La Tienda Republicana

Hablemos de fútbol (II)

Hace dos semanas se nos iluminó el rostro con el gesto que protagonizó el Rayo Vallecano con Carmen, una aficionada de 85 años que iba a ser desahuciada y que el Rayo, en boca de su entrenador Paco Jiménez dijo que se encargaría de buscar un piso decente para la señora y le pagarían el alquiler el tiempo que viviera.

Una semana después se habla de fútbol para anunciar la muerte de un aficionado del Deportivo de la Coruña en manos de otro del Atlético de Madrid.

Pasamos de la esperanza al pesimismo en una semana. De lo mejor a lo peor. Hablamos de fútbol sin hablar de un partido. Hablamos de la vida.

 

Malditos Asesinos

“The show must go on”

Queen

Este sábado 29 de noviembre fue asesinado Francisco Javier Romero Taboada de 43 años. Se encontraba en Madrid y lo mataron. A golpes.

Era aficionado al Deportivo de la Coruña, su equipo jugaba en la capital contra el Atlético de Madrid. Se dice que la víctima era miembro de los Riazo Blues, como si por el hecho de ser miembro de algo tengas la muerte más cerca o sea menos injusto que te quiten la vida. No se sabe que pasó, si el Frente Atlético preparó una emboscada o si se habían citado. Cada vez va tomando más fuerza la primera opción.

Las imágenes corren por la red y por las cadenas televisivas. No voy a poner ningún enlace. Soy incapaz de entender que alguien se pegue por un deporte. Ni comprendo lo que sucede en Inglaterra, ni lo que sucede en Argentina.

Cuando estuve en Burkina Faso, un chico al enterarse que era de Barcelona se me acercó con un teléfono espectacular y me enseñó el golazo de Iniesta en Stamford Bridge. Me contaron que esa noche, mientras en Barcelona la gente salió a las calles para celebrar el pase a la Final,  en las calles de Ouagadougou murieron varios hinchas del Chelsea y el Barça. Aluciné en colores.

Volvamos al sábado 29 de noviembre. El partido se celebró como si nada. Mientras la noticia corría por todos lados, los aficionados del Depor llenaban las gradas del Vicente Calderón gritando “asesinos” al Frente Atlético, y los aficionados del Atleti se hermanaban con los Deportivistas silbando a los radicales, el partido seguía. No había pasado nada.

Los medios han querido equiparar a Riazor Blues con el Frente Atlético. Los que saben dicen que no se parecen en nada. Mientras unos van al estadio a reivindicar derechos sociales y denunciar injusticias, los otros exhiben símbolos nazis y entonan cánticos racistas. Las diferencias existen, pero es más sencillo decir que todos son radicales y culpables. Que todo va bien aunque a veces hay accidentes.

Al final del partido escuetos comentarios de condena por parte de entrenadores y directivos, excusas de mal pagador. Si la culpa era de tal, si la culpa era de cual. Una vergüenza. Ni se paró ni se pararía ningún partido. “The show must go on”. Un acto vandálico con ADN futbolístico debe tener repercusiones inmediatas en el Planeta Fútbol. ¿O es que los aficionados les importamos una mierda?

Ayer y hoy parece que se ha empezado a reaccionar. Presidentes y ministros hablan de mejorar la seguridad en los estadios y de prevenir estos actos. No espero mucho de sus iniciativas, aunque sí que espero que los responsables de semejante atrocidad sean detenidos y condenados.

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