Cuba: Nueva Constitución y democracia participativa

Editorial Cubainformacion en papel nº 41

Cubainformación,. En Cuba, los procesos de discusión pública se desarrollan, paradójicamente, en el peor de los escenarios para el desarrollo de la democracia: el cerco político y el bloqueo a su economía por parte de una superpotencia que trata por todos los medios de doblegar su soberanía y su modelar su destino. Es el desafío de “hacer un parlamento dentro de una trinchera”, como dijera el poeta cubano Cintio Vitier.
En esta trinchera, sin embargo, se ejerce la participación democrática de manera extensa y profunda. Son las más de 130 mil asambleas en centros de trabajo y estudio, barrios y comunidades, entre agosto y noviembre de 2018, para discutir y enmendar el Proyecto de nueva Constitución de la República. Fue el debate sobre el programa integral de cambios económicos (los llamados “Lineamientos de la política económica y social”) entre 2010 y 2011; o la discusión del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social, realizada en 2016. Es la democracia con mayúsculas y sin retóricas.

Texto publicado en el nº 41 de Cubainformación Invierno 2018

Mientras, recordemos cómo en las democracias estándar, una ciudadanía seducida por el marketing electoral entrega su voto a partidos que, después, aplicarán con todo rigor leyes y programas que aquella ni discutió ni conoció y que, con gran probabilidad, habría rechazado, por afectar negativamente a sus condiciones de vida.

La nueva Constitución cubana que, tras el debate popular, será sometida a referéndum en febrero próximo, coincide con un trascendental momento histórico: el relevo político, con Miguel Díaz-Canel como nuevo presidente electo del Consejo de Estado y de Ministros, primero no perteneciente a la llamada “generación histórica”.

Una Constitución que pretende adaptar el marco legal superior a los cambios en marcha –también decididos previamente por consenso popular tras una discusión masiva en las bases– en el modelo económico; e introducir derechos u garantías que la Constitución aprobada en 1976, fruto de otro momento de la Historia de Cuba y del mundo, no contemplaba.

Y una estimulante novedad: por primera vez en estos procesos de debate, en los que se toman decisiones de calado sobre el futuro del país y sobre las propias condiciones de vida de la población, se ha convocado también a la emigración cubana. Como la población de la Isla, cubanas y cubanos que viven en el exterior han realizado reuniones y enviado sus propuestas, en forma de modificación, adición, eliminación o duda sobre artículos o párrafos del texto.

¿Debe desaparecer el término “avance hacia la sociedad comunista”? ¿Habrá matrimonio entre personas del mismo sexo? ¿Cómo debe reflejarse el objetivo colectivo de no admitir la “acumulación o concentración de la riqueza”? Los debates de la población sobre estos y otros temas son intensos y plurales. Porque en la sociedad cubana hay opiniones muy diversas. Nada más lejos del mensaje mediático sobre un país de pensamiento monocorde y gris. Al contrario, con esta nueva experiencia de discusión popular, Cuba está dando un ejemplo al mundo: de que la democracia puede ser participativa y protagónica.

Esta es la viñeta del dibujante Tasio de Cubainformación en papel nº41

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación