10/05/2020

Susana, tus camaradas de Luxemburgo no te olvidarán jamás

Es imposible resumir y enumerar ahora todas las luchas en las que estuvo implicada y de las que fue adalid Susana López, pero en todas ellas estuvo siempre del lado de la clase trabajadora a la que siempre representó desde diferentes puestos en IU, PCE, CCOO.

Susana, tus camaradas de Luxemburgo no te olvidarán jamás

Desde las asambleas de Izquierda Unida y los núcleos del Partido Comunista de España en el exterior recibimos esta semana la noticia de la muerte de nuestra camarada Susana López con una enorme tristeza y con la desazón de no haber podido despedirnos de ella ni decirle lo mucho que la admiramos y queremos una vez más. Albergamos la esperanza de que tuviera la certeza de que así es y se sintiese de alguna manera reconocida porque muy poca gente lo merecería más que ella. 


La historia de la militancia comunista  en el exterior es, en la mayoría de los casos, si no en todos, una historia de genuino heroísmo; no de ese heroísmo peliculero y estridente, sino del heroísmo silencioso, esforzado y entregado a la causa de alcanzar un mundo más justo y más igualitario (¿acaso no es ese el epítome del comunismo?). Todo ello, llevado a cabo prudente y sacrificadamente por hombres y mujeres con vidas llenas de sufrimientos que supieron mantener con camaradería, firmeza, orgullo y alegría el espíritu y la lucha comunistas en condiciones muy adversas, con los ecos y la inspiración de la II República española en sus corazones. 

Susana López supo de ese heroísmo, cultivó como nadie su aprecio y reconocimiento y luchó denodadamente toda su vida para que jamás fuese olvidado. Te lo agradeceremos siempre y jamás será olvidado.

Es imposible resumir y enumerar ahora todas las luchas en las que estuvo implicada y de las que fue adalid Susana López, pero en todas ellas estuvo siempre del lado de la clase trabajadora a la que siempre representó desde diferentes puestos en IU, PCE, CCOO. Su compromiso con los pensionistas y el feminismo son una pequeña muestra de sus combates por esa sociedad a la que el comunismo aspira. 

Conversar con Susana suponía un privilegio y un aprendizaje siempre; era mordaz y sus análisis de los acontecimientos eran certeros y profundos, jalonados con su característico estilo cascarrabias y socarrón que resultaba tan cautivador y entrañable. 

No vamos a olvidarte nunca, camarada. Millones de gracias por tu ejemplo, tu lealtad, tu compromiso y tu lucha, por la que pagaste un alto precio en muchas ocasiones. 

Hasta siempre Susana, en cada brizna y en cada anhelo de justicia social estará tu recuerdo. Venceremos porque estuviste a nuestro lado y nos inspiraste. Gracias infinitas, Susana.