Colombia: La Pax Romana y el Exterminio que perpetra la clase explotadora

“300 humanos asesinados por el Terrorismo de Estado en Colombia: Sigue la guerra que adelanta la clase explotadora contra el pueblo”

En Colombia se sigue produciendo un exterminio sistemático contra las mujeres y hombres que elevan una reivindicación social y política: tan solo en el mes de enero 2018 fueron asesinados 21 luchadoras y luchadores sociales (líderes comunitarios, sindicalistas, reclamantes de tierras, afrodescendientes, indígenas, etc... Toda la población colombiana es objeto del exterminio, de momento que eleve una reivindicación contra el saqueo capitalista de Colombia).  En relación con 2016, los asesinatos políticos aumentaron un 45% en 2017.  Y el Genocidio político sigue en aumento en 2018. (1)

Quería hacer constar aquí los nombres de aquellas mujeres y hombres cuyas vidas han sido amputadas por orden de quienes capitalizan sobre el exterminio de la reivindicación y la organización social y política, pero cada día amanecemos con la noticia de otro asesinado... Reseñaré solamente algunos nombres de este Genocidio que los medios silencian y manipulan (2). Esta lista es evidencia indeleble de que todo un pueblo está siendo amputado, frenado en su proceso histórico de emancipación. La situación es tan grave que el exterminio político contra los luchadores sociales rebasa la cifra de una persona asesinada por motivos políticos cada 2 días (Indepaz). En febrero ya hay varias víctimas: prosigue a zancadas el genocidio perpetrado por el Estado colombiano, su ejército y su herramienta paramilitar. Al exterminio contra los luchadores sociales se suma ahora el exterminio contra los insurgentes de las FARC desarmadas: es la Crónica de un Baño de Sangre Anunciado. 

Desde el inicio de lo que muchos ya llaman la “Pax Romana”, las multinacionales entran a saquear en las zonas en las que antes la presencia insurgente de las FARC les impedía saquear, como testifican las comunidades campesinas. Además, ya son más de 50 los exguerrilleros asesinados desarmados, acribillados por la herramienta paramilitar del régimen colombiano y del gran capital.

Febrero 2018 inició con el hallazgo de cuatro cuerpos torturados en Florencia: tres guerrilleros y uno de sus familiares (desaparecidos poco tiempo antes), y no había culminado la segunda semana de febrero que ya eran asesinados otros dos ex-insurgentes inermes. Además de los ex insurgentes asesinados, el Terrorismo de Estado también se ensaña contra sus familiares: al menos 14 familiares de guerrilleros también han sido asesinados desde el inicio de la Pax Romana. Desde la firma de los acuerdos llamados de “paz”, más de 234 líderes y lideresas sociales han sido asesinados a manos de la herramienta paramilitar de guerra sucia articulada al mismo ejército, o algunos incluso directamente asesinados por el ejército sin su careta paramilitar (3). Entre los crímenes del ejército sin su careta paramilitar, cabe recordar la masacre de 15 campesinos en Tumaco, en octubre 2017. Más recientemente, en enero, el ejército colombiano bombardeó un resguardo indígena asesinando e hiriendo a varias personas: los bombardeos además provocaron un desplazamiento poblacional masivo. 

Estos nuevos desplazados se suman a los más de 7,5 millones de desplazados internos que ha provocado el Terrorismo de Estado en Colombia, a través de bombardeos y masacres esperpénticas (4). Estas masacres y bombardeos han sido perpetrados con una doble finalidad: vaciar de sus habitantes las zonas más ricas y codiciadas por las multinacionales extractivistas y del agro industrial, y debilitar el campo colombiano, en obediencia a las instrucciones estadounidenses de “quitarle el agua al pez”(entendiendo por el pez las insurgencias, y por el agua la población de apoyo).

Además de lo anterior, el Estado colombiano intensifica su guerra contra la guerrilla del ELN, pretendiendo eliminarla bien sea por bombardeos descomunales, bien sea logrando su claudicación a través de sus “expertos” en oportunismo, que la llaman a caer, como las FARC ya lo hicieron, en la trampa macabra que el régimen esconde tras el comodín de “la paz”. Asimismo, el régimen intensifica sus bombardeos contra los frentes que entraron en disidencia con las FARC hoy desarmadas, es decir lo que queda de las FARC en las montañas. Solo la historia dirá cómo el pueblo enfrenta tanta barbarie, engaños y manipulación desatada por el régimen.

En escasos meses, más de 300 mujeres y hombres, hijos del pueblo, han sido asesinados por el Terrorismo de Estado en Colombia, para viabilizar el saqueo capitalista (5): si eso no es guerra contra la población, contra la posibilidad de organización social, comunitaria, política... ¿qué es? 

Ya es hora de dejar de vaciar la palabra "paz" de su contenido, con un discurso abundante en camisas blancas, pero muy vacío de sustancia política y de realidad: hay una lucha de clases encarnizada en Colombia, y es la clase explotadora la que arremete sin cesar contra el pueblo. Para que haya Paz, hace falta consciencia de quién le hace la guerra al pueblo, y actuar en consecuencia. La adopción del discurso de reconciliación interclasista, por una parte de la “izquierda”, constituye un grave perjuicio a la emancipación del pueblo colombiano. Porque entre la clase explotadora y la clase explotada hay intereses de clase antagónicos, y por lo tanto irreconciliables: la clase explotadora se enriquece en base a la explotación de las y los trabajadores y en base al saqueo de la naturaleza, sus intereses son explotar y saquear para perpetrar la acumulación capitalista. Los intereses de la clase explotada (la mayoría) son opuestos a la explotación y a la depredación del medio ambiente. Lamentablemente se ha llegado muy lejos en la alienación, y muchos juegan al juego de la confusión funcional al régimen.

El Terrorismo de Estado continúa, continúa la guerra de la clase explotadora contra la clase explotada. Y la clase explotadora continuará esa guerra de exterminio contra la reivindicación social, porque así garantiza el saqueo capitalista de Colombia; país muy rico, que no dejó de ser objeto de la codicia multinacional por ponerse guayaberas blancas, por otorgarle un Nóbel al carnicero presidente Santos (6), ni por quedar expuestas y expuestos al genocidio del Terrorismo de Estado miles de mujeres y hombres más, inermes, ellas, ellos y sus familiares.

Frente a semejante Genocidio, nos atrevemos, algunas y algunos, a ir rompiendo el silencio sobre el consenso aterrador, a elevar una crítica constructiva desde el campo del pueblo. Que no nos vengan a acusar de “guerreristas” a las y los que nos atrevemos a criticar, con justos argumentos, a un engañoso concepto de “paz”, que lo que conlleva es un genocidio en auge. Precisamente es porque sí queremos algún día la Paz, que no perdemos de vista que su nombre, en el idioma de los pueblos, es Justicia Social; muchas y muchos no aceptamos adoptar los falaciosos conceptos de “paz” de la burguesía: porque en su idioma a la “paz” se le llama Sumisión del Pueblo, para que los capitalistas sigan saqueando a manos llenas, atesorando lingotes encharcados en sangre y hambre.

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Notas:

Indepaz reporta 23 asesinatos de líderes sociales en lo que va corrido de 2018, el año pasado Indepaz enumeró 170 asesinatos:  https//www.nodal.am/2018/02/colombia-informe-revela-solo-enero-fueron-asesinados-23-lideres-sociales/

(2).  Lista de nombres, fecha del asesinato, actividad social y política, de los luchadores sociales asesinados en enero 2018 por la herramienta paramilitar y el ejército, para callar la reivindicación social (no incluye los miembros del partido FARC asesinados):

Diana Luz Solano asesinada el 16 de enero, Antioquia; Víctor Manuel Morato, presidente de la Junta de Acción Comunal, Yondó, Antioquia; Jorge Jimmy Celis, de la Junta de Acción Comunal, Cúcuta, asesinado por la herramienta paramilitar el 17 de enero; Plinio Pulgarín, presidente de la Junta de Acción Comunal de San Pedrito, Córdoba, asesinado el 18 de enero 2018, además la herramienta paramilitar que lo asesinó, ordenó a la comunidad desplazarse inmediatamente de sus tierras. El 21 de enero fue asesinado Víctor Manuel Barrera, afiliado al sindicato USO. El 22 de enero fue asesinado Wuilmer Angarita, en la vía Tame–Cucutá. El 22 de enero, dos indígenas en Tame, Arauca fueron víctimas de ejecuciones extrajudiciales por parte Ejército Nacional: los hermanos Luis Díaz López de 22 años, secretario del Cabildo y Miller Díaz López quien era el fiscal de la comunidad indígena del Juliero, Pueblo Betoye. Ese mismo día y también en Arauca, fue asesinado Harley Johanny Mogollón, dirigente de la Asociación Nacional Campesina José Antonio Galán Zorro. Ese 22 de enero en el municipio de Sucumbíos (Nariño) fue asesinado José Olmedo Obando, líder del Consejo Comunitario Afro Nueva Esperanza. El 23 de enero fue asesinado Fares Carabalí, líder minero del Cauca. El 24 de enero fue hallado el cuerpo del líder social Víctor Vitola, quien apareció en aguas del Río Cáceres, Cauca antioqueño; había sido reportado como desaparecido desde el 20 de enero. El 25 de enero la herramienta paramilitar asesinó a tres hermanos reclamantes de tierras: Humberto Manuel Escobar Mercado, Prisciliano Manuel Mercado García y Manuel Eusebio Osorio Escobar, a quienes la vigilancia privada del exdirector de la Caja de Compensación Comfasucre, William Martínez, les venía impidiendo trazar los linderos de su finca, en Guaripa, Sucre. El mismo 25 fue asesinado por el ejército Miguel Eduardo Parra, líder campesino de la Asociación Municipal de Juntas de Acción Comunal de Chitagá (Asojuntas), Santander. El ejército intentó hacerlo pasar por guerrillero del ELN (práctica recurrente). La comunidad reivindica que Parra fue defensor del páramo Almorzadero y acompañó a poblaciones vulnerables de la zona. El 27 de enero fue asesinado Eleazar Tequia, Guardia Mayor Indígena del pueblo Kankuamo, en la vía Medellín-Chocó, asesinado por la Fuerza Pública. Ese mismo día Buenaventura lloró por el asesinato de uno de los líderes del Paro Cívico: Temístocles Machado logró unir a los pobladores para que defendieran su territorio de la codicia de grandes capitalistas. Nicomes Payán, líder comunitario de Mamuncia, Cauca, fue asesinado terminando enero. El martes 30 de enero, fueron asesinados dos líderes: Nilson Dávila, presidente de la junta de acción comunal de Chaparral, Bolívar; y Leidy Amaya, quien se desempeñaba como promotora de salud, asesinada en el municipio de San Calixto, Norte de Santander.

(3) La cifra de 234 líderes sociales asesinados es desde la firma del Acuerdo, hasta fin de enero 2018: es esta cantidad de asesinatos que repudia la movilización popular en contra del exterminio, del 8 de febrero. En los 5 primeros días del mes de febrero, ya son dos las líderesas sociales víctimas del exterminio contra la reivindicación social y política:

Yolanda Maturana, líder ambientalista asesinada el 2 de febrero en Risaralda, y Sandra Yaneth Luna, presidenta de la Junta de Acción Comunal de Totumito, Tibú, Santander. https://www.contagioradio.com/febrero_asesinatos_lideres_sociales-articulo-51283/

El 9 de febrero son asesinados los líderes sociales Jesús Orlando Grueso Obregón, y Jonathan Cundumi Anchino, acribillados por la herramienta paramilitar.

(4). Colombia sigue siendo el país del mundo con más desplazados internos, junto con Siria, siguen Sudán, Irak, El Congo y Afganistán. Ya hay en el mundo más de 65,6 millones de personas desplazadas de sus tierras y viviendas. Y la cifra sigue en aumento debido a las guerras imperialistas y al cáncer de la depredación capitalista, que siempre va de la mano del desplazamiento forzado de poblaciones.

Colombia es el país del mundo con mayor cantidad de desplazados internos. Terminando el 2016 la esperpéntica cifra de esta realidad de sufrimiento había alcanzado los 7,4 millones de personas desplazadas. En 2017 la cantidad de personas desplazadas aumentó, alcanzando los 7,5 millones de personas, y sigue aumentando en 2018, de la mano de la depredación capitalista de los territorios:

“Colombia, con 7,4 millones de personas; Siria con 6,3 millones, e Irak, con 3,6 millones, son los que tienen las mayores poblaciones de desplazados internos”, informe de ACNUR al cierre de 2016:  http://www.acnur.org/recursos/estadisticas/

Informe de Codhes sobre situación 2017:

Codhes registra 2560 personas desplazadas tan solo en enero 2018: http://eltelegrafo.co/codhes-registra-mas-de-2-mil-personas-desplazadas-solo-en-enero/

(5). Cifra que incluye solo los líderes sociales asesinados (234) y los miembros del partido FARC asesinados, no incluye los miembros asesinados del ELN, ni los miembros asesinados de los frentes disidentes de las FARC que siguen en las montañas de Colombia.

(6). Ver Juan Manuel Santos, ministro de defensa y presidente: ley de estímulo económico por cadáver presentado, y los miles de asesinatos de jóvenes y niños en los asesinatos mal llamados “falsos positivos".

 

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación

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