De la forma más ruin y cobarde, así asesinaron al camarada Javier Ardines

De la forma más ruin y cobarde, con premeditación, aprovechando las sombras de la oscuridad, le tendieron una trampa, lo cazaron a sangre fría como si de un animal se tratara, así asesinaron al camarada Javier Ardines.

Fue un crimen de otros tiempos, de unos tiempos no tan lejanos en los que hacer política era jugarse la vida. Y Javier hacía política en mayúsculas, de esa que ya no se lleva, de esa que casi hemos olvidado: política de dar ejemplo, política de servicio, política de velar y defender los intereses generales por encima de l@s de unos poc@s, política de enriquecer y no de enriquecerse, política del pueblo y para el pueblo.

Javier era concejal en Llanes, una de las zonas más ricas de Asturias en la que durante años el flujo incesante del dinero generado por el turismo ha ido atrayendo a todo tipo de buitres y especuladores, los cuales, al calor del caciquismo que impera en la zona, han ido tejiendo una madeja de redes clientelares casi imposible de deshacer.

Pero Javier encontró el hilo, empezó a tirar y la madeja de much@s comenzó a peligrar. Peligraba el dinero fácil, peligraban los chanchullos, los negocietes, las colocaciones, etcétera.

Y quien ponía en riesgo todo esto era un tipo que predicaba con el ejemplo, un hombre que no se dejaba corromper, que hacía política por vocación de servicio y no por codicia, que había renunciado a todas y cada una de las retribuciones económicas propias de su cargo de concejal. En definitiva, uno de es@s peligros@s comunistas que todavía creen en utopías y trabajan a diario por una sociedad más justa y plural donde el bien común prevalezca por encima de cualquier otro interés.

A Javier lo han asesinado vilmente y buena parte de la clase política asturiana ni siquiera se ha dignado a abrir la boca para poner en valor la figura de un hombre que dignificó la política con su manera de entenderla y llevarla a cabo. Y no lo han hecho porque Javier no era uno de los suyos, no era como ellos.

Esperemos que se rompa la ley del silencio y la justicia venza al miedo para que l@s culpables paguen por lo que han hecho. Esperemos...

Todo el cariño y la solidaridad para su familia en estos momentos tan difíciles.

¡¡¡Que la tierra te sea leve camarada!!!

 

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación