Opinión

Nuestra lucha contra los feminicidios en Latinoamérica

El 8 de abril se cumplió un mes del feminicidio de 41 niñas, a las que el Estado de Guatemala violó y quemó vivas. Y también, el 8 de abril apareció el cuerpo de Micaela García, una niña argentina miembro del Movimiento Evita que hace unos días había desaparecido. Micaela, de 21 años estudiaba la carrera de Educación Física, se desvivía por los parias, los negritos esos a los que el clasismo detesta. La violó y la asesinó un violador serial al que un juez dejó en libertad porque según él lo único que tenía era una “perversidad natural.”
 

Sangre en la calle y dinero sucio para matar el aburrimiento existencial

Entre la neurosis y la psicosis, el terrorismo y la corrupción se han convertido en los dos acontecimientos por excelencia de la posmodernidad contemporánea. Ambos sucesos rompen el discurrir cotidiano, emergiendo de tal falla una consecuencia ética maniqueísta, a un lado la normalidad de la gente que asume el sistema con resignación y en la cuneta de enfrente, los otros, los asesinos que se niegan a hacer suyos los valores de la superior civilización occidental.

La intervención de los EEUU en Siria, huele a Iraq, o a Libia, huele a gran mentira, huele a CIA.

El supuesto ataque con armas químicas del ejército sirio, recibe la respuesta de un cobarde bombardeo Yanqui. Lo hizo en la madrugada de este viernes, cuando su Marina lanzó 59 misiles de crucero Tomahawk, cada uno con una carga explosiva de 500 kilos, (cerca de 30 toneladas), sobre la base aérea de al-Shayrat, situada en las afueras de la ciudad de Homs. 59 misiles lanzados desde los destructores Ross y Porter, que tienen su base en Rota, en la provincia de Cádiz (ESPAÑA).

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