El Partido Comunista de España denuncia la actuación criminal del gobierno de Arabia Saudí

23/10/2018

El espeluznante asesinato de Jamal Khashoggi, perpetrado por miembros de los servicios secretos saudíes en su consulado en Estambul, cuyos tenebrosos pormenores siguen estremeciendo a la opinión pública internacional, porque llegaron a despedazar a Khashoggi, cuando, al parecer, todavía estaba vivo, ha puesto ante los ojos del mundo que el gobierno de Riad es capaz de ordenar los más sanguinarios y fríos asesinatos, y que sigue recurriendo a la tortura, incluso en sedes diplomáticas. El escuadrón de la muerte enviado, según todos los indicios, por el principe heredero, Mohammed bin Salman, contaba entre sus integrantes con un experto forense, clara señal del carácter asesino de su misión. Jamal Khashoggi, a quien algunos medios informativos han presentado como un liberal, incluso como un hombre progresista, tuvo turbios lazos con al Qaeda y amistad con Osama Bin Laden, y cooperó como propagandista con el periódico Arab News de la guerrilla integrista y fanática que combatió a los gobiernos de izquierda en Afganistán. También colaboró con los servicios secretos de Arabia Saudí y con la CIA norteamericana, y fue un periodista de confianza de la monarquía saudí hasta que en 2017 fue víctima de la purga política del príncipe Mohamed bin Salman contra numerosos miembros de la élite saudí para asegurar su posterior acceso al trono. Considerado políticamente muy cercano a los Hermanos Musulmanes, no era precisamente un activista de izquierda, pero nada justifica su atroz asesinato.

Esa macabra operación se ha perpetrado en una sede diplomática, y ante la evidencia de la desaparición de Khashoggi los portavoces del régimen saudí han ido cambiando su versión sobre los hechos. No tuvieron reparos en mentir públicamente, primero, afirmando que el periodista asesinado había abandonado el consulado de Estambul. Mintiendo de nuevo, con un escalofriante desprecio de cualquier norma de conducta civilizada y burlándose de la opinión pública internacional, apelan ahora a una supuesta e increíble pelea en el interior del consulado árabe de Estambul, y a una no menos increíble y falsa actuación autónoma de los asesinos. Nada de todo ello explica el rápido viaje del comando asesino de los servicios secretos saudíes que, en una fugaz visita a la sede diplomática, culminó la operación encomendada, con toda evidencia, por los máximos responsables del gobierno de Riad. La tardía actuación de la Fiscalía general Saudí, más de dos semanas después de la desaparición de Khashoggi, la extraña muerte de uno de los integrantes del escuadrón asesino en Riad, la supuesta detención de dieciocho personas en Arabia, y el cese de Ahmed Al Asiri, uno de los responsables de los servicios secretos, son apenas el manto con que la feroz dictadura de los Saud intenta cubrir la responsabilidad de Mohamed bin Salman y del propio monarca Salman bin Abdulaziz, contando con la complicidad de Estados Unidos.

Con un aterrador desprecio por el Derecho Internacional, violando todas las normas de comportamiento civilizado, y haciendo caso omiso del cumplimiento de las convenciones internacionales a que le obliga su pertenencia como Estado a la Organización de las Naciones Unidas, Arabia Saudí se presenta ante el mundo como una brutal dictadura capaz de recurrir a los más feroces asesinatos.

El Partido Comunista de España denuncia la actitud criminal del gobierno Saudí, y propondrá a Izquierda Unida y al grupo parlamentario Unidos Podemos la presentación de una iniciativa en el Congreso de los Diputados para que el parlamento español adopte una Declaración institucional de rechazo, donde se denuncie el asesinato y la actividad criminal del gobierno de Arabia, que no sólo reprime con ferocidad a su propia población, con frecuentes ejecuciones públicas, no sólo es responsable del asesinato de Khashoggi, sino que bombardea a la población civil en Yemen, causando matanzas de las que no ha dado hasta el momento ninguna explicación convincente; la guerra yemení, en cuyo desarrollo tienen una evidente responsabilidad Mohammed bin Salman y el gobierno de Riad, ha causado ya miles de muertos y una hambruna que amenaza a millones de yemeníes. Arabia Saudí, además, financia y apoya militarmente a grupos terroristas en Siria, y recurre al terrorismo de Estado para conseguir sus fines.

El Partido Comunista de España considera que el Congreso de los Diputados debe instar al gobierno español a prohibir de inmediato la venta de armas a Arabia Saudí, armas que Riad utiliza para amenazar y bombardear países vecinos. Al mismo tiempo, el gobierno debe llamar a consultas al embajador español en Riad, sin perjuicio de ulteriores decisiones de más envergadura. España y la Unión Europea no pueden permanecer impasibles ante la criminal actuación de un Estado delincuente como como el Saudí.

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación