“Matar comunistas es lícito”, decía uno de los asesinos de Jaime Garzón

15/08/2018

A José Miguel Narváez lo han condenado este martes 14 de agosto,  a 30 años de cárcel por el asesinato de Jaime Garzón, extraordinario y gran humorista político y radical contradictor de Álvaro Uribe; crimen  sucedido en Bogotá el 13 de agosto de 1999 y que estremeció al país que le seguía emocionado en sus programas de televisión o en las charlas que realizaba en las universidades. Quien no haya tenido referencias de  Jaime Garzón debería buscar sus historias en Google y conocer los muchos personajes que interpretaba con los que desnudaba la realidad de Colombia y fustigaba a los sectores de la extrema derecha, especialmente a Uribe Vélez, de quien dijo en varias ocasiones que significaba un gran peligro para el país. Su asesinato hizo llorar a toda Colombia y la dejó sumida  en la rabia, el dolor y la indignación. El día del asesinato un conocido comentarista deportivo de la TV terminó su programa con una frase lapidaria: “país de mierda”.

Narváez fue condenado en calidad de “determinador” del asesinato de Jaime Garzón. Los autores materiales fueron sicarios del narcotraficante  y jefe paramilitar Carlos Castaño, quienes actuaron con la protección de gente de las Fuerzas militares y de la policía. El Juzgado Séptimo Especializado de Bogotá que dictó la sentencia  considera que el asesinato fue un “crimen de Estado”, aunque no lo calificó como “crimen de lesa humanidad”, calificación que ya había sido dada por la Fiscalía para impedir su prescripción.

José Miguel Narváez fue asesor de las Fuerzas Militares, era muy cercano a la cúpula militar, llegando a ser docente en temas de estrategia militar en la Escuela Superior de Guerra, institución de educación superior militar que capacita a los Oficiales Superiores de las Fuerzas Militares, a los futuros Generales y Almirantes del Ejército. En calidad de asesor y experto en asuntos militares recibió multimillonarios contratos del Ministerio de defensa cuando al frente de este ministerio estaba Martha Lucia Ramírez, actual Vice presidenta del país.  Por solicitud expresa de Álvaro Uribe fue nombrado sub director del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), la central de la inteligencia colombiana que dependía directamente de La Presidencia de la Republica. El DAS fue copado totalmente por el narco paramilitarismo durante los gobiernos de Uribe. Tres de sus directores y muchos altos funcionarios están presos por diferentes crímenes y delitos políticos. Narváez fue detenido en el año 2009 por las famosas “chuzadas”, las interceptaciones ilegales que se montaron desde el DAS y la presidencia para hacer seguimientos ilegales a críticos y opositores. Seguimientos que se extendieron a Europa para espiar a los refugiados políticos y a los movimientos de solidaridad con Colombia, especialmente en Bélgica y España. Además de las “escuchas”,  desde el DAS se fabricaron montajes para armarles procesos judiciales o para desacreditar a los opositores  ante la opinión pública o se coordinaban sus asesinatos. Narváez fue condenado a 8 años de cárcel aunque posteriormente la sentencia fue revocada por vencimiento de términos. Estando preso fue vinculado al asesinato de Jaime Garzón, razón por la cual seguía en prisión.  Además de asesor de las Fuerzas militares y del Ministerio de defensa también era asesor de los grupos paramilitares a los que dictaba conferencias, una de las cuales titulaba “Por qué es lícito matar comunistas en Colombia” (todo está en Google)

José Miguel Narváez también está vinculado a otros procesos criminales entre ellos el asesinato del senador y dirigente del PCC Manuel Cepeda y por el secuestro, torturas y violaciones a que fue sometida la periodista Claudia Julieta Duque cuando ella adelantaba investigaciones por el asesinato de Garzón. Fue ella quien encontró los hilos que condujeron a Narváez.

Los familiares de Jaime Garzón y las organizaciones de derechos humanos han expresado su congratulación por la sentencia contra Narváez, aunque deploran que no se haya calificado el asesinato como “crimen de lesa humanidad”. Esto determina  que en 2019, al cumplirse 20 años del asesinato, este prescribiría judicialmente, lo que cerraría cualquier investigación, evitando que se juzgue a los determinadores intelectuales, a los que le daban las ordenes a Narváez para que coordinara con los paramilitares una gran parte de los crímenes de la guerra sucia y del terrorismo de Estado.  No hay que ser muy inteligentes para saber quiénes son. Pero la justicia debe actuar y llevarlos algún día a la cárcel.

Por poderosos que sean.

 

Artículo publicado originalmente en Suenan Timbres.

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación