A 100 años del nacimiento de Nelson Mandela. ¿Por qué el capitalismo también reivindica su figura?

Soy uno de los innumerables millones que recibieron inspiración de la vida de Nelson Mandela”,
Barack Obama, ex-presidente de Estados Unidos.

¿Cómo fue posible que ante la muerte de Nelson Mandela, tanto el imperialismo, las fuerzas capitalistas, la socialdemocracia como la izquierda internacional lo despidieran con honores?. ¿Por qué a 100 años de su nacimiento vuelve a ocurrir ese reconocimiento? La respuesta a estas pregunta encierra las claves políticas del proceso vivido en Sudáfrica desde el apartheid hasta el día de hoy.

Nelson Rolihlahla Mandela ´Madiva´

Nació el 18 de julio de 1918. Pese a ser hijo del consejero jefe del clan Thembu, de la etnia xhosa, decidió no liderar a esa comunidad y centrarse en sus estudios de Derecho. Desde muy joven su vida se vio marcada por una lucha sin cuartel contra el racismo. Tras acabar la carrera universitaria fundó la Liga de la Juventud del Congreso Nacional Africano ANC, el principal partido opositor de entonces.

En 1948 llegaría al poder el Partido Nacional que llevando al límite las políticas racistas y segregacionistas impuso un sistema de apartheid. Uno de los mas despreciables que ha conocido nunca la humanidad e inspirado en el nazismo.

El régimen del Apartheid

Apartheid significa “separación” en afrikaans,  una de las lenguas de la minoría blanca. Estaba basado en el supremacismo blanco que considera a la raza negra inferior y por lo tanto mero objeto para su beneficio. De esta manera, las masas negras eran destinadas a ser mano de obra barata sin derechos laborales, capacidad de voto, de organizarse, de sindicarse y en definitiva de hacer uso de cualquier derecho civil.

Con el apoyo del imperialismo británico y estadounidense, la minoría blanca segregaba a la mayoría negra y la apartaba de todos los ámbitos sociales. Vivían en barrios separados y alejados de los blancos, no podían utilizar transporte ni baños de los blancos, compartir escuelas ni edificios públicos, en la legalidad constaba que un negro debía cobrar menos que un blanco por el mismo trabajo e incluso estaban prohibidas por ley las relaciones sexuales y el matrimonio entre blancos y negros.

Desobediencia civil

Ante esta situación, Nelson Mandela y el conjunto de la resistencia iniciaron una fuerte campaña de desobediencia civil contra las medidas segregacionistas. En 1952 fue detenido junto a 8.000 militantes en una redada ordenada por el gobierno para paralizar las protestas que se extendían por todo el país.

Tras salir de la cárcel en 1955 hizo pública la Carta de la Libertad donde se defendía la creación de un Estado multiracial, igualitario y democrático donde se repartiera la riqueza. Y es que Nelson Mandela y el movimiento de liberación eran patriotas y socialistas.

Las protestas y la desobediencia iban incrementándose hasta que se produjo un punto de inflexión con la matanza de Sharpville (1960), en la que 69 personas murieron en una manifestación a consecuencia de la represión policial. El gobierno ante el temor de la respuesta popular a los asesinatos declaró el estado de emergencia y detuvo a toda la cúpula de la ANC. Mandela incluido.

De la desobediencia civil a la lucha armada

“Cuando decidimos tomar las armas fue porque la única opción restante era rendirse y someterse a la esclavitud” . Nelson Mandela

Cuando la desobediencia civil se lleva hasta sus últimas consecuencias, como así ocurrió en Sudafrica, siempre genera una respuesta muy violenta del estado. Y generalmente una respuesta violenta del oprimido como último recurso.

Mandela en 1961 fue de los primeros activistas en defender la creación de una resistencia armada ante los escasos avances de una vía pacífica contra el apartheid. Ese mismo año nacía Umkhonto we Sizwe (La Lanza de la Nación) , brazo armado de la ANC,  dando paso a una campaña militar contra el apartheid. Siendo el propio Mandela uno de sus dirigentes.

Mandela se trasladó en secreto a Argelia para recibir entrenamiento militar. Al cabo de año y medio volvió a Sudafrica. Fue detenido nuevamente en 1962 y condenado a 5 años de cárcel por incitación a la violencia y abandono ilegal del país. Ya en la cárcel fue acusado también de sabotajes y conspiración.

En 1964 fue declarado culpable, eludió la pena de muerte pero le condenaron a cadena perpetua, en Robben Island, en Ciudad del Cabo, donde pasó sus primeros 18 años de cautiverio de un total de 27.

Símbolo de la lucha contra el apartheid

Siendo preso político, Mandela se convirtió en un referente a escala mundial de la lucha contra la injusticia en Sudáfrica. Una Sudafrica que con el transcurso de los años conoció un aumento de intensidad de la lucha armada de liberación así como de la represión.

En 1976 se llevó a cabo la masacre de Soweto donde medio millar de manifestantes que protestaban contra la decisión del gobierno de obligar a los negros a estudiar en la lengua de los blancos fueron asesinados por la policía. Las repulsas internacionales al régimen del apartheid empezaron a extenderse. Ante esas presiones, en 1984 el gobierno hizo varios gestos y una oferta a Mandela. Otorgarle la libertad a cambio de que quedara confinado en una región y marginara la lucha armada. Mandela rechazó la oferta.

Rebelión de las masas

A finales de los 80 la lucha contra el apartheid estaba en su punto álgido y en ascenso. Años de lucha heroica estaban a punto de transformarse en una abierta revolución obrera y popular. El régimen del apartheid había entrado en una crisis interna grave.

En ese contexto se produjo un enfrentamiento militar clave.

La acción internacionalista de la revolución Cubana

En 1975 a petición del Movimiento Popular para la Liberación de Angola, Cuba envió tropas militares que impidieron los planes de Estados Unidos, mercenarios europeos, la Sudáfrica racista y el Zaire para suprimir la independencia angoleña y saquear el país. Derrotadas las facciones capitalistas y racistas se aseguró la soberanía quedándose un contingente armado cubano para preservarla.

Sin embargo, una década después se volvieron a reproducir ataques e incursiones del ejercito sudafricano. Nuevamente Cuba a petición del gobierno, envío un fuerte contingente militar internacionalista ( aviación de combate, tanques, artillería pesada..). En la batalla de Cuito Cuanavale, al sur del territorio angoleño , las fuerzas racistas sufrieron una terrible derrota que les forzó a retirarse.

Chester Crocker, subsecretario de Estado de los EEUU llegó a afirmar que “el avance cubano en el suroeste de Angola ha creado una dinámica militar impredecible”. En realidad, lo no esperado por ellos era que las fuerzas cubanas en cooperación con las de Angola y Namibia les obligarán a sentarse en una mesa negociadora y aceptar la independencia de Namibia.

Sin la derrota del ejército sudafricano en Cuito Cuanavale y la amenaza de insurrección del pueblo negro de Sudáfrica inspirada en esta derrota y propulsada en años de duro combate contra el apartheid, la historia hubiera corrido diferente. En palabras del propio Mandela “la batalla de Cuito Cuanavale fue el viraje en la lucha para librar al continente y a nuestro país del flagelo del apartheid”.

Crisis interna del Apartheid

Diversos sectores del régimen racista empezaban a echar sus cuentas y veían una necesidad llevar a cabo reformas aunque eso trajera consigo la pérdida de algunos privilegios.

“La economía sudafricana tenía como principales bases su producción de oro, platino y diamantes, pero el comercio internacional estaba casi paralizado para otro tipo de exportación. El crecimiento económico se había detenido en tanto el precio de la materia prima del país (como el oro) bajaba en los Mercados mundiales, causando una recesión económica a mediados de la década de 1980.

El apartheid prohibía asimismo que millones de sudafricanos negros pudieran realmente integrarse a la economía nacional más que como mano de obra barata, privando a las empresas sudafricanas de un gran mercado interno potencial. Inclusive la expansión de la industria se veía frenada por la escasez de mano de obra calificada, en tanto el acceso a la educación especializada sólo era permitido a los sudafricanos blancos. La urgencia de mantener un aparato militar-policial represivo consumía la mano de obra de los blancos, quienes en virtud del apartheid ocupaban todos los cargos en la administración pública y las fuerzas armadas.

Así la aerolínea de bandera sudafricana produjo la campaña mostrando aeropuertos y terminales vacíos con el eslogan: Sin reformas Sudáfrica no irá a ninguna parte.

La demografía de Sudáfrica también mostraba la insostenibilidad del apartheid a largo plazo, pues la mejora en las atenciones médicas, pese a la marginación y la discriminación, permitieron un crecimiento demográfico sostenido de la población negra, el cual resultaba superior al de los blancos. De hecho, hacia 1985 los blancos ya constituían menos del 15% de la población de Sudáfrica, mientras que en 1948 eran el 21% de los habitantes del país, siendo cada vez más difícil en la práctica (además de moralmente inaceptable) que una minoría tan exigua impusiera su dominio político y económico en base a criterios abiertamente racistas.”

EEUU y Gran Bretaña  empezaron a rebajar  su apoyo al regimen de apartheid  al que se habían mostrado incondicionales. Y a barajar opciones de reforma que sin variar las relaciones de poder podrían seguir asentando la hegemonía capitalista e impedir una insurreción.  Existían  ya sanciones económicas al regimen por parte de la ONU y desinversiones de algunos países. El rand, la moneda sudafricana llegó a su nivel más bajo conocido haciendo muy inestable la economía.

“En 1984 el presidente Pieter Willem Botha inició políticas destinadas a evitar que creciera el descontento entre la población negra, permitiendo que los “no blancos” se instalen en algunas “áreas de blancos”, aboliendo la prohibición de matrimonios interraciales, y tolerando las agrupaciones políticas multirraciales, pero negándose a otorgar mayores libertades a los negros. La política del apartheid creaba cada vez más controversias y oposición de la comunidad internacional, mientras que dentro de Sudáfrica diversos líderes blancos asumían seriamente que el apartheid no podría durar muchos años más.”  (Apartheid)

El proceso político de Sudáfrica

“La gente acabará matándome de amor porque todos quieren tocarme y abrazarme, por lo que debo protegerme de los que me siguen, de los que me admiran. Esto es para mí una fuente de gran pesar.”
Nelson Mandela

En 1989 llegó a la presidencia Frederik Willem de Klerk, también del Partido Nacional, sustento del apartheid y que recibiría años más tarde el premio nobel de la paz junto a Nelson Mandela.

Sería entonces cuando se iniciaría abiertamente el proceso de cambio en Sudáfrica en un contexto de crisis interna del régimen intensificada por la acción internacionalista de Cuba y una situación pre-insurrecional de las masas negras que durante años de duro combate y lucha habían erosionado seriamente los pilares de la opresión. Todos estos factores darían como resultado el proceso político que desmanteló el apartheid.

“La presencia de ustedes y el refuerzo enviado para la batalla de Cuito Cuanavale tienen una importancia verdaderamente histórica. ¡La aplastante derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale constituyó una victoria para toda África! ¡Esa contundente derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale dio la posibilidad a Angola de disfrutar de la paz y consolidar su propia soberanía! ¡La derrota del ejército racista permitió al pueblo combatiente de Namibia alcanzar finalmente su independencia! ¡La decisiva derrota de las fuerzas agresoras del apartheid destruyó el mito de la invencibilidad del opresor blanco! ¡La derrota del ejército del apartheid sirvió de inspiración al pueblo combatiente de Sudáfrica! ¡Sin la derrota infligida en Cuito Cuanavale nuestras organizaciones no habrían sido legalizadas! ¡La derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale hizo posible que hoy yo pueda estar aquí con ustedes! ¡Cuito Cuanavale marca un hito en la historia de la lucha por la liberación del África austral! ¡Cuito Cuanavale marca el viraje en la lucha para librar al continente y a nuestro país del azote del apartheid! La decisiva derrota infligida en Cuito Cuanavale alteró la correlación de fuerzas en la región y redujo considerablemente la capacidad del régimen de Pretoria de desestabilizar a sus vecinos. Este hecho, conjuntamente con la lucha de nuestro pueblo dentro del país, fue crucial para hacer entender a Pretoria que tenía que sentarse a la mesa de negociaciones”.

De esta manera explicaba Nelson Mandela el inicio del proceso político y las negociaciones que llevarían al desmantelamiento del apartheid.

Si bien es cierto que el punto de inflexión creado por la ofensiva armada cubana fue fundamental junto a la histórica lucha y empuje de las fuerzas en torno a ANC, no es menos cierto que la crisis del apartheid interna y estructural hacía inviable su sostenimiento a medio plazo ya que no generaba una acumulación de capital adecuada para la minoría blanca.

Liberación de Mandela

En 1989 con la llegada a la presidencia de Frederik Willem de Klerk, con el régimen del apartheid en extrema debilidad fruto de múltiples factores, con una situación pre-insurreccional de las masas, la apuesta del régimen consistió en auto-liquidar el sistema represivo y segregacionista paulatinamente para evitar males mayores. Por una parte para impedir que una revolución socialista pudiera cuajar y por otra para mantener el sistema capitalista y las relaciones de poder existentes.

Tras diferentes acuerdos se inició un proceso democratizador derogando paulatinamente las leyes segregacionistas del apartheid. Entre las primeras medidas se legalizó a la ANC y se llevó a cabo excarcelaciónes de presos políticos.

Nelson Mandela saldría de la cárcel el 11 de febrero de 1990 tras casi 28 años de cautiverio en condiciones muy duras y extremas. La jornada de la liberación de Mandela fue conflictiva. La represión causó varias víctimas mortales en las manifestaciones populares que se realizaron.

Tras salir de la cárcel, Mandela afirmó que “aún existen razones para la lucha armada en Sudáfrica” e hizo un llamamiento “a poner fin al monopolio del poder blanco”. “Aún existen las razones para la lucha armada. No hay otra opción a seguir. Tengo la esperanza en la creación de un clima que haga posible la negociación que haga innecesaria la lucha armada, esa atmósfera sólo podrá lograrse cuando el Gobierno levante totalmente el estado de excepción y ponga en libertad a todos los presos políticos”.

Fin del apartheid

Con la derogación de todas las leyes segregacionistas del apartheid, la excarcelación de presos y la promulgación de una nueva constitución con derecho a voto universal el proceso culminaría en las elecciones de 1994 que otorgaron la presidencia a Nelson Mandela.

Reconciliación nacional

“Sin perdón no hay futuro, pero sin confesión no puede haber perdón”
Desmond Tutu

La Comisión para la Verdad y la Reconciliación en Sudáfrica realizó en 1995 una investigación recogiendo testimonios de víctimas y torturadores. En 1998 reconoció a 22.000 personas la condición de víctimas y les asignó una indemnización individual de 5.000 dólares. Los autores de torturas y muertes consiguieron inmunidad a cambio de pedir perdón siguiendo la filosofía Ubuntu. Para muchos esto fue un avance en el camino hacia la paz y para otros un marco de impunidad. Lo cierto es que el régimen del apartheid no pagó por sus crímenes. Algo muy similar a lo ocurrido en el franquismo español con la diferencia de que el régimen del apartheid reconoció a muchas de sus víctimas.

¿Por qué el imperialismo ha despedido a Mandela con honores?

“La libertad es inútil si la gente no puede llenar de comida sus estómagos, si no puede tener refugio, si el analfabetismo y las enfermedades siguen persiguiéndoles.”
Nelson Mandela.

Mandela fue un auténtico “terrorista” para el imperialismo. El régimen de sudáfrica fue sostenido y permitido de la misma forma que lo fue el franquismo, debido a ser un “bastión anti-comunista” en África.

Sin embargo, para el imperialismo y la socialdemocracia internacional el hecho de que se produjera una transición calmada donde los responsables del apartheid no fueran juzgados, donde se impidiera el estallido de una revolución socialista que cambiara las relaciones profundas del poder o se mantuvieran los privilegios económicos de la minoría blanca es motivo suficiente para intentar insertar a Mandela en el libro de su “historia”.

El racismo y la segregación en realidad solo eran un medio. La superficie del problema de fondo. Ese problema no era otro más que la explotación capitalista de una minoría sobre el conjunto del pueblo. No simplemente un problema racial ni electoral.

Por todo ello, revolucionarios como Hugo Chávez o el Che Guevara no fueron bien despedidos por el capital. Ni Fidel Castro tampoco lo fue. Ya que tocaron las raíces de esa enfermedad para disgusto de la oligarquía mundial. Alterando el reparto de la riqueza, nacionalizando y mejorando las condiciones de vida de la población.

Con el fin del régimen del apartheid desaparecieron muchos de los síntomas de la enfermedad y fue una victoria del pueblo. Cayó un sistema opresivo pero sin embargo la enfermedad y la raíz del problema no se atajaron. Nuevos síntomas volverían a reproducirse rápidamente con el paso del tiempo como el ascenso de una pequeña minoría de la población negra, que se alió con la oligarquía blanca en la defensa de sus intereses mientras la desigualdad social se enquistaba.

 “La ANC  es una típica organización terrorista. El que crea que algún día gobernará Sudáfrica vive en un mundo de fantasía”. Margaret Thatcher

Nelson Mandela, el mismo día de la celebración de su 90 cumpleaños denunció el “creciente abismo entre ricos y pobres” en Sudáfrica. “Nuestro pueblo es víctima de la pobreza. Si usted es pobre, es posible que no viva mucho tiempo”. Y es que la esperanza de vida del pueblo sudafricano desde el final del apartheid hasta la actualidad se ha visto reducida en una década.

Más del 26% padece hambre, más de la mitad de la población (52%) vive bajo el nivel de pobreza. Grandes capas de la población no tienen un acceso normalizado a agua corriente, electricidad, educación o sanidad.

¿Cómo es posible que después del final del apartheid y de tantos años de gobierno de la ANC las condiciones de vida de las masas negras no hayan mejorado?

Habría que retrotraerse a 1955 y a la Carta de la libertad de la ANC hecha pública por Mandela donde se defendía la creación de un Estado multiracial, igualitario y democrático donde se repartiera la riqueza.

El proceso de fin del apartheid y la reconciliación nacional fueron calmados. A cambio, las reivindicaciones de la Carta de la libertad no se cumplieron. Las nacionalizaciones e indemnizaciónes que estaban planteadas en la Carta nunca se abordaron en las negociaciones. Dos siglos de colonialismo y seis décadas de apartheid pasaron como si nada hubiera ocurrido. El capital acumulado por la minoría blanca no se tocó, la distribución de la tierra se vio inalterada, el sistema bancario, financiero y las telecomunicaciones siguieron en manos de la minoría blanca. No se alteró el reparto de la riqueza, no alterándose por tanto las condiciones de vida de la mayoría de la población negra. Los medios de producción seguían teniendo los mismos dueños.

Mientras la desigualdad, el desempleo y la miseria se enquistaban y aumentaban, surgía una nueva minoría negra que ha usado el poder y la corrupción para enriquecerse en colaboración y aliándose con la burguesía blanca. Ese fue el pago que la minoría blanca tuvo que hacer. Sudáfrica a día de hoy es el país más desigual del mundo. El monopolio blanco que existía en el apartheid goza de buena salud con el apoyo de una minoritaria “clase media” negra. Partes de la misma que impulsaron una transición dejando la justicia como proyecto inacabado.

Mucha gente se sorprende de la supuesta hipocresía de los poderes occidentales al honrar a Mandela debido a los numerosos logros revolucionarios democráticos y una vida dedicada a la lucha. Sin embargo, esa hipocresía es parcial ya que el régimen de explotación se mantiene y el proyecto de liberación sigue inacabado para disfrute de la oligarquía mundial.

Creíamos que estábamos teniendo una pesadilla cuando vimos las imágenes de Marikana. ¿Ésos éramos nosotros? ¡No! Debía ser un flashback de los días horribles de las injusticias y la opresión. Pero no, sí que éramos nosotros, en 2012, en nuestra democracia”. Desmond Tutu

Uno de los máximos líderes de la ANC y del proceso negociador, Cyril Ramaphosa, hoy en día es un empresario multimillonario. Forma parte del consejo de administración de Lonmin, la empresa británica dueña de la mina de Marikana.

La masacre en la mina de platino de Marikana, en la que murieron prácticamente fusilados por la policía al menos 34 mineros , de un total de 40 asesinados, en las protestas donde los trabajadores pedían mejoras en sus condiciones laborales y un aumento de sueldo es más que un recordatorio del apartheid. Solo que esta vez también había policías negros entre los asesinos. Hoy,  el multimillonario Cyril Ramaphosa es el presidente de Sudáfrica.

Desde hace mucho tiempo hay protestas en Sudáfrica y el papel de la ANC es suprimirlas e intentar calmar a la clase trabajadora. Si no es posible de una forma, con violencia.

Parece que esa violencia política contra los pobres se ha convertido en aceptable para gran parte de de esa minoritaria clase media negra en Sudáfrica junto a la blanca. El silencio mediático es prueba de ello.

El valle de las sombras

En sudáfrica quedó una revolución pendiente y por ello el capitalismo internacional respiró tranquilo.

“No hay camino fácil para la libertad en ningún lugar y muchos de nosotros tendremos que pasar por el valle de las sombras una y otra vez antes de llegar a la cima de la montaña de nuestros sueños. ” Nelson Mandela.

Fuente: https://borrokagaraia.wordpress.com/2018/07/18/a-100-anos-del-nacimiento...

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación