Comparación entre las Constituciones monárquica y republicana de 1978 y 1931

En el trigésimo noveno aniversario de la Constitución de 1978, comparamos esta carta magna con su predecesora, la Constitución de 1931 nacida al calor de la II República.

Hace 39 años se puso fin de manera oficial al franquismo con la aprobación de la Constitución de 1978, un nuevo marco jurídico que reconocía más derechos y que iba a permitir progresar social y económicamente a la sociedad española. Esa Carta Magna ha supuesto una imagen de la sociedad de aquella época, que tragó algunos sapos como la monarquía para evitar la continuación de la dictadura de Francisco Franco Bahamonde. A día de hoy, la sociedad española es consciente de que el texto constitucional de 1978 pudo servir en los primeros años de la Transición para dejar atrás los oscuros años fascistas y avanzar hacia una sociedad moderna, pero hoy desborda el marco jurídico que no es capaz de responder a la crisis económica, social y territorial del Estado español.

A medio camino entre el principio y la mitad del s XX, España vivió también un momento de cambio que necesitó igualmente una nueva Constitución para el nuevo tiempo que venía. La monarquía cayó y se alzó la II República. Se convocaron cortes constituyentes, el pueblo eligió a los diputados que iban a redactar la nueva Constitución y éstos la sancionaron el 9 de diciembre de 1931. En esos momentos España era un país muy atrasado tanto social como políticamente. Y la izquierda que tenía una correlación de fuerzas favorable quiso cambiar esa realidad usando la herramienta constitucional.

Son dos contextos históricos diferentes. En 1931 hubo una ruptura con el régimen anterior y en 1978 una continuidad. En la historia, concretamente en lo que a las constituciones se refiere, es relativamente común que la nueva constitución se inspire en la anterior, cosa que no pasa entre los textos constitucionales españoles de 1931 y 1978. La correlación de fuerzas en 1978 era favorable a los franquistas, por lo que no quisieron fijarse precisamente en la constitución a la que habían golpeado unas décadas antes. Sin embargo al ser, al menos cronológicamente hablando, las dos últimas Constituciones del Estado español merece la pena compararlas para ver sus diferencias y similitudes.

Concepción social

La del 31 concibe al país como uno de trabajadores de toda clase, empieza su texto constitucional reconociendo a la clase trabajadora y aumentando su rango social hasta igualar al de los ricos: "España es una República democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de Libertad y de Justicia". Por su parte la Constitución de 1978 no menciona a los trabajadores al comienzo de su redacción: "España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político."

Ambas exponen que "Todos los españoles son iguales ante la ley". La del 31 lo proclama en su artículo 2 y la del 78 en el 14. Sin embargo la Carta Magna del 78 se contradice al establecer sobre La Corona (monarquía) que "la persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad". Al no tener que responder ante sus actos -responde el Consejo de Ministros por él- es un español que está por encima de la ley, lo que impide que sea igual ante ella que el resto. En la práctica este artículo también se aplica al resto de la familia real, ya que tras cometer delitos han quedado en libertad.

Concepción territorial

Aquí radica una de las diferencias más profundas entre ambas constituciones y explica porqué la II República no tuvo que afrontar el problema territorial que la Monarquía nacida en el 78 por elección de Franco sí. En la Constitución de 1931 no se diseña desde Madrid unas artificiales fronteras para agrupar municipios o regiones en Comundades Autónomas, ni se piensa en las competencias en clave de poder central, sino que se permite a los municipios y regiones que tengan historia y cultura en común agruparse, y se les anima a redactar sus propios Estatutos de Autonomía que pueden establecer una gran cantidad de competencias que el Estado pondrá en sus manos. "Si una o varias provincias limítrofes, con características históricas, culturales y económicas, comunes, acordaran organizarse en región autónoma para formar un núcleo político administrativo, dentro del Estado español, presentarán su Estatuto (...) Una vez aprobado el Estatuto, será la ley básica de la organización político administrativa de la región autónoma, y el Estado español la reconocerá y amparara como parte integrante de su ordenamiento jurídico."

Mientras tanto el texto del 78 hace ley una de las principales reivindicaciones del franquismo "la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas." En la práctica, los nacionalistas se encontraban cómodos en el marco constitucional de 1931, Lluís Companys proclamó el Estado catalán dentro de la República española -manteniendo la integridad territorial tan ansiada por los sectores radicales de derecha-, mientras que hoy se reprime brutalmente a los ciudadanos catalanes que quieren votar para decidir su relación con el Estado español, una situación, con el presidente de la Generalitat exiliado, que ha escandalizado a Europa.

Relación entre iglesia y Estado

En este apartado la Constitución de 1931 es, desde un punto de vista social, más avanzada que la del 78 ya que alumbra un estado laico. Ya en el artículo 3 de su texto, la del 31 establece que "el Estado español no tiene religión oficial". Además establece una clara separación entre la iglesia y el estado:

  • "El Estado, las regiones, las provincias y los Municipios, no mantendrán, favorecerán, ni auxiliarán económicamente a las Iglesias, Asociaciones e Instituciones religiosas".
  • "Una ley especial regulará la total extinción, en un plazo máximo de dos años, del presupuesto del Clero".
  • "Quedan disueltas aquellas Ordenes religiosas que estatutariamente impongan, además de los tres votos canónicos, otro especial de obediencia a autoridad distinta de la legítima del Estado. Sus bienes serán nacionalizados y afectados a fines benéficos y docentes".
  • "Incapacidad de adquirir y conservar, por sí o por persona interpuesta, más bienes que los que, previa justificación, se destinen a su vivienda o al cumplimiento directo de sus fines privativos".
  • "Prohibición de ejercer la industrial el comercio o la enseñanza".
  • "Sumisión a todas las leyes tributarias del país".
  • "Obligación de rendir anualmente cuentas al Estado de la inversión de sus bienes en relación con los fines de la Asociación".
  • "Los bienes de las Ordenes religiosas podrán ser nacionalizados".

Sin embargo, pese a lo que el franquismo dijo tras aplastar la resistencia al golpe de estado durante 40 años, la II República no persiguió a la iglesia ni a los fieles de ninguna religión. A renglón seguido de esos artículos que configuraron la laicidad del estado, se reconoce "la libertad de conciencia y el derecho de profesar y practicar libremente cualquier religión quedan garantizados en el territorio español, salvo el respeto debido a las exigencias de la moral pública. Todas las confesiones podrán ejercer sus cultos privadamente.  Las manifestaciones públicas del culto habrán de ser, en cada caso, autorizadas por el Gobierno. Nadie podrá ser compelido [obligado -NdR] a declarar oficialmente sus creencias religiosas.  La condición religiosa no constituirá circunstancia modificativa de la personalidad civil ni política".

Mientras tanto La Constitución del 78 abre la puerta a subvencionar con dinero público a la iglesia en su artículo 16 "Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones". Lo que ha favorecido un aumento de la riqueza de la Iglesia Católica, que además se ve beneficiada por rebajas o anulaciones de impuestos e incluso por hacerse con la propiedad de edificios casi gratuitamente.

También hay diferencias en la financiación a la educación impartida por la Iglesia. En la Constitución del 78 se establece que se subvencionará con dinero público (colegios concertados) : "Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones". Mientras que la de la II República lo permite pero sin destinar fondos públicos a ello "se reconoce a las Iglesias el derecho, sujeto a inspección del Estado, de enseñar sus respectivas doctrinas en sus propios establecimientos".

Educación

Sobre la educación, el texto constitucional del 31 establecía que "la enseñanza primaria será gratuita y obligatoria", que además  "será laica, hará del trabajo el eje de su actividad metodológica y se inspirará en ideales de solidaridad humana. La República legislará en el sentido de facilitar a los españoles económicamente necesitados el acceso a todos los grados de enseñanza, a fin de que no se halle condicionado más que por la aptitud y la vocación". Nadie se iba a quedar sin estudiar lo que quiera por motivos económicos. En la Constitución de 1978 se comparte la obligatoriedad y gratuidad de la enseñanza obligatoria. Sin embargo en la práctica, la II República construyó en dos años más colegios que en los últimos dos siglos y en la España actual con la proliferación de los colegios concertados y el coste de los libros de texto y material escolar, "educación gratuita" es un concepto que suena ajeno a los padres y madres del estado.

Economía

La Carta Magna de 1978 establece que "toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general". En su predecesora también, aunque añade algo más, una corta frase pero de gran importancia ya que es necesaria para que en vez de una declaración de intenciones, sea un hecho: "y afecta al sostenimiento de las cargas públicas". Es decir, aumento de impuestos a los que más tienen para alcanzar un sistema fiscal progresivo. Además, en la del 31 se abre la puerta a expropiaciones, socializaciones y nacionalizaciones tanto de la industria como de los sectores estratégicos y recursos naturales. Unos conceptos que no aparecen en su sucesora.

Derechos

En este apartado es fundamental entender el contexto social de cada constitución. Antes de 1931 no había una jornada laboral establecida, con vacaciones, con un salario pensado para tener una vida digna, las mujeres no podían votar ni tampoco divorciarse si el marido no lo decidía. Entendiendo esa situación, el Texto Constitucional produjo una verdadera revolución social. Las mujeres obtuvieron derecho al voto, a decidir sobre su matrimonio, a estar en igualdad de condiciones frente a los hombres a la hora de estudiar y acceder a un trabajo, se le reconoció la baja por maternidad. Al conjunto de los trabajadores se les benefició con una reducción de la jornada laboral, aumento del salario, derecho a vacaciones anuales, con el acceso a "la dirección, la administración y los beneficios de las empresas".

La Constitución del 78 no se queda atrás en el reconocimiento de derechos, sin embargo, al contrario que la del 31, que sí fue capaz de asegurarlos a la población, la última Constitución aprobada en España falla en garantizarlos. Por ejemplo el derecho a la vivienda, a la igualdad ante la ley o entre hombres y mujeres, con éstas últimas cobrando menos por el mismo trabajo, encargándose más tiempo de las labores del hogar trabajando las mismas horas fuera de casa que su pareja, o sufiendo una violencia machista que no sufren los hombres.

Otras cuestiones

Al poco de comenzar, la Constitución de 1931 rechaza la guerra sin ambages, en su artículo 6 se dispone que "España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional". Era una apuesta por la paz en el mundo que no ha encontrado eco en la del 78, que no hace referencia de una manera tan explícita a la cuestión. De hecho el Estado español es uno de los integrantes de la OTAN, participa en invasiones a otros países, vende armamento a países que vulnran los derechos humanos incluso de otros pueblos como es el casi de Arabia Saudí con Yemen e Israel con Palestina y sirve de soporte para que terceras potencias usen en territorio militarmente para atacar otras naciones.

Curiosidades

¿Sabías que...

... La Constitución de 1931 fue admirada por la izquierda mundial del momento por suponer un enorme avance social que no se habia vivido en el mundo occidental hasta ese momento?

... La Constitución de 1931 sirvió de inspiración a textos constitucionales como el cubano de 1959 y el venezolano de 1999?

... La encuestas mostraban a finales de los años 70 que la mayoría de la sociedad española prefería una república en vez de una monarquía? Eso cambió tras el golpe de estado de Tejero.

... La Constitución de la II República solo permitía tener la doble nacionalidad con Portugal y los países de América Latina?

... La Constitución de 1978 permite el cooperativismo y la propiedad de los medios de producción por parte de los trabajadores?

... La Constitución de 1931 fue la que cambió los colores de la bandera que pasó a ser tricolor (rojo, amarillo y morado)?

... La izquierda española tardó casi 30 años en rechazar los pactos de la Transición y romper con la Constitución del 78 para pedir un nuevo proceso constituyente?

... El PSOE de Zapatero y el PP de Rajoy pactaron modificar el artículo 135 de la Constitución de 1978 para priorizar el pago de la deuda privada por encima del gasto social?

Gonzalo Sánchez. Twitter: @ProtestFor36

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