Fidel Castro: el triunfo radical de lo ilógico

Desde el 25 de noviembre del 2016 se nota que todo en torno a Fidel Castro es ilógico.

Por ejemplo, no es comprensible por qué se hace fiesta en Miami, a causa de la muerte del Comandante comunista. ¿Qué se festeja exactamente? ¿Acaso que murió de longevidad, sobreviviendo más de 600 intentos de asesinato por la ultraderecha miamense y sus mentores? Bueno, eso por un lado lo convierte en un récord Guinness de supervivencia (Adolfo Hitler sólo chocó con 43 atentados…), y a su Seguridad Personal la torna la más eficaz de la Historia. Por otra parte, los que pretendieron con tanto ahínco inútil matar a Fidel quedarán como asesinos… en sueños… Sólo fueron criminales fracasados y frustrados. Tantos tiros que quisieron dispararle al anciano, y les salieron todos por la culata. Pero ese chasco reiterativo, en vez de avergonzarles una vez que el nonagenario fallece en la cama, los entusiasma...

Sinceramente, no debería causarle gracia a nadie el ser recordado por la Historia como un homicida, pero muchísimo menos el adquirir los lauros de perpetuo aspirante a magnicida sin éxito. A gente así en inglés se les dice “loosers” - “perdedores”, término que en la Florida se conoce bien. ¿Divertirse así públicamente por ser un “looser”? ¿Por salir tantísimas veces chasqueado y desengañado ante quien se murió como ya todo el mundo quisiera hacerlo? Bueno… dice el refrán “cada uno goza con lo que le gusta, cada cosa tiene distinto sabor”. Allá los que no caben de contento por organizarse su propio y autónomo “festival del inoperante”, “guateque del inepto” y “gala solemne del inservible”. Yo eso lo encuentro ilógico… Y creo que Fidel hoy tendría más motivos para reír último que ellos.

También ha habido sus “etiquetas” ilógicas, como la de decir que murió el peor déspota de la Historia, a lo cual ha contribuido la pésima definición de Trump sobre el “dictador brutal” y su legado. En realidad, el trato de Castro a la oposición no lo califica como “tirano-élite”. No ha habido en Cuba jóvenes manifestantes anti-gobierno, que sufrieran – por ejemplo – la suerte de Carmen Gloria Quintana, quemada viva por los esbirros de Pinochet. Algo así no se ha dado en la Cuba de Fidel.

Los que en la Isla escriben, divulgan y publican sobre la tiranía comunista cubana y el “barbudo feroz”, no han temido enfrentar el asesinato político. La famosa bloguera Yoani Sánchez muy difícilmente habría corrido bajo el fidelismo el cruento destino de – citando un solo caso – las hermanas Mirabal en Santo Domingo, ultimadas con atroz salvajismo por los sicarios de Trujillo. Algo así no se ha dado jamás en la Cuba de Fidel.

Ilógico, atendiendo a lo dicho sobre Castro y su barbarie.

Los grupos que en la Isla utilizan la religión (Iglesia Católica u otra) como pantalla para la oposición política, no temieron jamás a que el hacha del “verdugo castrista” les hiciera lo que a aquellos sacerdotes matados por las fuerzas pro-imperiales en Guatemala, o a las monjas desaparecidas por la Dictadura argentina. Algo así no se ha dado nunca en la Cuba de Fidel, ni siquiera luego que la Iglesia se llevó a nuestros niños en la operación “Peter Pan”...

Ilógico, sin dudas. Sí: es ilógico que Fidel Castro sea ese “autócrata monstruoso”, pues semejante espécimen no tiene consideraciones con las manifestaciones opositoras, ni con nadie (¿no exterminó Trujillo a 547 haitianos que jamás se alzaron en armas contra él? ¿Quién ha visto genocidios así de gente inerme en la Cuba revolucionaria? Nadie). Si las “Damas de Blanco” hubieran desfilado ante el Zar Nicolás (hoy santo en Rusia) hubieran encontrado muy posiblemente su “Domingo Sangriento”: cuando aquel soberano ordenó a sus cosacos sablear a la multitud indefensa. Pero algo así no se ha dado jamás en la Cuba de Fidel.

De verdad, ¿No es bastante ilógica tal blandura en un tirano tan vil?

Más violencia contra manifestantes pacíficos ha habido en países siempre catalogados como democráticos, tales cual México (donde la policía cuenta en su haber con desapariciones; matanzas en masa - Aguas Blancas, Tlatelolco -, e incluso paramilitarismos – la “Brigada Blanca” y sus cientos de comunistas ejecutados -). Más bien, la policía “castrista” ha pecado de débil, y ha sido menos “gatillo-alegre” que, piénsese, los polizontes de la antigua RFA, quienes ultimaron al estudiante Benno Ohnesorg; los Carabinieri italianos que descalabraron al joven Carlo Giuliano; aquellos gendarmes griegos que mataron a Alexandros Grigoropoulos; o la Scotland Yard británica asestándole siete tiros en la cabeza al inocente obrero Jean Charles de Menezes. Si eso hubiera pasado aquí, posiblemente hubiera habido una intervención militar de la ONU. Pero, ¿Quién sabe de esos mismos abriles eliminados por las pistolas de la PNR cubana bajo la tiranía de Castro? Pues, acá eso no ha ocurrido jamás. Pero no nos toca el cartelito de “democráticos”. Ahora, los países capitalistas sí matan a sus propias juventudes pero siguen siendo democráticos…

Ilógico en grado superlativo. Casi sin definición racional.

Los mismos estados donde se mata al agitador luego se rasgan las vestiduras por los activistas anti-gobierno de aquí, ésos que viven en relativa paz, viajando, acumulando premios, donaciones, fama...  Y sin temer a que les ocurra algo parecido a, por ejemplo, la masacre de Avellaneda en la Argentina post-dictadura. Algo así no se ha dado jamás en la Cuba de Fidel. El colmo es que incluso los israelíes se han dado el lujo de condenar a nuestro país por violación de Derechos Humanos… ¿seguro? ¿ISRAEL? Ni hablar ya de esos bombardeos con fósforo quemando niños en Gaza, que jamás los cubanos hemos efectuado. Algo más furtivo, una operación como “Cólera de Dios” con Tel-Aviv asesinando selectivamente a sus enemigos terroristas acá y acullá, La Habana fidelista jamás la implementó. Y, ¿por qué Castro no ordenó hacer algo similar con Posada Carriles and Company, si el barbudo contaba con tan buen servicio de inteligencia?

Ilógico en sumo grado. Revienta-neuronas.

Ni se han dado fusilamientos en masa al estilo de los perpetrados por otras democracias condenadoras. Piénsese en EEUU, y su venerable tradición de masacres y tormentos a gente indefensa (genocidio de amerindios como en Wounded Knee; aldeas vietnamitas en llamas; presos macerados de Abu Ghraib…) ¿Dónde están esos récords por parte de las FAR de Castro?

¡Viva lo ilógico!

Por no decir que habría mucho que decir sobre  esos llantos redivivos por los batistianos fusilados en 1959, obviando la muchísima gente de Batista que fue absuelta por los tribunales revolucionarios, y o emigró o aún vive en la Isla. Denigrar a toda la justicia fidelista por aquellos casos sería como estigmatizar a todo EEUU por los criminales de guerra japoneses ahorcados por su Ejército, o – de un modo mucho menos formal – por las ejecuciones extrajudiciales a manos yanquis de guardias nazis prisioneros en Dachau; e incluso por la masacre de Canicatti (donde los gringos acabaron con varios civiles italianos, incluyendo a una niña de once años).

Como quiera, en un país como Cuba que ha estado en perpetua guerra de agresión desde 1959, ¿dónde hallar eventos tales como la masacre de Srebrenice en Yugoslavia – 8.000 muertos -; dónde las matanzas colectivas al estilo de la brutal represalia de Franco en Badajoz – unos 2.000 muertos -? ¿Dónde los “vuelos de la muerte” con helicópteros de Castro lanzando opositores aletargados a las aguas del Caribe? ¿Dónde los laboratorios biotecnológicos para experimentar con personas, estilo Escuadrón 731 del autócrata japonés Hirohito?  ¿Crímenes contra la humanidad? ¡Algo así no se ha dado en absoluto en la Cuba de Fidel! Pero sí mucha solidaridad con los pobres de la Tierra, inspirada por él. ¡Qué extraño sátrapa totalitario ese!

Sí, sí, es definitivamente, absolutamente, irremediablemente ilógico. Aristóteles hubiera terminado en el asilo psiquiátrico razonando sobre la esencia de ese “tirano”/”altruista”, “opresor”/”filántropo”, “déspota”/“benévolo”. Esa rarísima mezcla de radical ferocidad y ensañamiento, sin atenuantes restos de humanidad, con tan inusual benevolencia universal y dadivosidad sin fronteras.

Pobre lógica. ¿Quizás la venerable ciencia de los silogismos y entimemas habrá sido enterrada viva por algún sádico comando fidelista?

Quién sabe, máxime si notamos que Fidel y su carrera nunca caben en moldes 100% racionales, míreseles por donde se les mire. Por ejemplo: sin ser el peor asesino en serie de disidentes ni nada por el estilo, en cambio él sí fue el ejemplo perfecto de disidente.

Si a él y a su pequeño grupo inicial de “locos” les hubieran dado toda esa parafernalia de plata que derrochan en Cuba la NED y la USAID de EEUU; si sobre los primeros militantes del M-26-7 hubieran llovido las becas en Washington; los premios que van y vienen; los dineros de raras Fundaciones exentas de impuestos; el apoyo de poderosos Lobbies políticos y de Parlamentos extranjeros; con su buena suma de viajecillos europeos; etc., etc., pues… Batista hubiera durado un día.

Pero no, a Fidel le bastó con un barquito para venir, unos montes para refugiarse, y… con muy pocos recursos, el barbudo sembró un movimiento rebelde y en poco más de un año le ganó al dictador sostenido por EEUU. Con tantos miles y miles de dólares fluyéndole a la disidencia cubana en más de medio siglo, no han podido ganarle al famoso dictador comunista que se quedó sin sostén al irse a pique la URSS. Solito, solo. Y que se fue imbatido. Tras haber contagiado mucha de su disidencia a la arena internacional.

Ilógicamente.

¿Y así celebran en Miami? ¡Pero si ese hombre se ha mofado de ellos como quiso…!

Por favor, que alguien ponga coto a la falta trascendental de toda lógica. Pero que sea alguien con cierto raciocinio, no uno de esos fracasados de fiesta por su fracaso.

Mejor que éstos recuerden un solo evento en la vida del difunto: cuando en 1994 hubo multitudes de gente desencantada y ansiosa por abandonar el país, y en medio de esa debacle, con ciudadanos rabiosos lanzando piedras contra las vidrieras y enfrentando a golpes a la policía, de pronto apareció el Comandante caminando por en medio de aquel guirigay. Y lo calmó todo, magnéticamente.

Mi padre me dijo entonces: “Ningún otro Presidente hace eso”. Y es cierto: no me imagino a David Cameron pasando por los barrios agitados del Londres revuelto ante la muerte del joven negro Carl Duggan a manos de la Police; ni a Obama con su traje impecable recorriendo las calles en debacle por los disturbios raciales. Esa ausencia cautelosa, es lo lógico en los presidentes burgueses; pero el actuar temerario de Fidel Castro ese día, fue absolutamente ilógico.

Como siempre lo fue todo en su radicalmente ilógica vida.

Y por eso, ilógicamente, de la cuna a la tumba Fidel siempre triunfó sobre sus más lógicos enemigos.

 

 

 




[1] Escritor cubano residente en la Isla.

 

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación

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