Cambio de paradigma

¿Creéis que una crisis se gesta en unos años?  Mi respuesta a esta pregunta es que NO. Cuando se producen actos o sucesos que se repiten frecuentemente en un país, nos colocamos entre la espada y la pared. Nos ponemos nerviosas y creemos que una crisis se soluciona reduciendo el gasto pero las circunstancias endémicas de un sistema no se solucionan así,  como hemos comprobado. Esa reducción de gasto se ha trasladado sobre todo a las personas más desfavorecidas, es un hecho tan obvio que nadie en su sano juicio lo puede negar.

Nuestro sistema consigue mantenerse en pie por el continuo crecimiento, por el continuo consumo. Se alimenta de nuestras decisiones como consumidores y consumidoras y no podríamos concebir en estos momentos otra forma de funcionar, el sistema se ha encargado de dejarlo muy claro pero esta forma de trabajo es ecológicamente frágil.

Incrementar la demanda significa incrementar la deuda y aquí caemos en una trampa porque nunca podremos llegar a pagarla si seguimos con el mismo sistema y con las mismas pautas de consumo.

Cuando constantemente se encargan de recordarnos que el sistema en el que estamos ubicados es el único y el mejor te lo llegas a creer y ni te planteas alternativas porque no las imaginas.

Los seres humanos somos reacios  al cambio pero cada día es más evidente la necesidad de tomar las riendas, el planeta no puede  esperar. Cuanto antes seamos conscientes de la urgencia de este cambio menor será el choque mental al que nos tendremos que  enfrentar y menor será el sufrimiento al que vamos a tener que hacer frente.

Este sufrimiento para mí es la clave ya que nos han hecho creer que el individualismo es la mejor forma de sobrevivir pero esta afirmación no es cierta. Tenemos que darnos cuenta de que el futuro que nos espera será duro y deberíamos empezar a pensar de forma colectiva, nos ahorraría sufrimiento.

Para el 2050 será necesario producir el 50% más de los alimentos que en la actualidad para alimentar a la totalidad del planeta. Hay un 35% de la superficie del planeta que se dedica a la agricultura lo que limita el crecimiento futuro.

Los países ricos no son quienes padecerán las consecuencias que nos va a tocar vivir, nuestros excesos están provocando sequías que reducirán los ingresos de los países más empobrecidos.

Tenemos que reexaminar tantos comportamientos que no puedo ni enumerarlos pero para mí lo más importante es el cambio de la relación que mantenemos con la naturaleza, deberíamos volver a reconciliarnos con ella y mantener una coexistencia armónica para evitar el impacto que se está produciendo en ella.

Inmaculada Sarmiento. EQUO Córdoba

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación

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