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Italia: en el filo del abismo

La inquietud, la incertidumbre y la desafección política han caracterizado la campaña electoral que ha precedido a las elecciones generales de hoy en Italia. A pesar del riesgo real del ascenso al poder de un candidato de la extrema derecha, la Unión Europea ha pasado de puntillas sobre unos comicios fundamentales para uno de sus países fundadores.

/ ANSA

“¿Cuántos crímenes cometidos por inmigrantes ilegales hemos visto pasar? ¿Qué debo hacer? ¿Debo callarme? ¿Debo fingir que es normal ser descuartizado a trocitos?”. Son palabras de Matteo Salvini el pasado 2 de febrero. El candidato de la Lega Nord que ha desplazado el discurso desde el habitual conflicto norte-sur a un relato demagógico de invasión migratoria que tan fácilmente cala últimamente entre unas poblaciones que se niegan a asumir las verdaderas causas de su crisis social, política y económica. El lunes podría estar en disposición de formar gobierno.

El discurso de Salvini resulta fácilmente reconocible. Es la versión italiana de los Front National, Alternatibe fur Deutschland o Jobbik. Sin embargo, probablemente por su alianza con la derecha del aparentemente inmortal Silvio Berlusconi (el eje de rotación de la política italiana durante los últimos 25, los mismos que el país lleva en una situación de total estancamiento económico), desde Europa no se está poniendo demasiada atención al inminente peligro que supone.

La alianza siempre presente y siempre anti-natura entre el pseudo nacionalismo italiano de la berlusconiana Forza Italia y el independentismo padano (una región semi inventada por Umberto Bossi, fundador de la Lega en los años ’80, consistente en las regiones más ricas del país en el norte de la península) presenta una novedad en esta ocasión por la posibilidad real de que la Lega Nord sea la fuerza más votada de la coalición. Conscientes de ello, el discurso de la formación ha cambiado de enemigo, desde la población del sur del país a la inmigración y los refugiados que atraviesan el país. La coalición de derecha podría superar hoy el 35% de los votos.

Movimento 5 Stelle

El segundo punto de atención claro del proceso electoral italiano es el Movimento 5 Stelle, la organización creada por Beppe Grillo y que apela al sentimiento de anti-política de una población cansada. Sus candidatos elegidos en plataformas digitales diseñadas por el difunto Gianroberto Casaleggio, su ideología líquida y su joven candidato de perfil ultraliberal aunque con guiños a la antiimigración (lo que se ha denominado sistemáticamente como una “moderación del discurso”) Luigi di Maio, ya no suponen el invitado sorpresa de la contienda como sucedió en 2013, sino una fuerza asentada en el enrarecido panorama político italiano. A pesar de sus previsiones electorales, que sitúan al M5S como la fuerza más votada hoy, con más de un 25% de los votos, su negativa a asumir coaliciones y pactos políticos con otras fuerzas puede entorpecer enormemente sus aspiraciones a llegar al gobierno.

 

Centro-izquierda dividido

Mientras tanto, el centro-izquierda se presenta hoy más dividido que nunca. Tras un frustrante mandato protagonizado por los gobiernos de Enrico Letta (sobrino del asesor de Silvio Berlusconi y directivo de Goldman Sachs que le precedió en el cargo de Presidente del gobierno, Gianni Letta), Matteo Renzi y Paolo Gentiloni, el Partito Democrático ha perdido algunas de sus figuras más influyentes como el ex comunista Massimo D’Alema y, aún más impactante, su anterior candidato Pierluigi Bersani, que dan su apoyo a la nueva fuerza Liberi e Uguali, con un discurso más a la izquierda (más por el desplazamiento del PD que por una posición remarcada) y cuyo candidato es el magistrado antimafia y anticorrupción Pietro Grasso.

La coalición formada en torno al PD también se encontraría en torno al 25% de la intención de voto, mientras que la nueva formación LeU, aspiraría a superar el 5% de los votos. Cabe preguntarse cuál será su comportamiento en un hipotético escenario postelectoral que les permita aunar fuerza para mantener el gobierno.

Potere al Popolo!

Entre los resultados vaticinados para la extrema derecha y el caos imperante entre las fuerzas políticas mayoritarias, destaca la irrupción en el panorama político de Potere al Popolo!, encabezada por la activista napolitana Viola Carofalo, es la apuesta conjunta de Rifondazione Comunista y el renacido Partito Comunista Italiano, junto a decenas de organizaciones y movimientos sociales, para devolver a la izquierda a la representación parlamentaria. Las encuestas le auguran un modesto 3%. Un resultado digno, sin embargo, siendo su primera concurrencia a las elecciones y en mitad de una campaña de señalación en la que la equidistante estructura de medios de comunicación sitúa a la candidatura como extremismo equiparable al de las fuerzas de la ultraderecha. Un discurso sorprendente en un país que tuvo como entre los protagonistas de la escena política entre 1945 y 1990 al partido comunista más poderoso de occidente.

Carofalo, la portavoz de la candidatura, aspira a movilizar el voto de resistencia frente a los discursos xenófobos y las propuestas de reforma vacías de contenido de los partidos mayoritarios.

Rosatellum, el voto exterior y aún más extrema derecha

Junto a las fuerzas políticas y la población llamada a votar, el protagonismo recaerá en el nuevo sistema electoral que se estrena en el recuento de las elecciones de hoy. Rosatellum (llamada así por su principal proponente, el diputado del PD Ettore Rosato) continúa la tradición de enrevesados e incomprensibles sistemas electorales que se ha dado en la historia política italiana. Nadie sabe cómo funcionará esta combinación de un sistema proporcional con uno mayoritario, y mañana podríamos encontrar resultado absolutamente sorprendentes tras el recuento y la asignación de escaños que nombrará a los 630 puestos de diputados y 315 de senadores de la República.

La ley también contempla un porcentaje fijo para la población exterior. La medida, vendida como muestra de garantía, aspira en realidad a ser una contención para influencia de los cinco millones de votantes residentes fuera de Italia. Tan solo un 2% de los escaños serán asignados por la circunscripción exterior.

Por último, también cabe señalar la posible irrupción en el parlamento de Casa Pound, organización de extrema derecha neonazi que ha protagonizado una miríada de incidentes violentos y que con un discurso encendido, un despliegue de medios a pie de calle sin precedente y, según algunas voces críticas, la tolerancia tácita de las autoridades, se ha constituido como la gran apuesta de las posiciones más ultramontanas en Italia. Una inquietante situación que se suma a la ya señalada posición y pronóstico de la Lega Nord.

En conjunto, con este panorama a medio camino entre la desolación y la inquietud, 45 millones de italianos deciden a lo largo de hoy el futuro político inmediato del país y, probablemente, sentará las bases de la dinámica política en las próximas décadas. Las urnas estarán abiertas hasta las once de la noche. Después, solo la incertidumbre.

La candidatura Potere al Popolo aspira a movilizar al electorado de izquierda / Francesca Fornario @Fornario

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