Cuba en el contexto de las maniobras republicanas para tratar de cambiar el panorama electoral

Equipo de redacción de ZonaFranK.

Cuando solo faltan 4 días para las elecciones de medio término en Estados Unidos y el partido republicano arrastra uno de los índices más bajos de respaldo popular por los escándalos en los que se ha visto involucrada la Administración Trump, los estrategas del partido ultraderechista acuden nuevamente a una de las tácticas más empleadas año tras año que es el discurso agresivo contra Cuba, intentando atraer la atención de determinados segmentos de votantes imprescindibles en el mapa político norteamericano.

Aun cuando Cuba no representa una amenaza para Estados Unidos, ni está contemplada en las prioridades de la Administración norteamericana, el tema se ha convertido en una especie de comodín que los grupos de extrema derecha, liderados por figuras de origen cubano, utilizan para intentar movilizar la opinión pública en La Florida y otros estados con fines netamente electorales.

Es por eso que no sorprende que en vísperas de las elecciones legislativas, John Bolton, asesor presidencial para temas de seguridad nacional, haya desembarcado este 1ro de noviembre en Miami prometiendo nuevas sanciones contra Cuba, Venezuela y Nicaragua, cuyos gobiernos definió como la “troika de la tiranía” en un discurso cargado de retórica dirigido a varios distritos que participarán este 6 de noviembre en el balotaje por ocupar un escaño congresional.

Las declaraciones de Bolton, connotado personaje conocido en el Establishment norteamericano por su activa participación en acciones encubiertas y desestabilización contra países progresistas del área, se dieron a conocer horas después de la contundente victoria de Cuba en Naciones Unidas cuando 189 países del mundo volvieron a respaldar a la isla en su demanda de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero que mantiene vigente el gobierno de Estados Unidos. Frente a este reclamo internacional, la respuesta prepotente y sesgada del imperialismo ha sido el anuncio de medidas que podría aprobar la Casa Blanca en los próximos días para recrudecer la guerra económica contra el gobierno y pueblo cubano, política unilateral y extraterritorial que tiene casi 60 años de existir y también de fracasar.

El discurso de John Bolton demostró que nuevamente el tema Cuba forma parte de la manipulación del discurso en Estados Unidos y es empleado por las cúpulas del partido republicano para cohesionar voces ultraderechistas demostrando el espacio que ha concedido Donald Trump a determinadas figuras de origen cubano, quienes dicen llamarse defensores de la democracia, los Derechos Humanos y el bienestar del pueblo de la isla, pero no pasan de ser un grupo que ha fracasado en cada uno de sus intentos por promover la tan añorada transición en Cuba.

Digo que llama la atención porque hay muchos puntos para analizar detrás del anuncio que Estados Unidos intenta vender como un resultado del supuesto clamor del pueblo cubano y la comunidad internacional. La realidad es que el discurso de Bolton tiene muchos matices y el primero es el hecho de coronar una escalada de acciones que ha desatado Estados Unidos en los últimos dos meses contra la isla en varios mecanismos multilaterales, particularmente en Naciones Unidas, integrando así una de las piezas que está moviendo Trump en varios frentes de manera desesperada para atraer la atención del partido republicano.

En un breve recuento podríamos mencionar el recrudecimiento del discurso de los representantes norteamericanos tanto en la ONU como en la OEA aun cuando Cuba no forma parte de este último organismo. El intento en octubre de promover un show en la sala de ECOSOC para aprobar la campaña “YaleForWhat” en respaldo de los supuestos presos políticos cubanos que Estados Unidos quiere vender al mundo como víctimas del sistema y en realidad son presos comunes procesados bajo leyes legítimas del ordenamiento jurídico en la isla.

El intento de acusar a Cuba de organizar las caravanas de migrantes que han iniciado camino hacia la frontera estadounidense persiguiendo la pesadilla “sueño americano”. La presentación de 8 enmiendas a la resolución de Cuba contra el bloqueo para dilatar la votación, en franco irrespeto a la comunidad internacional y finalmente el anuncio de estas medidas que realiza Bolton desde Miami, bajo la tutela de Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart y Carlos Curbelo, para intentar opacar ante los medios internacionales la noticia de la contundente victoria de la isla frente al rotundo fracaso de Estados Unidos con su maniobra, motivando de paso a la vieja cúpula republicana y anticubana radicada en Miami, influyente a la hora de definir distritos y respaldar candidatos.

Leyendo las declaraciones de Bolton, me pasan por la mente varias ideas y es que desde el Mayflower sectores norteamericanos se consideran en realidad ungidos por la providencia para “guiar” a los países que ellos consideran como irrespetuosos de los Derechos Humanos y la democracia representativa. Desde entonces el gobierno norteamericano se ha auto asignado facultades extraterritoriales en todas sus acciones, práctica que conduce a la Casa Blanca en el 2018 a tratar de legitimar ideas tan absurdas como la facultad de cortes federales norteamericanas para procesar casos que implican propiedades en Cuba cuyo uso y disfrute alcanza a más de 11 millones de cubanos.

En términos jurídicos este sería uno de los tantos disparates lanzados al aire en el discurso de Donald Trump y sus asesores, como mismo lo fueron las declaraciones recientes en las que el magnate señaló que Estados Unidos es el único país en el mundo que regula la ciudadanía por nacimiento. Era el 2004 y pensamos que todo estaba visto con George W. Bush, sin embargo irrumpe noviembre del 2016 con Donald Trump conduciendo una potencia en decadencia.

Ante los débiles argumentos de Estados Unidos para sostener su política exterior hacia Cuba, nos hacemos eco de las palabras del canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, durante su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas el pasado 1ro de noviembre, “el gobierno norteamericano no tiene moral para criticar a Cuba ni a ningún país en materia de Derechos Humanos por ser responsable de crímenes de lesa humanidad, de la explosión de la bomba nuclear en Hiroshima y Nagasaki, de desarrollar armas de exterminio en masa, armas nucleares y armas convencionales de gran letalidad, es responsable de la militarización del ciberespacio, de golpes de estado sangrientos y dictaduras militares que han causado una oleada de víctimas y refugiados con el consiguiente sufrimiento humano, responsable de ejecuciones extra judiciales, secuestros, torturas y manejo de cárceles ilegales en diferentes partes del mundo”, por solo citar algunos ejemplos.

¿Qué ha ganado Estados Unidos con este accionar? A corto plazo indiscutiblemente ha logrado manipular la opinión pública, reajustar campañas mediáticas y activar a las bases del partido republicano con la tradicional retórica imperial. A mediano y largo plazo, solo ha logrado que la imagen del gobierno norteamericano quede más deteriorada,  evidenciando su real carácter interventor, injerencista, imperial y violador de la mayoría de las normativas internacionales.

Frente a estas declaraciones de John Bolton desde Miami, reiteramos las palabras del canciller cubano “Cuba es una nación absolutamente libre, independientes en sus decisiones y esas conquistas alcanzadas las defenderemos al precio que sea necesario… en Cuba no hay, ni habrá espacio para la intromisión de una potencia extranjera”.

Fuente: https://zonafrank.wordpress.com/2018/11/02/cuba-en-el-contexto-de-las-ma...

 

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación