“Causas” para legitimar la intervención

La comunidad internacional que ejerce presión sobre los países considerados “enemigos de la paz y la democracia” es parte del juego político de las potencias para legitimar sus injerencias y presentarse como salvadoras del mundo. 

Las “causas” que promueven (paz, democracia, igualdad…), a las que se adhieren muchos de nuestros políticos oportunistas y con las que ninguna persona estaría en contra, son estrategias de intervención.

A través de tan nobles “causas”, los “dueños del mundo” (Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN) solo pretenden “liberar” a los países pobres, darles la “oportunidad de desarrollarse”. Para su proyecto emancipador, sin embargo, necesitan la exclusividad armamentista y de experimentación nuclear, plena libertad para instalar sus bases militares; poner las condiciones para los tratados comerciales; ser los únicos que sancionen política y económicamente. Quien se oponga, declárese “enemigo del imperio”.

Promueven leyes internacionales a través de sus organizaciones, tentáculos que oprimen fuertemente a nuestros pueblos, para favorecer sus intereses y crear consejos de seguridad o de derechos humanos que les permitan la intervención colectiva y así (re)instaurar la “paz” y la “democracia”.  

Eliseo Verón clasificaba a los destinatarios en tres grupos: los pro, los contra y los para. Los contradestinatarios son, para Estados Unidos y sus aliados, “títeres del caudillismo”; los prodestinatarios constituyen herramientas para extender su hegemonía y atraer a los paradestinatarios, otorgándoles un protagonismo político ilusorio; estos últimos, lamentablemente, son nuestros jóvenes.  

Un ejemplo cabal y coyuntural de ello es la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia (RLJD), estudiantes que a partir de la muerte de Oswaldo Payá en 2012, mediante simulaciones de congresos desarrollados en la Universidad de Georgetown, en Washington D.C., salieron convencidos que defienden y promueven “los valores democráticos y los derechos humanos reconocidos por la comunidad internacional”. 

Ni siquiera es un sistema de valores creado por ellos, sino asumido a ciegas, en función de un “modelo ideológico estadounidense”. Ahí los formaron inteligentemente, como a las antiguas dictaduras de Latinoamérica, haciéndoles creer que levantan la voz por “supremas causas”, que sus opiniones realmente les importan y que solo bajo esas directrices van a transformar el mundo, sin analizar la posibilidad de que estén siendo usados contra las patrias que supuestamente defienden. 

No obstante, en sus repetitivos discursos, nuestros jóvenes dejan entrever al amo al que sirven y al capataz que los orienta. La Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA) está constituida por “37 ex-Jefes de Estado y de Gobierno, demócratas respetuosos del principio de la alternabilidad durante sus desempeños” que, incapaces de reelegirse por voluntad popular, traicionaron sus principios o siempre han obedecido la voluntad de las potencias.   

El Premio Oswaldo Payá: Libertad y Vida, con sede en La Habana, Cuba, es concedido por la RLJD y la Fundación para la Democracia Panamericana “a las personas o instituciones cuya trayectoria o actuación concreta hayan destacado en la promoción efectiva y defensa de los derechos humanos, la vida y la democracia”. Incluye un diploma y 5,000 dólares.  

Las candidaturas deben ser analizadas “previamente por la Comisión para garantizar su viabilidad tomando en cuenta los méritos acreditados del/de la candidato/a”. Curiosamente, el primer laureado fue Luis Almagro, secretario general de la OEA (miembro de IDEA), en 2017; el segundo, este año, fue la misma IDEA, que delegó a los expresidentes Andrés Pastrana (Colombia) y Jorge Quiroga (Bolivia) para que retiraran el galardón ganado, indudablemente, sin la “democracia” que predican.

A sabiendas de que no pasarían del aeropuerto internacional de La Habana por ser considerados no gratos, llegaron desafiantes, esperando montar un espectáculo mediático para azuzar a la “comunidad internacional” o provocar su expulsión violenta y crear disturbios para legitimar la “intervención oportuna y humanitaria” de Estados Unidos. 

Las “causas” señaladas en el discurso hegemónico estadounidense (ahora con España como actriz de reparto) son, además de pretextos ideológicos recurrentes para intervenir Nuestra América en nombre de la libertad, la democracia y el desarrollo, las estrategias con las cuales los centros de poder pretenden convencernos de nuestra condición de “oprimidos” e impulsar campañas político-mediáticas para internacionalizar nuestros problemas, crear organismos y resoluciones que atenten contra nuestros gobiernos populares, y promover todo tipo de acusaciones (narcotráfico, cíber-terrorismo, corrupción, inseguridad, violación de derechos humanos, crímenes de lesa humanidad, etc.), a fin de ver realizados sus propósitos geopolíticos en países, exclusivamente, de orientación comunista.  

Nosotros debemos estar cien pasos adelante, nuestros jóvenes no pueden ni deben seguir siendo sus peones. 

rguzmanche@gmail.com

Fuente: https://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/458946-causas-legitimar-interve...

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación

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