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¿La Teología de la Liberación influenciará el Sínodo para la Amazonia?

Foto: ANSA

Entrevista al Cardenal Pedro Barreto Jimeno SJ en la abertura del Sínodo para la Amazonia

El Sínodo de la Amazonía se está realizando en Roma del 6 al 27 de octubre bajo el lema “Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”.

El Secretario General del Sínodo de los Obispos, Cardenal Lorenzo Baldisseri, explicó el pasado jueves 3 de octubre que en total participan 185 padres sinodales. “De ellos 113 son de las circunscripciones eclesiales panamazónicas, 13 jefes de dicasterio. También están 15 religiosos elegidos por la Unión de Superiores Generales" y 33 miembros nombrados por el Papa Francisco personalmente.

Son 28 cardenales, 29 arzobispos, 62 obispos, 7 obispos auxiliares, 27 vicarios apostólicos, 10 obispos prelados, 21 miembros no obispos. De ellos, 3 son de las Antillas, 6 de Venezuela, 13 de Colombia, 7 de Ecuador, 57 de Brasil, 11 de Bolivia y 10 de Perú. El Sínodo cuenta con "12 invitados especiales y 25 expertos designados por sus competencias específicas en varios campos. Ellos colaboran con el Relator General y los Secretarios Especiales en orden a las temáticas que se traten”. Los auditores, hombres y mujeres, son en total 55, entre ellos diversos operadores de pastoral en su mayoría de la Región Panamazónica. En total son 35 mujeres las que participarán en el Sínodo: “2 son invitadas especiales, 4 expertas de las cuales dos son religiosas, y 29 auditoras, de las cuales 18 son religiosas”.

El Cardenal Claudio Hummes, Relator General del Sínodo, anteriormente obispo de la periferia ABC de Sao Paulo (donde la pastoral del trabajo, las comunidades de base CEB y la Juventud Obrera Cristiana JOC apoyaron el Partido de los Trabajadores PT desde los años ‘80), dijo que el Sínodo es importante frente la “grave y urgente crisis socioambiental de la que habla la Laudato si’: la crisis climática, o sea el calentamiento global por el efecto invernadero, la crisis ecológica como consecuencia de la degradación, contaminación, depredación, contaminación y devastación del planeta, en especial en la Amazonía, y la creciente crisis social de una pobreza y una miseria que gritan y que afecta a gran parte de los seres humanos y, en la Amazonía, especialmente a los indígenas, los ribereños, los pequeños agricultores y los que viven en las periferias de las ciudades amazónicas y otros”. El Purpurado brasileño dijo luego que se trata de “la misión de la Iglesia en la Amazonía es evangelizar, es decir, anunciar a Jesucristo y su Reino, y consecuentemente cuidar de la ‘casa común’. En el fondo se trata de cuidar y defender la vida de todos los seres humanos, especialmente los indígenas que viven allí, en cuanto a la biodiversidad", concluyó el Cardenal Hummes.

Entrevista exclusiva al Cardenal Barreto

Presentamos la entrevista exclusiva al Cardenal Pedro Barreto Jimeno SJ, arzobispo de Huancayo (Perú), vicepresidente de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) y uno de los tres presidentes delegados nombrados por el papa Francisco para el Sínodo para la Amazonia – se muestra convencido de que la asamblea va a “marcar un antes y un después de la presencia de la Iglesia en la Amazonía.

Pregunta: Tania Pariona (1), joven congresista quechua, ahijada del filósofo de la liberación Padre Alejandro Cussianovich, menciona la importancia de una Asamblea Constituyente; ¿qué piensa usted de la disolución del Congreso de la República del Perú?

Respuesta: En Lima, antes de salir de viaje a Roma escuché al presidente Martín Vizcarra que disolvía el Congreso y que éste declaraba la vacancia presidencial.

Estás noticias son, por demás, vergonzosas, para un país como el Perú que está demostrando al mundo una lucha abierta contra la corrupción.

Hoy empezamos octubre. En el Perú es conocido como el mes morado por el color que identifica a los devotos del Señor de los Milagros. Por tanto para los peruanos octubre es un tiempo propicio de conversión, de cambio de mentalidad. Sólo así, empezando por cada uno de nosotros el Señor podrá hacer el milagro de la reconciliación en el país desde la verdad y la justicia.

Ante este terremoto político que estamos viviendo en el Perú. Salimos a las calles no para protestar e insultar. Sino para hacerle una súplica, como dice el himno "Señor de los Milagros a Ti venimos en procesión, tus fieles devotos, a implorar tu bendición". Señor de los Milagros... ayúdanos para gritar, con fuerza y convicción: "hagamos grande nuestro Perú".

No perdamos la fe en Dios y en nosotros mismos. La esperanza nos hace ser audaces y soñadores de un nuevo Perú que se encamina a celebrar, con honestidad y orgullo, el bicentenario de su independencia nacional.

Se nos presenta la oportunidad de buscar un nuevo modo de ser peruanos en diálogo y servicio al buen común.

Pregunta: ¿Usted comparte la visión del Mons. Miguel Cabrejos, su fraterno amigo presidente de la Conferencia Episcopal Latinoamericana CELAM?

Respuesta: Reafirmo lo dicho por Mons. Miguel Cabrejos, presidente de la Conferencia Episcopal Peruana: estos momentos son una oportunidad privilegiada para continuar la lucha frontal contra la corrupción y limpiar, con decisión, en cada uno de nosotros, en la sociedad en y en las instituciones en las que estamos inmersos todo signo de egoísmo y maldad. O salimos juntos de esta dolorosa situación o pereceremos.

Miremos a los jóvenes, a los niños y a los que están por venir. Por ellos debemos luchar para que la cultura de la honestidad, que es económicamente rentable, impere en nuestra patria.

Por nuestros hermanos de la costa, sierra y selva. Todos somos hermanos y hermanas. El Perú, como toda América Latina y la humanidad entera, que todos nos merecemos nos espera con los brazos abiertos para iniciar juntos una esta nueva etapa donde la política sea reconocida como la más alta manifestación del amor y la solidaridad.

Pregunta: ¿Cuáles motivos de esperanza lo animan para el Sínodo?

Respuesta: En este proceso sinodal sentimos la esperanza y la alegría del Pueblo de Dios que brota incontenible de los pueblos de la Amazonía. Nuestros hermanos y hermanas que viven en ella nos ofrecen motivos suficientes para mantener viva la esperanza y la alegría de ser hijos e hijas de Dios. Al contemplar la belleza de la creación de Dios nos sentimos criaturas amadas desinteresadamente por Él y nos invita a cuidar la Casa Común que está habitada por personas, con sus culturas propias, sus tradiciones y cosmovisiones. Y como nos dice el Papa Francisco: «El gemido de la hermana tierra se une al gemido de los abandonados del mundo, con un clamor que nos reclama otro rumbo» (Laudato Si´ N° 53).