El Régimen del 78 se apoya en el fascismo para asegurar su supervivencia

Los catalanes y su legítima aspiración de querer expresarse en las urnas ha abierto las entrañas del Régimen del 78 y de ellas han salido fantasmas que los que se creyeron el relato de la “modélica transición” no esperaban. El fascismo ha salido y además lo ha hecho con violencia, sabiendo la impunidad con la que cuentan.

Una impunidad otorgada por los herederos del franquismo, tanto los hijos (Partido Popular), como los nietos (Ciudadanos) pero también por el PSOE, organización que aún se autodenomina de izquierdas pero que ayer salió a la calle en Barcelona junto a los anteriormente nombrados y a otras organizaciones públicamente reconocidas como fascistas. Falange, Vox, Democracia Nacional…

Los medios de comunicación que han sido los altavoces de esos partidos del Régimen del 78 desde que Franco decidió por todos al Jefe del Estado y salvaguardó las estructuras de su régimen dictatorial, han silenciado la situación. Lo que supone un blanqueamiento y una normalización del fascismo que vamos a acabar sufriendo todos los que no pensemos como ellos.

Ayer hubo violencia perpetrada por el fascismo en la manifestación a la que acudieron el PP, el PSOE y C's en Barcelona. Ninguno de los tres partidos la denunció, los tres partidos la silenciaron, convirtiéndose así en cómplices de la misma. Permitiendo que el fascismo campe a sus anchas con impunidad, dando alas a la violencia nazi que ayer persiguió a africanos, periodistas y ciudadanos que no comparten sus puntos de vista.

Y lo hacen porque el Régimen del 78 está en decadencia y juega su última carta a la desesperada. A los que han estudiado el hilo rojo de la historia les sonará esta situación. El capitalismo, en los momentos previos a su caída se apoya en el fascismo como fuerza de choque para imponer el miedo a los que se levantan contra ellos y evitar la pérdida de sus privilegios. Basta recordar la pasividad de las democracias europeas cuando el Frente Popular de la II República sufría los embates del fascismo. La Honduras de José Manuel Zelaya Rosales hace ocho años y la Venezuela de las Guarimbas también son buenos ejemplos de cómo la oligarquía usa el fascismo cuando ven peligrar su posición.

El proceso catalán, que ha apuntado a la “Unidad de España”, concepto franquista que no significa otra cosa que mantener oprimidos a los ciudadanos en base a un rancio centralismo y un capitalismo de teja y mantilla como rapearían Riot Propaganda, ha hecho caer las caretas. Nosotros, el pueblo, debemos responder con una propuesta de República Federal solidaria que respete el derecho de autodeterminación de los pueblos que conforman el Estado Español. El fascismo ya está aquí y pararlo nos corresponde a todos.

Gonzalo Sánchez. Twitter: @ProtestFor36

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación

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