Memoria Histórica • 13/05/2020

Fallido contragolpe reaccionario en Portugal (Crónica del 30 de septiembre de 1974)

En los meses que siguieron al 25 de abril en Portugal, todos los intentos de la burguesía de cortar ese estado de efervesciencia y de participación popular en la vida política mediante campañas contra la "anarquia", represión y sabotaje económico radicalizaron, aún más, a los trabajadores, a los campesinos y a la base del ejército, empujando a la revolucion hacia adelante.

Fallido contragolpe reaccionario en Portugal (Crónica del 30 de septiembre de 1974)
En un momento dado, los latifundios fueron tomados por los jornaleros y la banca fue nacionalizada por exigencia de los mismos trabajadores bancarios. Otros sectores clave también fueron nacionalizados, y en todas las empresas se extendió, en mayor o menor medida, el control obrero, en muchos casos mediante la ocupación directa. Fue la acción de las masas, particularmente de los trabajadores y sus familias, la que convirtió el golpe del MFA (Movimiento de las Fuerzas Armadas) contra la dictadura en una verdadera revolución social. Muy rápidamente, todo se transformó en un cuestionamiento del poder político y económico de los capitalistas.
 
Efectivamente, el 1 de mayo, seis días después del 25 de abril, 750.000 personas se manifiestan en Lisboa, y decenas de miles más en otras ciudades del país. En todas las empresas y centros de trabajo se crean las comisiones de los trabajadores elegidos por la base. Estas
se convierten en la forma preponderante de organizacion de un poderoso movimiento huelguistico y reivindicativo que se expresa intensamente en los meses de mayo y junio, recorriendo Portugal de punta a punta y afectando a absolutamente todos los sectores laborales.
 
Entre las principales reivindicaciones de esta primera oleada huelguistica esta el establecimiento de un salario mínimo digno, incrementos salariales, derecho a vacaciones y la depuración de elementos fascistas en la dirección de las empresas. Se producen las primeras ocupaciones de fábricas y los primeros elementos de control obrero, tendencia que se acentuará en los meses posteriores. A mediados de mayo la media de los incrementos salariales es del 35%. También se consigue un mes de vacaciones pagadas por el empresario. En junio la oleada de movilizaciones empieza a trasladarse al campo, activando la organizacion y la lucha de los jornaleros de la región meridional del Alentejo.
 
En los centros urbanos surgen las comisiones de vecinos organizadas por barrios. Hubo una oleada de ocupaciones de casas vacías que fueron redistribuidas entre las familias más necesitadas. Se crearon muchas cooperativas de construcción de viviendas y se tomaron iniciativas para crear parques y centros sociales. Este ambiente desafiante ante el poder fuera y dentro del ejército era el que la burguesía sabía que tenía que cortar. El encargado de revertir esa situación fue el general Antonio de Spinola, un general conservador, voluntario portugués en la Segunda Guerra Mundial, en el Frente de Leningrado luchando con el Eje, y que estaba ligado a la alta burguesía, al régimen salazarista y al colonialismo.
 
Si los dirigentes del MFA cometieron un grave error al entregar el poder legal a Spinola proclamándole Presidente de la Junta de Salvacion Nacional, un error, todavía peor lo cometieron los dirigentes del PCP y del PS, que le avalaron ante la clase obrera como «un héroe de la revolucion», cuando este mérito no le correspondía en absoluto.
 
Cunhal y Soares entraron a formar parte del Primer Gobierno Provisional, cuyo primer ministro, Adelino de Palma Carlos, es un hombre de confianza de Spinola. En el gobierno también entran elementos derechistas.
 
En agosto, se aprueba una Ley de Huelga tremendamente restrictiva, que es vista como una agresión por los trabajadores, que sin esperar ningún cambio legal, venían ejerciendo ese derecho con entera libertad. Los trabajadores de los astilleros lisboeta de Lisnave, que jugaron un papel destacado en todo el proceso revolucionario, convoca una manifestación de protesta contra la Ley. El Gobierno Provisional la prohíbe, y envía soldados a la puerta de la factoría, pero no sirve de nada. Los soldados acaban simpatizando con la lucha  y abriendo el paso a una columna de 25.000 trabajadores.
 
En un discurso pronunciado el 15 de mayo, Spinola adelanta la línea propagandística que rodearia su primer plan golpista, de carácter palaciego: «Después de las primeras semanas de natural explosión emotiva marcadas por algunos excesos perjudiciales para el clima de tranquilidad cívica, cuya salvaguardia se impone, el país va a entrar en una fase de meditación reflexiva para reconocer que la democracia no significa anarquía, y que la confusión por medio de acciones desordenadas no contribuye de ninguna manera a la construcción del porvenir al que aspira el pueblo portugues».
 
La apelación al «orden» frente a la anarquía y el caos (obviamente dirigida al movimiento obrero), es una constante en las declaraciones de Spinola.
 
Por otro lado, el 8 de Julio, se crea el Comando Operacional del Continente (COPCON), encabezado por Otelo Saraiva de Carvalho. Sobre el carácter del COPCON son significativas las propias palabras de Otelo: «Constituido por jóvenes oficiales activos, profundamente integrados en el espíritu del Movimiento de las Fuerzas Armadas, su misión es dinamizar operacionalmente a estas». Una de las misiones es que las tropas no se confinen en los muros de los cuarteles, y que tengan una acción psicosocial cerca de la población.
 
Mientras tanto, Spinola seguía apelando a la lucha contra «el caos y la anarquia». En septiembre se reparten decenas de miles de panfletos y se pegan miles de carteles en Lisboa, convocando a una manifestación en » homenaje al General Spinola». y contra los extremismos. En ellos, cínicamente, se pedía un firme apoyo al cumplimiento del programa de las fuerzas armadas. Desde avionetas particulares se lanzan panfletos sobre Lisboa, Oporto, Coimbra y otros puntos del país.
 
Ante la evidencia del carácter reaccionario de la maniobra, la prensa sometida a la presión de los trabajadores se niega a publicar el anuncio de la manifestación. Las masas sienten el peligro el día de esta, el 28 de septiembre, y la alarma se dispara cuando se conoce que los manifestantes reaccionarios, que vendrían en trenes y autobuses de todos los rincones del país, especialmente del norte, irían armados. La respuesta de los trabajadores lisboeta es realmente heroica e impresionante. En la noche del 27, los piquetes populares, con una participación significativa de militantes del PCP, empiezan a cortar con barricadas todas las vías de acceso a Lisboa. La consigna que corre de boca en boca es «no pasaran», «el fascismo no pasara».
 
En Oporto más de 125.000 trabajadores, soldados y marineros se manifiestan al grito de «Portugal no será el Chile de Europa».
 
La clase obrera jugó un papel decisivo en la derrota de la reacción. En los medios de transporte los trabajadores establecieron una estrecha vigilancia. Los ferroviarios estaban preparados para parar los trenes que transportaban manifestantes y los conductores de autobuses se negaron a trabajar.
 
El golpe no era ninguna broma. Los piquetes requisaron muchas armas (850 escopetas de caza y más de 150 pistolas). Además, habían utilizado a las fuerzas menos fieles a la revolucion, la Guardia Nacional Republicana.
 
Y en el día de hoy, el General Antonio de Spinola, ha renunciado a su cargo y ha marchado al exilio. Le sucederá el General Francisco Costa Gomez, quien ocupará la presidencia hasta la celebración de unas elecciones presidenciales.
 
Fuente: Federico Rubio Herrero (Cronologia mundial durante el tardofranquismo y la transicion 1973-1979) pags. 90, 91 y 92.

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