mujeres en la investigación

La computista que ayudó a llevar el Apolo 11 a la Luna

Justo hace un siglo, el 26 de agosto de 1918, nació en Virginia Occidental (EE UU) la matemática afroamericana Katherine Coleman G. Johnson. Hija de una maestra, que le inculcó el interés y el amor por las matemáticas y la ciencia, Johnson fue una de las primeras mujeres afroamericanas en laurearse en la Universidad Estatal de Virginia Occidental, muy poco después de que terminase la segregación racial en el sistema de estudios superiores de ese estado.

Desigualdades de género también en la investigación en salud pública

Las mujeres en la investigación continúan siendo una minoría y no hay evidencia de movimientos espontáneos hacia una menor segregación de género en Europa. Solo 8 de los 28 países de la Unión Europea poseen un 40% de mujeres investigadoras. Y no solo son menos, sino que además reciben un menor reconocimiento a su trabajo. En 1993, Margaret Rositer describía el llamado Efecto Matilda para expresar la existencia de prejuicios al reconocimiento de los logros de las mujeres científicas, cuyo trabajo a menudo se atribuye a sus colegas masculinos.

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