El dictador Uribe Vélez vuelve a tomar el poder en Colombia

16/06/2018

Votemos por una Colombia humana, justa e incluyente. Que se alumbre de una vez por todas  una nueva era de paz y dignidad en nuestro país.  Aunque a estas alturas y-según las últimas encuestas- Gustavo Petro no llega al 40% de intención de voto mientras que Duque sobrepasa el 50%.  Petro necesita como mínimo 4. 500.000 de votos más de los obtenidos en primera vuelta si quiere ser el nuevo presidente de Colombia. Algo que por ahora y, a no ser de que se produzca un milagro, es prácticamente inalcanzable.

El Centro Democrático aprovecha el caso Santrich para demostrar que la paz firmada con la guerrilla de las FARC no es más que una mentira. “Sus disidencias siguen activas y encima se dedican al negocio del narcotráfico” “No han abandonado las armas y continúan delinquiendo” -denuncian repetidamente los portavoces uribistas. Este es el mejor reclamo para captar los votos de los ciudadanos vengativos dispuestos a fusilar en las urnas a los “comunistas bolivarianos”.  Desde luego que como ganadores del plebiscito van a reformar profundamente los acuerdos de paz pues prefieren promover la confrontación y el odio antes que la reconciliación y la fraternidad.

Acusan a la candidatura de Gustavo Petro de complicidad con el castrochavismo y de recibir ayuda económica de Maduro y de las FARC. “Timochenko le ha otorgado su confianza” Su pasado de exguerrillero del M19 es un estigma que lo marca a fuego candente y encima la propaganda que transmiten los medios de comunicación oficialistas lo denigran sin clemencia.

La más que probable victoria de Duque será el mejor aval para que las fuerzas armadas, el paramilitarismo, los narcotraficantes y todos aquellos criminales que tienen las manos untadas de sangre queden impunes. Se debe tomar como un voto de confianza a los políticos corruptos, al militarismo, la banca usurera, el empresariado explotador, al clero más reaccionario, a esos hacendados, latifundistas, y oligarcas que durante siglos han detentado el poder y que conducen a Colombia a la autodestrucción.

El fascismo paramilitar se dispone a coronar a Duque a la más alta magistratura, el sicario de Uribe Vélez se prepara a reeditar la política de seguridad democrática que tantos “éxitos” ha cosechado en el pasado más reciente.

Este domingo millones de electores ofrendarán su voto a las fuerzas tenebrosas y satánicas de “la  mano firme y corazón grande”.  Es la victoria de la reacción, del neoliberalismo más radical, es la victoria del imperio norteamericano y sus secuaces de la OTAN, el FMI, el BID o la OEA.

Pero la memoria histórica no puede alterarse y siempre brillará la verdad: los  miles y miles de muertos,  millones de víctimas del desplazamiento forzado, más de 200.000 desaparecidos, destrucción y exterminio y expolio sin límites de los recursos naturales y las materias primas y, como si fuera poco, la aniquilación del mundo rural, del campesinado, las comunidades  indígenas y afrodescendientes.

Había que escoger entre esa Colombia Humana de los más pobres y  humildes o la inhumana de las clases más ricas y pudientes. Y el pueblo colombiano abducido y lobotizado ha decidido reelegir a Uribe Vélez, el patrón del mal.

Aunque cada día que pasa se va conociendo la verdadera dimensión del holocausto que se intenta ocultar:

Los magistrados del Tribunal de Justicia y Paz de Medellín resumieron el macabro paso de los paramilitares por seis departamentos.

“La Fiscalía demostró en juicio de Justicia y Paz cinco patrones de macro criminalidad registrados entre 1997 y 2006, cometidos por el bloque Élmer Cárdenas en seis departamentos: Antioquia, ChocóBoyacáCórdobaCundinamarca y Santander.

El Bloque Elmer Cárdenas de las Autodefensas, al mando Fredy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán’, fue responsable de homicidios, desplazamientos, reclutamiento ilícito de menores, abusos sexuales y desapariciones en al menos 1.708 hechos criminales ocurridos entre 1.997 y 2006.

Aquí se detallan los testimonios de las víctimas y los responsables de los crímenes, desmovilizados que contaron los pormenores de la temporada de violencia premeditada y con conocimiento de las FF.AA.

“Carlos Castaño nos cita a una reunión y nos comenta que empezáramos a desaparecer las personas o sacarlas de los pueblos para que no le dañáramos las estadísticas a los militares y policías o (sus) hojas de vida”, declararon algunos testigos.

Fueron más de 6.000 las víctimas que la Fiscalía logró acreditar y que contaron en sendas declaraciones cómo fue su tragedia en cada municipio que los paramilitares adoptaron como centro de su activada criminal.

“Mi hijo una mañana iba caminando por el pueblo y lo llamaron los paramilitares y lo metieron a una casa, ese era el punto de reunión donde mataban a la gente y la tiraban al rio. Él no salió más de allí, nunca encontramos el cuerpo, ni denunciamos porque no nos atrevíamos”.

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación