Favorecer la libertad

05/02/2018

Cuando leí una serie de entrevistas a Richard Rorty tituladas Cuidar la Libertad, no supe enjuiciar demasiado bien las pretensiones del norteamericano. Hace de esto el tiempo necesario como para cambiar de dirección, cosa que no he parado de hacer desde el 2013. Me importa un bledo lo que pensaba antes, y me importa poco porque aquello no aleaba -> desde el ’68 no alteraba para nada mis convicciones. Parecía un cura defendiendo la fe revolucionaria, e incluso entendía cómo los cristianos cantaban mientras eran devorados por los leones en el circo, o cómo la gente moría en los frentes clamando a Alá o a la República, o a la Libertad -la pongo con mayúscula aunque no sea correcto.

Y es que la filosofía no tiene capacidad suficiente para poder modelar la política, y la política -tal y como se viene desarrollando desde que finalizó la Gran Guerra- no ha sido una actividad ejemplar, por ejemplo, como el modo luterano, el maquiavélico, o el leninista, e incluso el maoísta. La política que, desde Marx o Mill, podría haber parecido otra cosa, devino, en frustración y desazón. Y como la política democrática está basada en lo que llamamos alegremente ‘libertad’, sin llegar a pretender otra cosa diferente a un mero slogan o a una petición de principio, entonces no cabe otra que la de ser libres por nuestra cuenta, esto es, de modo práctico y de poco calibre: libertad estricta para algo posible, tal y como Mrozek hizo en Strip-Tease, un texto muy cortito que merece la pena leer, y sobre todo ver. Dice allí que no existe la ‘libertad interior’, y lo demuestran de manera práctica los personajes en el escenario.

En pocas palabras, la libertad se subsume en poder dialogar interculturalmente, en acceder a las tecnologías en vez de a los reclinatorios o a los escaños, tan poco distintos, a veces, unos de otros. Somos libres en un posibilismo mas que por anhelo. Una teoría filosófica produce anhelos: ahí los tenemos desde Platón a Hegel. Son normativas interminables e improductivas que podrían haber sido excluidas solamente con la prudencia, pero tuvieron los ‘santos’ de ser impuestas por las armas.

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación

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