

Seis meses han pasado desde que Izquierda Unida se propuso realizar su IX Asamblea Federal. Medio año de preparativos en un contexto contradictorio: por un lado, nuestra propia crisis (electoral, interna, organizativa...), que nos exige una reflexión profunda y sosegada; por el otro, una crisis económica de enormes dimensiones que nos debería obligar a ir dando respuestas inmediatas. Un reto así merecía efectivamente ser organizado con tiempo, pero no exageraría demasiado si dijera que este intervalo ha sido perfectamente inútil para esos propósitos. Si no lo ha sido del todo es porque nos hemos dejado en una situación que solo es susceptible de mejorar. No es una fórmula retórica: creo que nuestros errores pueden haber acabado siendo el mejor revulsivo. Luego me extenderé sobre ello.
Una pésima preparación
Comenzamos este período postelectoral no de forma óptima, pero sí aceptablemente bien. En primer lugar, optando por trabajar superando la lógica de dirección y oposición; sus inconvenientes son muchos pero la idea en sí de una Comisión Unitaria sonaba bien. En segundo lugar, con muchas más coincidencias de las que nos gusta reconocer: se hablaba por todas partes de fin de ciclo, de refundación, de que esta Asamblea debía ser solo el punto de partida de un proceso de convergencia más ambicioso...
Cambiaba la letra, pero no la música ni los intérpretes. En la música arrastrábamos acordes desafinados desde hace tiempo, problemas de difícil resolución en un corto espacio de tiempo: conflictos internos, deudas económicas, falta absoluta de cumplimiento de protocolos organizativos y financieros desde las federaciones... Y la interpretación seguía corriendo a cargo de quienes habíamos ido desafinando, justificando nuestros errores en la creencia de que los de enfrente habían equivocado aún más la partitura. Y los paganos de ese desastre, inevitablemente tenían que ser quienes esperaban desde sus asambleas un marco en el que debatir. La cuestión no era decir que todas las culpas se han de repartir por igual, ni que las diferencias son inexistentes; lo único que se nos pedía era un escenario apropiado para dirimirlo en la discusión.
Muy lejos de ello ha quedado el balance de la Comisión. Lo podemos envolver en los ropajes que queramos, pero lo cierto es que no se han cumplido ni medio bien los mandatos que tenía atribuidos, y en la mayoría de los casos nos hemos quedado tan a medias que casi ha sido peor el remedio que la enfermedad: hemos aprobado unas normas razonables, pero se han incumplido desde el primer momento; se aprobó un plan financiero sensato, frustrado enseguida por las propias luchas de poder entre sensibilidades y territorios; se ha avanzado algo en los censos, pero una vez más habrá quien por honradez o debilidad jugará en desventaja. Y como colofón, lo más visible en la etapa que ahora nos toca: un debate sobre documentos absolutamente inabordable.
Nuestra propia incapacidad como revulsivo
Pero, como he dicho al principio, quizás ha sido mejor conocer los límites de nuestra propia incapacidad. Si hubiéramos conseguido unas cuantas soluciones de compromiso y escondido las miserias bajo la alfombra, quizás tendríamos un debate más corriente. Nos habríamos aplicado con denuedo, como de costumbre, a enmendar la línea 16 de la página 45 y acabaríamos teniendo un papel más o menos decente guardado en el cajón hasta la próxima. Y habríamos dejado de contener la respiración si conseguíamos ya de paso que la cosa de las listas no armara demasiado revuelo. Hoy en día, sin embargo, nos vemos obligados a examinar la situación desde la raíz. ¿Si no somos capaces ni de darnos un método de debate razonable no estaremos haciendo muchas cosas mal? Y si estamos haciendo muchas cosas mal, no bastará con parches. Quizás esta vez las gentes de IU no pidan parches y no se conformen con alistarse contra aquellos que más miedo le den.
Tengo la sensación de que eso está empezando a pasar. Por distintas vías nos vamos enterando de asambleas de base que optan por refundir los tres documentos, de otras muchas que optan por resoluciones que piden consenso y un solo documento, de iniciativas para presentar un solo texto que sirva de denominador común. Preveíamos una asamblea de trincheras, pero le están saliendo demasiadas deserciones. Para alegría mía y supongo que de mucha más gente. Alegría que expreso a pesar de haber firmado un manifiesto que dio lugar después, ante la imposibilidad de consenso, a uno de los documentos. Porque, como decía, no se trata de esconder las diferencias y los problemas, sino de tener la suficiente sensatez de dotarnos de instrumentos para resolverlos.
En mi opinión, hemos frustrado las posibilidades de realizar una Asamblea con el nivel de debate político que la realidad social nos exige. Es una mala noticia, pero no es crucial: cualquier dirección entrante cuenta con suficientes mimbres para dar respuestas políticas a la crisis sin crear tensiones en la organización. Aún diría más, si consigue dedicar parte de su trabajo a ello, servirá para unirnos al calor de aquello que nos alumbró: la reivindicación y la movilización. Pero para que la dirección entrante tenga el camino despejado para la política tenemos que hacer que otras decisiones, indispensables, más propias de lo interno queden decididas en esta IX Asamblea.
El peligro de los falsos consensos
Hemos de tener mucho cuidado con el discurso del consenso. Es terreno abonado para quien pueda tener la tentación de sacar a relucir sus dotes de tahúr y ofrecer una pacificación en base a un mero reparto de poder. Nos hace falta una tregua, pero no la paz de los cementerios, porque si necesitamos calma no es solo para dejar de erosionar nuestra ya maltrecha imagen ante la sociedad, sino también para poder afrontar debates muy de fondo en condiciones. Me conformo con que la IX Asamblea empiece a sentar las nuevas reglas del juego para abrir ese proceso constituyente con el que soñamos, al menos en los papeles. Para que salgan todas nuestras diferencias, pero solo las políticas y a ser posible con la compañía de más gentes.
Para ello son imprescindibles varios elementos:
- Remarcar que esta IX Asamblea es solo el punto de partida de un proceso más ambicioso de apertura y convergencia con el conjunto de la izquierda política y social, para refundar el proyecto.
- Que ese proceso tenga plazos concretos: la nueva dirección debe tener el mandato de convocarlo de manera prácticamente inmediata para que concluya en un plazo no superior a dieciocho meses.
- Que aprovechemos dicho proceso para sentar las reglas del juego y evitar que sean nunca más el centro del debate. Los censos deben quedar clarificados de forma definitiva, garantizando la adscripción individual y con mecanismos de control suficientes, si es necesario mediante un proceso de reafiliación.
- Que la nueva dirección cumpla tres requisitos: una renovación sustantiva de sus miembros (al menos la mitad del Consejo y el resto de órganos de dirección); que sea todo lo colegiada que sea posible y destierre la opción de constituir mayorías con exclusión de otras partes; y que, sin tener carácter de interinidad, sí tenga claramente un horizonte de renovación en la X Asamblea a celebrar en los plazos antes señalados.
Estas prerrogativas no recogen en lo esencial nada contradictorio con las voluntades expresadas en múltiples documentos, artículos y manifiestos de diversas procedencias en los últimos meses. No trato de lanzar ninguna propuesta innovadora, sino de poner el acento en aquello que me parece esencial para evitar que las buenas intenciones se vayan por el desagüe.
Hay mucho que desaprender y hace falta lanzar el mensaje a la sociedad de que esta no es una Asamblea más. Lo hemos disimulado bastante bien hasta ahora, pero la oportunidad está en bandeja. Hemos ofrecido trincheras y las asambleas se están haciendo objetoras. Aprovechemos la oportunidad para hacer una Izquierda Unida insumisa a los fantasmas del pasado.








La Delegación del Gobierno autoriza una manifestación “ultraderechista” para el 25 de mayo en Madrid Separatistas hijos de puta,la calle es nuestra,putos rojos y judeo-masones,sionistas de mierda,que sois la verguenza de Europa,anda,rojos,que matasteis a mas de 150 millones personas en todo el mundo,Camboya,Tibet,Hungria,Finlandia,Italia...y a los jarrais y a los catalufos-solo los separatistas,ojo-les digo que el 25 de Mayo os vamos a machacar,hijos de puta,si teneis los huevos de boicotear nuestra manifestacion os vamos a reventar,asesinos,lololololololoQUE VIVA ESPAÑA,mil batallas,mil victorias,resistencia a la invasion,antes muertos que traidores,SIEG HEIL,Valladolid anti antifa
Investigación sobre el desastre petrolífero en el Río Marañón, en la Amazonía Peruana I have no words to appreciate this post ..... I’m really impressed with this post .... the person who created this post was a big thank you man .. for sharing with us.
Investigación sobre el desastre petrolífero en el Río Marañón, en la Amazonía Peruana Thanks to a brilliant effort in publishing your article. One can be more informative as this. There are many things I can know only after reading your wonderful article.

IX Asamblea Federal de Izquierda Unida. Un balance crítico
- (04-12-2008)
IU, cual ave fénix
- (27-11-2008)
Ante la asamblea federal de la renovación
- (07-11-2008)


