Redacción •  Internacional •  29/03/2025

ACNUR: Los recortes en la financiación amenazan la salud de casi 13 millones de personas desplazadas

  • La estimación de 12,8 millones de personas desplazadas que potencialmente podrían quedarse sin atención sanitaria se basó en un estudio del equipo de salud de ACNUR realizado entre todas las operaciones donde la Agencia tiene programas de salud.
ACNUR: Los recortes en la financiación amenazan la salud de casi 13 millones de personas desplazadas

Sin los recursos adecuados, se estima que 12,8 millones de personas desplazadas, incluidos 6,3 millones de niñas y niños, podrían quedarse sin intervenciones vitales en materia de salud en 2025, advierte hoy ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados.

La situación actual de financiación, a la que se una la disminución del gasto en salud en los países de acogida, está afectando el alcance y la calidad de los programas de salud pública y nutrición para las personas refugiadas y las comunidades de acogida, interrumpiendo el acceso a servicios esenciales y aumentando el riesgo de brotes de enfermedades, desnutrición, patologías crónicas no tratadas y problemas de salud mental.

Cuando se recorta el apoyo a la atención médica de las personas refugiadas, estas se ven obligadas a pagarla de su propio bolsillo, pero al carecer de medios, se enfrentan a dificultades para acceder a servicios públicos ya sobrecargados, saturando las clínicas y hospitales locales. Con los recortes de financiación que también afectan a los sistemas de suministro de agua, las instalaciones de saneamiento y la gestión de residuos, los brotes de enfermedades infecciosas como el cólera, la disentería, la hepatitis y la malaria podrían amenazar a las poblaciones , con consecuencias mortales. La reducción de fondos también podría revertir significativamente el progreso en las respuestas al VIH en entornos humanitarios.

A continuación se exponen algunos ejemplos del impacto de los recortes de financiación en sanidad:

En Bangladesh , alrededor de un millón de refugiados rohingyas se enfrentan a una grave crisis de salud debido a la congelación de fondos, que pone en riesgo el acceso a servicios médicos esenciales. En los programas apoyados por ACNUR, más de 40.000 mujeres embarazadas podrían perder el acceso a cuidados prenatales críticos, con 5.000 en riesgo de dar a luz en condiciones inseguras. Además, 19.000 niñas y niños con desnutrición aguda podrían perder acceso a tratamientos vitales, mientras que 10.000 personas refugiadas que sufren de patologías potencialmente mortales no podrán acceder a atención médica secundaria y terciaria. Los servicios de salud mental también están en riesgo, y 200.000 refugiados que podrían perder el acceso a atención primaria, incluyendo apoyo psicosocial y de salud mental. Además, 10.000 refugiados no recibirán tratamiento para la hepatitis C. Sin apoyo financiero inmediato, los sistemas de salud en los campamentos de refugiados colapsarán, poniendo en riesgo millas de vidas.

En Burundi , la suspensión de programas de nutrición en varios campamentos significa que miles de niñas y niños refugiados menores de cinco años podrían no recibir tratamiento adecuado para la desnutrición y, sin apoyo adicional, se estima que 10.000 mujeres refugiadas embarazadas podrían perder el acceso a cuidados prenatales, aumentando el riesgo de complicaciones y mortalidad materna prevenible. Los centros de salud locales, que ya operan por encima de su capacidad, se preparan para un mayor aumento en el número de pacientes y brotes de enfermedades transmisibles como el cólera, especialmente en la provincia de Cibitoke, que alberga a las personas llegadas desde la República Democrática del Congo, donde se han registrado 11 casos de cólera entre los refugiados congoleños, que actualmente reciben tratamiento.

En la República Democrática del Congo , el sistema de salud está al borde del colapso. Los recursos financieros asignados al sector son insuficientes para satisfacer las necesidades vitales urgentes. El presupuesto de salud de ACNUR para 2025 se ha reducido en un 87 por ciento en comparación con 2024, provocando consecuencias graves e inmediatas. Los centros de salud están saturados y se enfrentan a una grave escasez de médico personal y suministros. Los medicamentos esenciales están agotándose, y las derivaciones para atención médica secundaria ya no están garantizadas. La interrupción del suministro de agua ha desencadenado casos de cólera, mostrando el riesgo inminente de brotes de enfermedades infecciosas. Se espera que las consecuencias de los recortes de financiación sean devastadores, poniendo a más de 520.000 refugiados en mayor riesgo de enfermedades infecciosas y muerte.

En Egipto , se ha suspendido todo tratamiento médico para personas refugiadas, a excepción de las intervenciones de emergencia para salvar vidas. Las suspensiones incluyen cirugías planificadas, tratamientos para enfermedades graves y medicación para enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión, que si no se tratan podrían tener consecuencias graves. Al menos 20.000 pacientes se verán afectados, incluidos muchos refugiados que huyeron de la guerra en Sudán.

En la región de Gambella en Etiopía , los recortes de fondos han afectado gravemente los servicios de nutrición, lo que ha llevado al cierre de operaciones en cuatro de los siete asentamientos de personas refugiadas en febrero. Como resultado, nueve niños menores de cinco años con desnutrición severa fueron dados de alta y derivados a programas ambulatorios antes de recuperarse, lo que probablemente provocó sus muertes. Actualmente, 980 casos de desnutrición aguda están siendo gestionados por solo dos trabajadores, comprometiendo significativamente su atención sanitaria. La falta de fondos amenaza con provocar una desnutrición potencialmente mortal en 80.000 niños menores de cinco años, aumentando las tasas de mortalidad infantil y las consecuencias a largo plazo en la salud. El cierre de programas comunitarios de salud sexual y reproductiva probablemente llevará a un aumento en las muertes maternas y de recién nacidos.

Debido a los recortes de fondos en Jordania , 43.000 refugiados corren el riesgo de perder el acceso a la atención primaria y ayudas económicas para la salud, poniendo a 335.000 mujeres en edad reproductiva en riesgo de no recibir servicios esenciales para el cuidado materno.

El asentamiento de refugiados de Maratane, en Mozambique , alberga a 8.000 personas refugiadas y solicitantes de asilo, con comunidades de acogida circundantes que también dependen del asentamiento para servicios como educación y atención médica. El año pasado, un centro de salud apoyado por ACNUR en Maratane proporcionó más de 80.000 consultas a refugiados y miembros de la comunidad local. Sin embargo, este apoyo se ha visto gravemente afectado por un recorte del 50 por ciento en la asistencia. Las restricciones de financiación también han llevado a recortes significativos en los servicios de salud mental y apoyo psicosocial y alimentos suplementarios para mejorar la nutrición de 300 personas. Otros servicios críticos, apoyados por socios, como el tratamiento médico para supervivientes de violencia de género, atención en salud sexual y reproductiva para mujeres y niñas, pruebas y tratamiento de VIH y tuberculosis, y derivaciones para la asistencia alimentaria de madres seropositivas, también se han visto afectados.

La estimación de 12,8 millones de personas desplazadas que potencialmente podrían quedarse sin atención sanitaria se basó en un estudio del equipo de salud de ACNUR realizado entre todas las operaciones donde la Agencia tiene programas de salud. Cada día que persista esta incertidumbre financiera, seguirá aumentando el impacto en las vidas de millones de mujeres, hombres y niños en todo el mundo que han huido de sus hogares para encontrar seguridad.


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