Galicia • 28/04/2020

La minera canadiense Edgewater pierde la batalla internacional por la mina de oro de Corcoesto

Según el comunicado emitido por la compañía el pasado 14 de abril, después de una audiencia en París en 2018, España ha ganado el proceso de arbitraje que la subsidiaria de propiedad total de la compañía, Corcoesto S.A., había comenzado en 2016 amparándose en el tratado bilaterial de inversiones España-Panamá bajo la reglamentación de la Comisión de Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (CNUDMI). 

La minera canadiense Edgewater pierde la batalla internacional por la mina de oro de Corcoesto

Así, el tribunal de arbitraje confirmó, dos contra uno, una de las objecciones presentadas por España desestimando finalmente la reclamación de la minera. Hay que recordar que en 2018, la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) ya avaló la decisión de la Xunta de paralizar el proyecto basándose en la carencia de solvencia técnica y financiera del mismo, y que, en marzo de 2019, fue el Tribunal Supremo quien respaldó esta decisión.

Para la Asociación Salvemos Cabana, aunque la decisión del tribunal de arbitrase sea susceptible de recurso, «entierra de manera casi definitiva y por mucho tiempo un proyecto que nunca debió plantearse ni mucho menos ser apoyado por el Gobierno gallego» y que «los intereses particulares del alcalde de Cabana, José Muíño Domínguez (PP), no han prevalecido en ningún caso frente al sentido común y la salud de las vecinas y vecinos del municipio, siendo este el mayor de sus fracasos».

OCHO AÑOS DE LUCHA CONTRA LA MINA DE ORO  

En 2012, Salvemos Cabana se opuso al desarrollo del proyecto minero llegando a recoger casi 24.000 firmas contra el mismo al considerar que era ambiental ambiental y socialmente insostenible y desde la Xunta no se habían tenido en cuenta la opinión de entidades y especialistas, que veían la actividad extractiva en la parroquia de Corcoesto -la más pequeña poblacionalmente de las diez que integran el ayuntamiento-, como algo no compatible con la protección del tejido productivo y los valores naturales a conservar.

En este sentido -indica la entidad en un comunicado, «preocupó desde el principio la posible afectación a las fuentes de empleo de la Costa da Morte, como son las actividades tradicionales como la agricultura, la ganadería, el marisqueo y la pesca, pero también a otras actividades como el turismo rural, que cada vez tienen más pujanza en la Comarca de Bergantiños». 

Por otra parte «estaba también la cercanía con el río Anllóns, su estuario y su área de influencia, considerado como uno de los mejores paisajes de Galicia, con la presencia de zonas protegidas a nivel europeo como la Zona Especial de Conservación (ZEC) Río Anllóns y la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) Costa da Morte» -señala-

Para la Asociación Salvemos Cabana, «el mayor riesgo del proyecto era la utilización del cianuro de sodio como reactivo en la recuperación del mineral, pues el plan de trabajo de la empresa preveía utilizar 546 toneladas anuales de este compuesto de alta toxicidad». Temores que se vieron refrendados al descubrir que el propio Parlamento Europeo, en el año 2010, había aprobado una resolución instando a los Estados a su prohibición y a no prestar apoyo «de forma directa o indirecta, a ningún proyecto de la UE en el que se empleen tecnologías mineras a base de cianuro hasta que sea aplicable la prohibición general, ni se respalden proyecto de esas caracterísitcas en terceros países», considerando, textualmente, que esta sustancia «está considerada como uno de los principales contaminantes y puede tener un impacto catastrófico e irreversible en la salud humana y el medio ambiente y, por ende, en la diversidad biológica».

Según recuerda «las peores sospechas sobre la peligrosidad que entrañan este tipo de proyectos» se confirmaron cuando la mina asturiana que fue elegida de «modelo» para mostrar las bondades de la minería del oro a un grupo de vecinos y vecinas de la comarca de Bergantiños, la de Belmonte de Miranda, recibió en el año 2014 sendas sanciones de 84.000 y 242.920 euros por parte de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico por diversos vertidos tóxicos de elementos como selenio, arsénico, fluoruros, zinc, níquel, cobre y, por supuesto cianuro, provocando un grave problema ambiental en la cuenca del río Narcea.

Por eso, para Salvemos Cabana, «teniendo en cuenta todos estos factores, sin duda la Administración gallega tomó la decisión más acertada al cancelar el proyecto de Corcoesto», si bien «a día de hoy cuesta entender como, al principio del mismo, la Xunta pareció pasar por alto el denominado Principio de Cautela o Precaución, mencionado en el artículo 191 del Tratato de Funcionamiento de la Unión Europea, que es uno de los pilares de lo que debería ser la acción política a nivel comunitario y pretende garantizar un nivel de protección del medio ambiente, la salud humana y la biodiversidad gracias a las tomas de decisión preventivas cuando el riesgo es evidente».

AGRADECIMIENTO

Finalmente, y tal como ya hizo constar en octubre de 2013 tras el anuncio de cancelación del proyecto, la Asociación Salvemos Cabana ha mostrado su agradecimiento a «todas aquellas personas, entidades e instituciones que han hecho posible que, a día de hoy, la reapertura de la mina de oro de Corcoesto no sea una realidad».


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