La Tienda Republicana

Bolsonaro es el maestro de la guerra de odio, dice ex ministro de Brasil

Dias defiende que es necesario unir en la misma tribuna fuerzas de derecha e izquierda contra la «dictadura por voto».

Jair Bolsonaro (PSL) es el primer presidente de la República, desde la redemocratización de Brasil, que exalta la dictadura militar y tiene como héroe nacional al coronel Brilhante Ustra, jefe del DOI-CODI [Destacamento de Operaciones de Información – Centro de Operaciones de Defensa Interna], militar condenado por tortura. Su admiración la resaltó durante un almuerzo con la viuda del torturador, Maria Joseíta Silva Brilhante Ustra, el jueves último (8), días después de haber atacado la memoria de la familia del presidente de la Orden de Abogados de Brasil (OAB), Felipe Santa Cruz, cuyo padre murió en los años de plomo.

A los 80 años, el abogado criminalista José Carlos Dias, ex-ministro de Justicia del gobierno de Fernando Henrique Cardoso (1999-2000), dijo al reportaje de Brasil de Fato que le gustaría «tirar el pie del acelerador» y descansar, pero la coyuntura no lo permite.

El clima de violencia – incitado por el propio jefe de Estado – hizo que Dias retome su lucha en defensa de los derechos humanos, iniciada hace más 50 años. El ex ministro fue electo el día 7 último como nuevo presidente de la Comisión Paulo Evaristo Arns, lanzada en febrero con el objetivo de monitorear las violaciones de derechos humanos en el país. La entidad reúne organizaciones como OAB, Asociación Brasileña de Prensa (ABI por sus siglas en portugués), Conectas, Instituto Sou da Paz, entre otras.

La Comisión pretende lanzar una mesa nacional de diálogo sobre violencia el próximo día 15, en la sede de la OAB, en Brasilia (DF). El objetivo es sumar fuerzas y buscar acciones urgentes para enfrentar y superar el ambiente de intolerancia y agresividad que se agravó con la llegada de Bolsonaro a la Presidencia.

En vísperas del aniversario de 40 años de la Ley de Amnistía, José Carlos Dias, que actuó en la defensa de más de 500 perseguidos políticos en la dictadura, ve con preocupación la ofensiva autoritaria en el país y teme la instauración de una «dictadura por voto».

Lea los mejores momentos de la entrevista con el ex ministro:

Brasil de Fato: ¿Que motivó el lanzamiento de la Comisión Arns, en febrero?

José Carlos Dias: La Comisión Arns nació porque varias personas comenzaron a ver que se iniciaba un período difícil en Brasil, en que el odio y la violencia vienen siendo pregonados de una forma absolutamente fuera de lugar. Dentro de la Comisión hay personas de diferentes tendencias, todas identificadas por la postura de respeto absoluto a los derechos humanos. Entonces, resolvemos montar un grupo con organizaciones comprometidas con ese tema, sean de derecha o izquierda.

¿Cuáles son las principales dificultades para la garantía de los derechos humanos en el gobierno de Bolsonaro, con relación a los gobiernos anteriores?

Estamos muy mal. Vemos que los derechos humanos, individuales y sociales están siendo vilipendiados, sea en el campo de la educación, en el campo ambiental o en el respeto a las personas. El presidente de la República recibe a la viuda de Ustra, torturador de la dictadura, para un almuerzo, es una provocación. Y eso se da días después de haber hecho aquella declaración sobre el padre del presidente de la Orden (OAB).

Recuerdo cuando fui presidente de la Comisión de Justicia y Paz y fui junto con Don Paulo Evaristo Arns y familiares de desaparecidos a una reunión en la CNBB [Conferencia Nacional de Obispos de Brasil] con el general Golbery do Couto e Silva, que era el hombre más fuerte del gobierno Geisel, ideólogo de la seguridad nacional. Entre los presentes, estaba la abuela del presidente de la OAB, Felipe Santa Cruz, y yo era abogado de la familia, siendo que Fernando Santa Cruz ya estaba desaparecido. Ahí, las personas fueron hablando los datos que se tenía sobre los familiares desaparecidos. Al final, aquel hombre duro, que era general, comenzó a llorar. Oiga, ¡el era ministro de la dictadura!

Hoy, el presidente electo se dirigió al presidente de la OAB de forma completamente diferente. Entonces, en ese aspecto, estamos en peor situación que cuando estábamos con Golbery.

¿Ese clima de violencia parte del presidente de la República?

Si, el es el maestro de esta guerra de odio. Es el que está alimentando la intolerancia y el odio. El desmanteló la Comisión Especial de Muertos y Desaparecidos Políticos y nombró a personas que defienden la dictadura.

La dictadura es una cosa absurda, y hoy tenemos por lo menos esa libertad de estar aquí conversando y dando esta entrevista. Lo que quiero decir es que no está habiendo respeto por las personas: hay una violencia en las cosas que están siendo dichas, en la manera como está siendo tratado Brasil.

Brasil no tiene ningún torturador de la época de la dictadura en la cárcel. La Ley de Amnistía está a punto de cumplir 40 años. ¿Es necesario revisarla?

Fui abogado de más de 500 personas víctimas de la dictadura. La Comisión Nacional de la Verdad puso, entre sus recomendaciones, la revisión de la Ley de Amnistía. Existe aún en el Supremo Tribunal Federal la posibilidad de que eso ocurra. No creo, pero hay la posibilidad, porque existe un pedido de que se revise la posición del STF sobre el asunto.

Cambié mi posición y estoy convencido de que realmente los crímenes contra la humanidad son imprescriptibles y no son sujetos de amnistía. Por lo tanto, pienso que deberían ser castigados los agentes públicos que cometieron los crímenes contra las personas sometidas a ellos. Eso es lo que debería hacerse, pero no creo que sea posible en este momento.

Ustedes van a promover una mesa para discutir la violencia en Brasilia. ¿Estará en la agenda el debate sobre el crecimiento del discurso de extrema derecha?

Es una de las preocupaciones, sí, y por eso nos vamos a reunir el 15 de agosto en la sede de la OAB. Tengo la impresión de que la sociedad civil se está despertando. Muchos de los que votaron por Bolsonaro están en choque al ver sus actitudes.

Brasil tiene por primera vez, desde la redemocratización, un presidente que exalta la dictadura. ¿Cuál es el peso histórico de esa constatación?

Todos los presidentes anteriores [después la redemocratización] fueron afectados por la dictadura. Esto es terrible de ver. No podemos permitir que eso prospere.

¿Es posible analizar cómo llegamos a este punto?

La campaña electoral se dio por redes sociales. El [Bolsonaro] huyó de los debates con el pretexto de su condición de salud, porque fue apuñalado. Eso ayudó para que fuera elegido. Ahora estamos pagando el precio.

Dije que después de la primera vuelta iba a votar por Haddad, y que sólo Bolsonaro me haría votar por el PT. No tengo ninguna sintonía con el PT, pero voté por Haddad e hice una proclama pública junto con un gran número de personas. Entregamos un manifiesto a Haddad. Le dije a Haddad que tenía que haber ido a buscar a Fernando Henrique [Cardoso], Ciro [Gomes]… en fin, para intentar una unión de todas esas fuerzas contra Bolsonaro, pero ellos quisieron aislarse y con eso acabamos perdiendo en la segunda vuelta.

¿Cómo evalúa usted la presencia de los militares en el actual gobierno?

Mi esperanza es que ellos se despierten y le jalen la oreja a Bolsonaro para que él se concentre en gobernar. Hay muchos generales que están con la cabeza en su lugar.

Aumento del desempleo, cortes en la educación, reforma de las Pensiones… ¿Hacia dónde camina Brasil?

Estamos caminando hacia el pantano, pero tenemos que despertarnos y ver eso. La acumulación de luchas históricas es lo que nos va a ayudar.

¿La democracia está en riesgo en el país?

Creo que sí. Estamos sufriendo mucho, pero vamos a resistir. Y creo que cabe a la sociedad civil organizarse. Por ese motivo, fue creada la Comisión: para intentar unir entidades e instituciones. Tenemos que presionar.

Me acuerdo del movimiento por las «Directas Ya». Estaban en la misma tribuna Franco Montoro, Mario Covas, Lula, Ulisses Guimarães, en fin, personas de varias tendencias luchando por las [elecciones] directas. Creo que necesitamos volver a esa misma tribuna, todos esos líderes, y unirnos para que se mantenga la democracia a cualquier costo.

La finalidad de la Comisión Nacional de la Verdad fue despertar a Brasil para que lo que sucedió no se repita. La idea era dar el recado principalmente a la generación que no conoció y no convivió con la dictadura, mostrando lo que de hecho sucedió y que no puede suceder de nuevo. Entonces, me asusta mucho esta situación que vivimos hoy, el riesgo de tener una «dictadura por voto». Es contra eso que estamos levantándonos y es por este motivo que, a los 80 años, yo – que estaba queriendo descansar, tirando el pie del acelerador de la abogacía – volví y estoy aquí luchando junto con otros compañeros para defender este país, desdichado por ese capitán [Bolsonaro].

Edición: Daniel Giovanaz

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