”

Parece más un gabinete preparado para ganar unas elecciones a principios de 2019, en condiciones donde el PSOE aparezca como la “alternativa” plausible al PP, más que otra cosa. A este gobierno habrá que valorarlo, no obstante, por sus políticas y no por su cosmética, pues no sería sensato hacer otra cosa. Eso, y no olvidar de dónde y para qué vinimos.

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Enlaces:

(1) Así se ganó una moción de censura que parecía perdida (El País): https://politica.elpais.com/politica/2018/06/02/actualidad/1527959991_700482.html

(2) El siguiente reto de Sánchez: estas son las promesas que el nuevo presidente debe cumplir (Cuarto Poder) https://www.cuartopoder.es/espana/2018/06/01/el-siguiente-reto-de-sanchez-estas-son-las-promesas-que-el-nuevo-presidente-debe-cumplir/

(3) El PSOE defiende la coherencia de Zapatero en el ‘desplante’ a EEUU en el desfile militar (El Mundo) http://www.elmundo.es/elmundo/2003/10/13/espana/1066037954.html

(4) Dos humoristas de ‘El Jueves’ serán juzgados por injurias al Príncipe (El País) https://elpais.com/diario/2007/08/31/espana/1188511210_850215.html

(5) “Umberto Eco: "odio a los deportistas". Yo, el deporte. Que manera de sobrevalorar lo físico! Ozu” (Twitter) https://twitter.com/maximhuerta/status/12878276730

(6) Ana Botín felicita a Nadia Calviño (Público) http://www.publico.es/economia/ana-botin-felicita-nadia-calvino-garantia-espana-seguira-aumentando-peso-instituciones-europeas.html

(7) ‘Pedro Sánchez, el retorno’, por Manolo Monereo (Cuarto Poder) https://www.cuartopoder.es/ideas/2018/06/06/pedro-sanchez-el-retorno-2/

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación