La Tienda Republicana

Cristina Martínez Benítez de Lugo

Desamparo de Exteriores

Marruecos no me dio explicaciones en ninguna de las dos ocasiones en las que me expulsó:

La primera –el 6 de agosto- en El Aaiún, capital de los territorios ocupados del Sáhara Occidental.

La segunda –el 18 de agosto-, cuando me dirigía al mismo lugar; pero la expulsión se produjo en la escala obligada de Casablanca, en la zona de tránsito.

Iba, por segunda vez, a un juicio penal en El Aaiún contra 9 manifestantes encarcelados, porque el juicio había sido aplazado –sin motivo, por cierto-.

El día de la marmota en la justicia marroquí

Hussein Bachir entró en la sala ataviado con su darrá, entonando cánticos por la liberación saharaui. Sonreía, mostrando seguridad. Pero buscaba con los ojos a su familia. Por fin dejaron entrar a su madre y su hermana.

Le llaman al estrado. Se acercan los abogados. Él, empeñado en mirar para atrás como si quisiese compartir con ellas lo que sucedía. El policía que estaba a su lado le giraba el cuerpo para que estuviera a lo que había que estar.

Ali Saadouni, la tenacidad de la lucha saharaui

Ali Saadouni, un ciudadano saharaui de los territorios ocupados que ha sido muy firme en su lucha contra la ocupación, rechazando documentación marroquí y manifestando claramente su postura por la autodeterminación, nos impresionó a todos con el vídeo del 10 de abril en el que él y Nour Eddin Argoubi se fueron a una glorieta en El Aaiún ocupado, se tomaron su tiempo, clavaron tranquilamente en el suelo seis banderas saharauis espaciadas entre ellas, entonaron el himno Labadil Labadil aán takrir al m

Ensañamiento contra Tahlil

El 16 de enero se han cumplido los 45 días de confinamiento a que fue castigado el preso político saharaui Mohamed Tahlil. Lo tienen en un cachot de la cárcel de Bouzakarn, en Marruecos, un zulo de tan reducidas dimensiones que en él ni siquiera se puede dormir estirado.

Tahlil fue represaliado por negarse a vestir ropa de preso común cuando el es un preso político.

El clamor de los presos saharauis

Los meten en la cárcel porque sí, con juicios sin causa, auténticas bufonadas; y ahí se pudren. Nadie está libre de esa maldición. Pero los saharauis, que son valientes, nunca van a someterse. En público para que todos se enteren, ante un juez, de tú a tú, denuncian la ocupación, denuncian las torturas y el trato carcelario, denuncian el encarcelamiento lejos de su tierra, el aislamiento. Hacen huelgas de hambre para protestar, para que el mundo sepa.

Pero el mundo mira para otro lado.

Denuncian la complicidad de las autoridades marroquíes en el brutal asesinato de un estudiante saharaui

Un estudiante saharaui ha resultado muerto tras una brutal agresión en la Facultad de Letras de la Univerisdad de Ibn Zohr en Agadir. La agresión, cometida en torno al as 9 de la mañana de ayer fue perpetrada por un tumulto compuesto por decenas de personas que, con ganchos y cuchillos atacaron al activista y estudiante Abderahim Badri en la entrada de la facultad.

Badri, de 24 años recibió heridas mortales y fue abandonado en el lugar de los hechos sin recibir ninguna clase de atención sanitaria, falleciendo poco después a causa de sus heridas.

Un mes

El 9 de marzo iniciaron la huelga de hambre varios prisioneros políticos saharauis en cárceles marroquíes. 32 días después, cinco de ellos la mantienen.

Del grupo de Gdeim Izik, en la prisión de Kenitra:

- Mohamed Bourial, condenado a 30 años.

- Sidi Abdallah Abbahah, cadena perpetua.

- Abdalahi Lechfauni, cadena perpetua.

- Mohamed El Bachir Boutenguiza, cadena perpetua.

Y el periodista Salah Lebsir, condenado a 4 años, en la prisión de Tata.

Un preso político al psiquiátrico

El día 11, a la 12 de la mañana, como todos los años a mediados de noviembre, saldremos de Atocha en manifestación contra la ocupación marroquí, contra la entrega del Sahara Occidental por España. España rodeó El Ayún con alambradas para que, cuando llegaran los invasores, no pudieran escapar los saharauis a la carnicería que les esperaba. Hay innumerables testimonios que cuentan las barbaridades que les hicieron, absurdamente crueles. Cada día, durante 42 años, nuestro gobierno ratifica su traición.

Los acusados de Gdeim Izik desisten de pensar que van a tener un juicio justo

Los acusados han pasado la mañana profiriendo protestas contra la situación y contra lo irregular de este juicio. Hasta que por fin han tomado la decisión. Es coherente. No es un juicio justo. Es una pantomima.

Las abogadas francesas se han querido despedir de los acusados con una palabra y la policía las ha echado violentamente. Una de ellas -Olfa OULED- se quejaba de dolor en un brazo. La interpretación del tribunal es que les ha intentado soliviantar.

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