Situar la ecología política en el centro del cambio político

Estamos en unos momentos decisivos, críticos y de transformaciones urgentes si queremos sobrevivir como especie en lo global y como país y como comunidades en lo local. El cambio político ha empezado y el derrumbe del bipartidismo que vivimos es un signo incipiente pero incierto.

Pero en ese cambio político, en el que algunas herramientas de cambio parecen haberse oxidado prematuramente al encerrarse en un proceso de ensimismamiento de guerras por la hegemonía interna más cercanas a la vieja izquierda que a la autoproclamada nueva política. Apenas se sitúa en el debate qué vamos a hacer en un escenario de recursos limitados decrecientes y donde una élite está acumulando esos recursos. Nadie dice que el crecimiento ilimitado y el productivismo de izquierda y derecha ya no es posible. Ni nadie pone en relación lo que ocurre en el planeta con la forma de vida y el sistema económico que asigna muy mal los recursos. Sólo lo hace EQUO y los diferentes movimientos altermundialistas, organizaciones como ATTAC o ecologistas. Por eso tenemos que reforzar las herramientas políticas, económicas, sociales y culturales de que disponemos. En el caso político hay que reiniciar EQUO para que se visibilicen y se propongan soluciones a estas cuestiones clave y consigamos hacer una transición a otro mundo posible y deseable, centrado en cuidar a las personas y el planeta que habitamos.

Es el momento de hacer política de otra manera. De abandonar la competitividad y el deseo hegemónico de destrucción del contrario por la cooperación y la colaboración en la diversidad que hemos experimentado en las confluencias donde EQUO y sus gentes han servido de “pegamento verde” reconocido en muchos casos. De pensar en el bien común y no en el bien del partido concibiéndose a sí mismo como una herramienta temporal y actualizable constantemente en una suerte de versión pro de sistema operativo.

Es el momento de pensar en modo código abierto, de experiencias que funcionan y se replican, al servicio del común, y pensar que el nuevo paradigma es la cooperación y que somos una parte de un enorme ecosistema social y natural que coopera o muere. De operar en política de otra manera. Y que se vea.

Es el momento de plantar en el centro del tablero un nuevo relato que tenga a la ecología política como hilo conductor con personas visibles en las instituciones, locales, autonómicas, estatales y europeas que encarnen lo que  se defiende. Un relato que dé respuesta a todos los asuntos que preocupan a la ciudadanía, desde la educación hasta las pensiones, y no sólo las cuestiones ambientales que seguirán estando en el centro de nuestra visión, pero no en exclusiva. No podemos ser Greenpeace. Ellos ya hacen su trabajo maravillosamente.

Es el momento de cambio de modelo económico, de democracia económica y de justicia social ligada a la justicia ambiental. La soberanía económica es la única posibilidad de una verdadera aspiración de paz y libertad. Y tenemos que abanderarla sobre aquel tercer pilar olvidado que es la fraternidad de los pueblos.

Y por supuesto, es el momento de feminizar de verdad la política y la vida, de formas de conducirse basadas en la escucha, el diálogo, el trabajo en equipo y nuevas formas de liderazgo compartido. Tiernas y subversivas, nos toca poner en pie un nuevo EQUO. A ello queremos dedicarnos muchas buenas gentes verdes. Reinicia EQUO.

Alberto de los Ríos Sánchez. Miembro de EQUO y Concejal de Ganemos Córdoba

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación

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