Opinión

El pueblo venezolano no merece una guerra por petróleo

La derecha y los poderes fácticos internacionales están aplicando en Venezuela el mismo guion "Made in USA" que utilizaron en Ucrania para derrocar a su presidente.

El  mismísimo Papa de Roma culpa a la oposición venezolana de romper las negociaciones para lograr pacificar el país, da que pensar que ni el Vaticano apoye a esa patética y fascista oposición.

Curiosamente son los poderes económicos, las oligarquías y el fascismo internacional quienes apoyan decididamente a la oposición venezolana. 

Para cualquiera debería ser blanco y en botella. 

Nicolás Maduro

Hay cosas en la vida, que a pesar de ser obvias.  Las hacen ver de otra manera, según los intereses y la capacidad de medios que se tenga,  de la incidencia en la aceptación de las masas.  Por ejemplo, los que destruyen, aterrorizan, asesinan, se valen de la violencia, mienten, odian, discriminan, y que son minorías.  Proyectados por el aparato mediático que disponen; como los salvadores de un país, de una región, de una sociedad, que buscan dividir y caotizar.

¿Es suficiente la concepción semántica de la verdad?

Siempre hemos creído que sí. Cuando describimos lo que ocurre, posiblemente guiados por ese realismo ingenuo con el que nos hacemos conocer en este mundo, todo cuadra perfectamente; es más, si la observación científica no se basara en ese realismo –no ya ingenuo, sino epistemológico- no podría hacer extensivas sus explicaciones. Así sucesivamente en casi todos los momentos. Parece difícil encontrar alguna excepción en esta concepción semántica basada en el valor del predicado de las proporciones de verdad.

El proletariado ha sido convertido en “precariado”

Aunque pueda parecernos mentira, lo que voy a contar en este artículo está más que demostrado, sobre todo por el que suscribe.

De cada diez personas que conozco, puedo afirmar que siete viven al filo de la navaja, y no en el sentido literal de la palabra, sino en el de vivir una vida precaria, podría decir que viven, incluyéndome, esas siete personas, en la cuerda floja y en total precariedad, ninguna de esas siete personas tiene un empleo, ni fijo, ni temporal, y mucho menos un sueldo digno.

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