EE.UU. y Cuba más cerca pese a Trump y al bloqueo

En un escenario de creciente hostilidad del gobierno de Estados Unidos contra Cuba, no pocos ejemplos demuestran que ambos países pueden convivir de manera civilizada y con respeto a sus diferencias.

Si bien el 1 de noviembre la representante permanente estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, y el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, protagonizaron una escalada en la retórica y las amenazas anticubanas, recientes hechos sugieren que esa postura de la administración del presidente Donald Trump no resulta predominante en la sociedad norteamericana.

Ese mismo día, 189 de los 193 estados miembros de las Naciones Unidas respaldaron en la Asamblea General una nueva resolución sobre la necesidad de que Washington ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a la isla, texto similar al aprobado de forma categórica en ese foro año tras año desde 1992.

Tal vez esto no sea suficiente -como aseguró Haley en la Asamblea- para disuadir a la Casa Blanca, pero tal vez si la inviten a la reflexión las voces y acciones que desde la propia nación norteña abogan por la continuidad del proceso de acercamiento iniciado con Barack Obama, el cual Trump pretende revertir.

A finales de septiembre recorrió el mundo la noticia de que había nacido la primera empresa de biotecnología cubana-estadounidense, Innovative Immunotherapy Alliance SA, con sede en la Zona Especial de Desarrollo Mariel.

Unir fuerzas contra el flagelo llamado cáncer, en este caso entre el Centro de Inmunología Molecular de Cuba y el Roswell Park Comprehensive Cancer Center, no debería molestar a nadie, como tampoco parece tener lógica obstaculizar el turismo entre pueblos vecinos.

Sin embargo, uno de los componentes del bloqueo consiste en impedir a los norteamericanos viajar libremente a la isla, un castigo que la administración actual busca recrudecer con sanciones como las anunciadas el 1 de noviembre por Bolton.

Apenas nueve días después del discurso de Bolton en Miami, la aerolínea JetBlue aterrizaba procedente de Boston en el Aeropuerto Internacional José Martí (AIJM) para dejar inaugurada la ruta entre esa ciudad del estado de Massachusetts y La Habana.

Aunque a bordo de las compañías aéreas estadounidenses no pueden venir turistas -según establece el bloqueo-, sí viajan muchas personas interesadas en aproximarse a la realidad cubana y sobre todo en acercar a ambos pueblos con una relación normal.

“La Habana es un lugar especial para la gente de Boston, por eso estamos muy contentos. Cada persona que venga pone una piedra en el puente entre ambos pueblos”, declaró a Prensa Latina pocos minutos después de tocar suelo habanero el presidente de la Alianza de Viajes Educacionales (ETA), Michael Eizenberg.

Según precisó, la alianza ha estado por dos décadas facilitando que norteamericanos de diversos sectores vengan a interactuar con la gente de la isla, ya sea mediante el diálogo en áreas como la educación, o a través del deporte y el baile.

También directivos de JetBlue celebraron la nueva ruta, devenida en el único servicio sin escalas entre la región de Nueva Inglaterra, que incluye a los estados de Maine, Nuevo Hampshire, Vermont, Massachusetts, Rhode Island y Connecticut, y la nación caribeña.

“Hoy es un día inolvidable (…) y no podemos estar más entusiasmados por conectar a la gente de Boston con la rica historia y la vibrante cultura de Cuba”, afirmó el gerente general de la empresa aérea en el país caribeño, Raúl Alcazar.

En la ceremonia de bienvenida en el AIJM, Alcazar recordó que hace dos años JetBlue se convirtió en la primera aerolínea en operar servicio comercial entre Estados Unidos y Cuba.

Durante estos dos últimos años nuestra relación con la comunidad cubana ha continuado floreciendo, y nuestro compromiso con esta nación se ha fortalecido, aseveró.

Por su parte, la directora de Aeropuertos Internacionales de JetBlue, Giselle Cortés, agradeció a las entidades de la aeronáutica civil y del transporte de la mayor de las Antillas que hacen posible el vínculo. Para nosotros es motivo de orgullo celebrar el segundo año de servicio inaugurando un nuevo vuelo, subrayó.

Cortés manifestó a Prensa Latina que la aerolínea estadounidense en la actualidad vuela a 22 países de América, con escalas en 38 ciudades, entre ellas las cubanas Santa Clara, Camagüey y Holguín, además de la capital.

Respecto a la apertura de nuevos destinos en la isla, explicó que la aviación comercial es un sector en el cual es difícil hacer predicciones, aunque no descartó ese escenario.

A nombre de la parte cubana, el director de la Terminal 3 del AIJM, Omar Goslin, dio la bienvenida a los directivos de JetBlue y a los 125 pasajeros que llegaron a bordo de la aeronave procedente del aeropuerto internacional Logan, en Boston.

El funcionario advirtió que el nuevo vuelo de la compañía a Cuba demuestra las potencialidades existentes para los nexos comerciales entre ambos países, relaciones seriamente afectadas por el bloqueo económico, comercial y financiero que Washington impone a la mayor de las Antillas desde hace casi seis décadas.

No solo en el sector aéreo es amplio el potencial, lo que explica otro anuncio importante, el hecho de que a partir de febrero de 2019, Silversea incorporará el destino Cuba a sus itinerarios de cruceros desde Estados Unidos, por primera vez en su historia.

Silversea se unirá así a algunas de las más famosas compañías del mundo en materia de cruceros, Royal Caribbean, Carnival y Norwegian, las cuales navegan regularmente entre ambos países desde 2017.

El sector agrícola

Del 8 al 10 de noviembre, el habanero Hotel Nacional acogió la Conferencia Agrícola Cuba-Estados Unidos, auspiciada por la Coalición Agrícola de Estados Unidos para Cuba, una iniciativa que surgió en 2015 bajo el principio de que la isla es un mercado lógico para las exportaciones alimentarias norteamericanas.

El congresista republicano por Arkansas Rick Crawford y agricultores de Indiana, Kansas y Minnesota, entre otros estados, abogaron por el fin de las restricciones que impiden el comercio bilateral y por mejorar las relaciones en beneficio mutuo.

Crawford comentó a periodistas en la primera jornada de la conferencia que el comercio agrícola pudiera ser un punto de partida para el avance en los vínculos bilaterales. También manifestó expectativas acerca de la posibilidad de convencer a Trump para crear un clima propicio para los lazos comerciales entre Estados Unidos y Cuba, apelando a su pragmatismo de ‘hombre orientado hacia los negocios’.

Ya conversé con el presidente el tema y espero seguir discutiéndolo, dijo el congresista de 52 años, quien promueve en la Cámara de Representantes un proyecto de ley de exportaciones a la isla.

A propósito de su iniciativa, mencionó a Prensa Latina su esperanza de que encuentre en el nuevo Congreso mayor apoyo y resaltó el respaldo en el Senado a acciones dirigidas a lograr mejores vínculos.

Crawford admitió el fracaso “del embargo” -al cual calificó de represivo-, en el intento de derrocar al gobierno cubano y resaltó encuestas que muestran la postura favorable de la mayoría de los estadounidenses de cara a mejores relaciones.

Por encima de posiciones políticas, agricultores norteños ven la cuestión como un asunto de beneficio mutuo, sobre la base de su necesidad de acceder a un mercado cercano y con alta demanda de alimentos, al que el bloqueo le obstaculiza la llegada.

Un ejemplo que divulgaron aquí responde al hecho de que el sector agrícola estadounidense enfrentaría en 2018 sus ganancias más bajas de los últimos 12 años, sin embargo, tiene apenas a 90 millas un mercado de 11 millones de personas, que valoraron en unos dos mil millones de dólares anuales, al cual las restricciones de la Casa Blanca le impiden acceder.

Fuente: Prensa Latina

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación